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así fue la denuncia presentada contra el alcalde crevillentino

Así intentó el 'faraón' de Crevillent (y de la Diputación) 'vacilar' al fiscal Anticorrupción

23/12/2018 - 

ALICANTE/CREVILLENT. Esta semana, el juzgado número cuatro de Elche ha citado a declarar para el próximo mes de marzo al alcalde de Crevillent, César Augusto Asencio, a su vez presidente de la Diputación de Alicante. Como se ha venido publicando, deberá responder de los supuestos delitos de prevaricación administrativa, fraude, malversación de caudales públicos, tráfico de influencias y/o negociaciones prohibidas a los funcionarios públicos, junto a otros nuevos acusados. Aunque todo el PP ha salido en defensa del primer edil, su imputación abre dos incógnitas, una judicial y otra política, que irá dilucidando en los próximos meses: ¿por qué está imputado el alcalde por una cuestión que afecta al Patronato de Deportes de Crevillent, y de la que él mismo se ha desvinculado? ¿y por qué Ciudadanos ha cambiado el paso y ahora sí que exige explicaciones y un pleno extraordinario para poner contra la cuerdas a un político que lleva 24 años en el poder?

El origen de todo es de sobra conocido: se trata de unas contratas del ayuntamiento crevillentino a nombre de dos empresas, Tot Esport Crevi SL (Cayetano Ramón Serna Villaescusa) y Divertijove SL (Francisco José Serna Villaescusa), que son avaladas y desarrolladas bajo el paraguas de su padre, Francisco Manuel Serna, que era a su vez, técnico del Patronato de Deportes. Surgen como asociaciones sociales (sin ánimo de lucro) que tienen la sede en el domicilio particular del funcionario y que crecen con los servicios que les contrata el consistorio, algunos de ellos, como los de los conserjes y mantenimiento de instalaciones deportivas, con los informes favorables de su padre, funcionario máximo del Patronato de Deportes.

En un principio, la denuncia no iba dirigida única y exclusivamente contra el alcalde de Crevillent. Más bien ponía de relevancia una serie de supuestas irregularidades en la gestión del Patronato de Deportes: informes favorables del funcionario a las empresas del hijo; cobro de servicios por parte de estas mercantiles no fiscalizados y en instalaciones cerradas, prórrogas de esas mismas contratas, etc...

Como el procedente en estos casos, tras la presentación de la denuncia, la Fiscalía Anticorrupción se dirigió al alcalde de Crevillent para que remitiera la documentación pertinente y explicara la sucedido. Y la respuesta delató al primer edil y puso en alerta al fiscal: en su contestación, César Augusto Asencio vino a decir dos cosas, que al final han acabado siendo un contradicción y por esa razón, el fiscal Pablo Romero, resposanble de los juzgados de Elche-Orihuela, ha acabado incluyéndolo en la denuncia.


En su respuesta, el alcalde puso en duda todo el argumentario del denunciante, el portavoz de Compromís, José Manuel Penalva. Habló de denuncia falsa, de persecución, de manipulación de pruebas, pero al mismo tiempo intentó justificar o razonar algunas de las irregularidades que se describían en la denuncia. El caso más evidente fue la justificación de porqué se había cerrado la Ciudad Deportiva Juanfrán Torres y como ese cierre había motivado que se pagaran las horas por ese servicio de vigilancia, en favor de la empresa Tot Esport Crevi SL, del hijo del principal sospechoso, el funcionario Francisco Manuel Serna. En teoría ese servicio no debió satisfacerse, pero se hizo y con la certificación del padre.

Además, en la documentación, figura que el propio alcalde ha desestimado recursos de reposición de Compromís en la que se pedía el desestimiento de los procesos de adjudicación en Deportes por supuestas anomalías.

De todo ello, el fiscal dedujo que el alcalde no sólo no despreciaba los hechos, sino que podría ser conocedor de lo que había pasado, pues intentó rebatirlos o desechó revisar el procedimiento, como le pedía la oposición, en su día, ejercida por Esquerra Unida, en 2005. Es decir, que la falsedad que denunciaba no era tal. Y por lo tanto, el fiscal hizo un informe justificando una posible inclusión de César Augusto Asencio en la denuncia, como posteriormente se produjo.

De esa manera, unos hechos que arrancaron en 2004, cuando se hizo la primera adjudicación, y que se han prolongado hasta 2017, ocurridos en el Patronato de Deportes, han acabado por imputar a un alcalde, hasta el día de hoy impoluto, y que lucha por conseguir su séptimo mandato ininterrumpido.

Además, ese mismo relato que desde el principio el propio César Augusto Asencio ha vendido a su partido, el PP, y que le ha respaldado sin fisuras, desde César Sánchez hasta Isabel Bonig, puede caerse en el mismo momento que tras su declaración, Asencio siga con la losa de las cinco acusaciones sobre su espalda, a dos meses de las elecciones municipales. 

Asencio no es sólo un alcalde longevo, también es vicepresidente de la Diputación, con lo que ello pueda conllevar. Y no lo ha denunciado Compromís, que fue quién llevó la documentación a la Fiscalía, ha sido el propio fiscal quién ha hecho suya la denuncia después de los informes recabados por la Policía Judicial y la Guardia Civil -que se personaron en reiteradas ocasiones en el ayuntamiento-, como bien figura en el escrito presentado ante el juzgado número cuatro de Elche, que es quién lleva la instrucción. Asencio se ha vanagloriado de que los hechos lo le afectaban a él, pero de momento figuraba como investigado.

Ciudadanos huele sangre: lo normal es que pida su cabeza

Uno de los grandes cambios que ha producido esta crisis, inesperada en el seno del PP, es la posición de Ciudadanos, la formación que ha respaldado hasta este momento al Gobierno se César Augusto Asencio con la aprobación de los presupuestos. Asencio fue los pocos alcaldes que, con mayoría simple (tiene 9 ediles y la mayoría absoluta son 11) -como en Mutxamel, Ibi o Benidorm- logró salvar la Alcaldía gracias a la abstención de Ciudadanos (con dos regidores).  El candidato de la izquierda, curiosamente Penalva, de Compromís, tuvo el día de la elección del alcalde, más votos -diez- que Asencio, quien retuvo la alcaldía por ser la fuerza más votada.

En su momento, Ciudadanos optó por la abstención. Pero hoy tres años después, y tras la aparición de ésta causa judicial, es mucho más exigente que en su día. De momento, está liderando la petición de un pleno extraordinario para que Asencio dé explicaciones de lo sucedido. Pero, ¿qué pasará si el hoy alcalde llega a otro pleno de investidura con la imputación en la mochila? ¿y sin mayoría? ¿y en la Diputación de Alicante? En estas mismas circunstancias, lo normal es que Ciudadanos, que será clave para formar gobiernos de centro-derecha, pida la cabeza del faraón para que sea otro regidor del PP quien lidere el futuro equipo de gobierno. Y eso mismo se puede repetir en la Diputación de Alicante, como en 2015, cuando Ciudadanos, entonces con un diputado, exigió la cabeza de José Císcar, lo que posibilitó que César Sánchez se convirtiera en actual presidente. Es decir, la amenaza de un Gobierno liderado por Compromís, como podría producirse en Crevillent, si la izquierda suma más, puede generar muchas incógnitas en un municipio donde Vox tiene todos los números para obtener un acta de concejal. 

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