Cultura

García Andújar convierte el Museo de Aguas de Alicante en el Centro de Cálculo de Sempere

Los datos hídricos de la ciudad serán convertidos en arte gracias a la inteligencia artificial aplicada en el proyecto 'Difracciones del agua'

  • Daniel García Andújar, en el centro, junto a Rosa Castells e Ignacio Casals
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ALICANTE. En el subsuelo de Alicante discurre una ciudad paralela. No se ve, no se pisa, pero determina la vida diaria de quienes habitan la superficie. Una red de arterias, capilares y flujos constantes que habla de consumo, de calidad, de sequías, de fugas y de eficiencia. A esa ciudad invisible quiere ponerle forma, imagen y relato el proyecto Difracciones del agua, presentado en el Museo de Aguas de Alicante (M2A) como una de las iniciativas más singulares (y arriesgadas) que se recuerdan en la intersección entre cultura, tecnología y gestión pública del agua.

Se trata de un proyecto dirigido por el artista visual y teórico Daniel García Andújar, referente internacional del net.art y la cultura de datos, que se desarrolla en el marco del PERTE de Digitalización del Agua impulsado por Aguas de Alicante y que cuenta con la colaboración del Museo de Arte Contemporáneo de Alicante (MACA). Cuatro meses de trabajo, de febrero a junio, en los que los datos masivos, la inteligencia artificial y la creación artística se darán la mano para hacer visible lo que normalmente permanece oculto. “Posiblemente estamos ante el proyecto más disruptivo que hemos llevado a cabo en estos años en el museo”, afirmaba Martín Sanz, director de Comunicación y Relaciones Externas de Aguas de Alicante, durante la presentación de esta iniciativa, este martes, 10 de febrero.

El museo como laboratorio

El Museo de Aguas de Alicante se convierte, con Difracciones del Agua, en algo más que un espacio expositivo. Funciona como laboratorio, como taller expandido y como lugar de experimentación colegiada entre técnicos y artistas. “Aquí no habíamos hecho algo parecido y estamos muy contentos, con esperanza de que podamos darle continuidad en el futuro”, apuntaba Sanz, consciente de que el proyecto abre una vía inédita para una institución ligada históricamente a la divulgación patrimonial y técnica.

La iniciativa parte de una convicción clara. Y es que los datos no son solo números ni tablas técnicas, sino que pueden ser también una materia prima susceptible de ser interpretada culturalmente. “Uno de los grandes retos de la innovación tecnológica es obtener el mayor valor posible de los datos”, explicaba Ignacio Casals, director de Innovación de Aguas de Alicante. Y en eso consiste esta iniciativa. “Generamos volúmenes ingentes de información y llega un momento en que, si quieres maximizar su valor, hay que abrirlos y compartirlos”, describía. 

De hecho, solo con la telelectura, se producen unos 7.000 millones de datos al año. Es por eso que ese gesto de apertura responde ahora, según Casals, a una doble lógica. Por un lado, la transparencia, porque “somos un servicio público y los datos que generamos tienen que ser públicos”, afirmaba. Por otro lado, la sorpresa. “Tienes que dejar que otros te sorprendan con cosas que no habías pensado”, añadía. Y ahí es donde entra el arte.

De la infraestructura invisible al paisaje cultural

Para Daniel García Andújar, el proyecto conecta con una preocupación personal y casi biográfica. “Vengo de una cultura de agricultores, de una relación muy directa con el agua, con el clima, con los ciclos de vida”, recordaba. En la ciudad contemporánea, sin embargo, esa relación se ha vuelto opaca. “Cuando una ciudad se hace sofisticada, toda esa infraestructura que es vital se vuelve invisible”, sentenciaba. Es por eso que Difracciones del Agua nace para revertir esa invisibilidad. Para “darle forma a ese lenguaje oculto”, como lo definió el propio artista, y para unir cultura, tecnología y datos en un paisaje visual y sensorial comprensible para la ciudadanía.

“Vivimos rodeados de dispositivos hipersofisticados que no entendemos por dentro y queríamos mirar la ciudad de esa misma manera: visibilizar los procesos que la sostienen”, describía el artista. Un proyecto en el que el agua aparece no solo como recurso, sino como relato. Como hilo conductor entre la gestión técnica, la conciencia ecológica y la experiencia estética, trazando así un inevitable paralelismo con la tarea desarrollada por otro ilustre artista alicantino como Eusebio Sempere y su legado a partir de su labor en el Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid (CCUM). 

