ELCHE. El problema de la vivienda sigue siendo una de las cuestiones acuciantes no solo a nivel nacional, sino a nivel local y excediendo ya el problema a grandes ciudades o incluso medias. Desde el sector y los promotores inciden en que hay un problema de oferta, y lo cierto es que aunque los precios no han dejado de subir tampoco en Elche, lo que sí ha aumentado en dos años ha sido el nivel de aprobaciones para su construcción. Aunque en 2025 se ha frenado moderadamente, siguen siendo cifras altas si se compara con 2023. Por lo pronto, el balance inmobiliario de 2025 deja un saldo de 449 viviendas aprobadas, 83 menos que en 2024.
En este sentido, en 2025 se aprobaron 390 licencias que supusieron la generación de 449 viviendas (196 provenientes de edificios y residenciales, 80 de viviendas unifamiliares y 173 por cambio de uso de locales comerciales a viviendas), aunque desde Urbanismo apuntan a que podrían haber sido más pero se produjo el ciberataque, lo cual impidió trámites informáticos. En cualquier caso, es una ligera bajada si se compara con 2024, cuando también se autorizaron 390 licencias en total, pero de ellas salían 532 viviendas (280 por promociones, 84 de casas unifamiliares y 168 por cambio de uso de local a vivienda).
El resto de licencias son de cuestiones menores, como derribos, vallados, reformas o alguna nave industrial. Sobre estos dos años, se pueden extraer varias conclusiones, la primera es que el nivel de licencias y solicitudes para construcciones de vivienda se mantienen similares. La diferencia es que en 2025 se concedieron 32 licencias de obra para edificios, de lo cual surgieron 196 viviendas (con una media de 6 viviendas por inmueble), y en 2024 poco más, 37 licencias de inmuebles, solo que estas generaron 280 viviendas, con una media de 7,5 viviendas por edificio.
Los cambios de uso de local a vivienda, más del doble de demanda en dos años
Lo mismo en el caso de los locales cuyo uso comercial se cambió para transformarlos en casas. En 2025 fueron 151 licencias para 173 viviendas, mientras que en 2024 fueron 128 licencias para 168 viviendas. Así, el incremento de este pasado ejercicio muestra que esta fórmula es una alternativa cada vez mayor elegida por inmobiliarias con locales sin colocar en el mercado o para particulares, sea para destinar a vivienda propia o para invertir en alquileres.

- Local comercial en obras para uso residencial - AP
Otra conclusión que se desprende de los datos es que ahora el sector está más engrasado, también acorde a la mayor demanda que hay de vivienda. En 2023 esas cifras fueron notoriamente inferiores. En total, solo fueron 276 las viviendas que se generaron: 176 viviendas provenientes de 32 licencias para construcción de edificio, 25 de viviendas unifamiliares y 75 de cambios de uso de locales por 59 licencias. Según señaló el PSOE en un pleno pasado, en 2022 fueron 56 licencias para este uso.
El cambio de uso, a debate
Como se ve, en dos años, la solicitud para utilizar los bajos inmobiliarios para darles un uso residencial ha crecido en más del doble tanto para el pasado año como para 2024. Una tendencia en pleno apogeo que ya ha sido cuestión de debate entre las formaciones políticas locales. Por ahora, el Ejecutivo asegura que está estudiando la modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). PP y Vox plantean el blindaje de ejes comerciales, ya que la idea es que las principales vías queden dedicada a ese uso comercial y no a 'dormitorio', como se dijo en el debate plenario, mientras que los socialistas piden destinar el uso de vivienda a calles secundarias, y Compromís que incluso se revise a qué se autoriza, ante otros fenómenos como el del uso de estos bajos para trasteros.