  • Primera reunión de artistas y técnicos en el Centro de Cálculo en 1968

Un diálogo con Eusebio Sempere

Uno de los ejes conceptuales más potentes de este proyecto es precisamente ese diálogo explícito con el legado de Eusebio Sempere, el artista alicantino que en los años sesenta fue pionero en el uso del ordenador como herramienta creativa. “Si Sempere buscaba la poesía en la geometría y la luz, aquí actualizamos esa búsqueda utilizando el gran ordenador que es el sistema inteligente del agua de la ciudad”, explica García Andújar.

Rosa María Castells, conservadora del MACA y una de las mayores especialistas en la obra de Sempere, contextualizó esa herencia recordando la experiencia del Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid, creado en 1968. “IBM donó una máquina enorme, con la condición de que no se dedicara a fines científicos, sino artísticos; allí se reunieron literatos, músicos, filósofos y artistas para debatir si la máquina servía o no para los procesos creativos”, recuerda Castells. Y, para muchos, aquellos debates fueron más importantes que los resultados formales. “Sempere fue de los que realmente le sacó partido a la máquina”, señaló Castells, citando obras clave surgidas de aquella experiencia. Pero, sobre todo, destacó una actitud: la de no darle la espalda a la tecnología. “Asumieron que tenían que aprender el lenguaje de su tiempo”.

  • Autorretrato de Eusebio Sempere realizado por computadora en el Centro de Cálculo

El dato como materia prima

Ese espíritu es el que atraviesa Difracciones del Agua. Un proyecto que trabaja con los datasets del portal de datos abiertos de Aguas de Alicante como consumos, calidad del agua, incidencias o estacionalidad para convertirlos en “cartografías sensibles”. Los consumos se transforman en densidades visuales, la calidad en gradaciones cromáticas, las fugas en grietas sonoras o visuales. Cualquier cosa es posible. Y, para ello, se utilizarán herramientas digitales contemporáneas, incluida inteligencia artificial ligera supervisada por humanos, siempre bajo criterios éticos y de protección de datos. “La tecnología no es el fin, es el medio”, apuntó la concejala de Cultura, Nayma Beldjilali. “Además, sirve para rescatar el legado de Sempere a través del filtro de las nuevas tecnologías”, añadía.

Lejos de plantearse como una exposición cerrada, Difracciones del Agua se articula como un proceso abierto. Es por eso que, desde el 10 de febrero y hasta el 9 de marzo, permanece activa una convocatoria pública dirigida a artistas, tecnólogos, estudiantes y ciudadanía interesada. “No hace falta saber programar”, subrayó Castells. “Hoy muchas herramientas están asistidas y es interesante que la gente pierda el miedo”, destacaba sobre esta iniciativa a la que animaba a participar. Y es que los seleccionados trabajarán en talleres colaborativos intensivos los días 16, 17 y 18 de marzo, combinando formación técnica sobre los datos con introducción al data art y la IA. En mayo, el proceso desembocará en una instalación modular en el Museo de Aguas de Alicante, y el 4 de junio se cerrará en el MACA con una conferencia magistral y la presentación de conclusiones.

  • Sanz, Beldjilali, García Andújar, Castells y Casals

Arte o máquina, el debate recurrente

Para García Andújar, el valor no está solo en las piezas finales. “A veces lo importante no es la obra, sino el proceso colaborativo; generar un espacio donde personas distintas debaten, trabajan juntas y se abren caminos que no estaban previstos”, aseguraba. De hecho, uno de los objetivos del proyecto es también reactivar el clásico debate: ¿es arte lo que se produce con máquinas? “Es el mismo debate cíclico”, reconocía el artista. “En los sesenta se pensaba que el ordenador sustituiría al artista y hoy pasa algo parecido con la inteligencia artificial generativa”, apuntaba. Y es que la IA no es un agente creativo autónomo, sino una herramienta poderosa que exige una actitud crítica. “Nos permite hacer cosas que antes no podíamos, pero también plantea límites culturales, éticos y políticos; estos talleres también sirven para reflexionar sobre en qué momento estamos”, destacaba.

Cultura, agua y responsabilidad pública

Enmarcado en el PERTE de Digitalización del Agua, Difracciones del Agua se alinea con objetivos de eficiencia, sostenibilidad, transparencia y gobernanza. Pero va un paso más allá. “Demuestra que la digitalización no es solo técnica”, resumió Beldjilali. “También puede ser cultural, participativa y transformadora”, añadía. En esa confluencia entre datos, arte y memoria, el proyecto propone una nueva manera de mirar la ciudad escuchando el agua, leyendo sus cifras, interpretando sus ritmos y entendiendo que, bajo el asfalto, late un sistema complejo del que depende todo lo demás.

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