organizan un debate con rap y poesía

Marisol Moreno, contra los límites de la libertad de expresión en las redes sociales 

15/06/2018 - 

ALICANTE. "La libertad de expresión no debe de tener límites pero la gente debe ser consciente también de que hay temas que son peliagudos". Así empieza Marisol Moreno a tratar el tema en el que ha centrado este jueves un acto con rap y poesía. Organizado por Izquierda Unida, la pretensión era debatir sobre la situación en España de los límites de la comunicación.

Daniel Simón, también edil como Moreno en el Ayuntamiento de Alicante, denuncia que "ahora mismo la libertad de expresión está en el punto de mira de España". Las razones que ve para ello son que por "la ley mordaza se está llevando a la cárcel y condenando por enaltecimiento de terrorismo a más gente que cuando ETA mataba". Con esos datos, "consideramos que es una disfunción dentro de una democracia del siglo XXI. Está acercándonos al nivel de Turquía en cuanto a control".

La intervención de Moreno tiene un factor extra. Como concejala del equipo de gobierno del Ayuntamiento de Alicante, al inicio de la legislatura, fue condenada por la Audiencia Nacional por sus tuits y posts en un blog sobre el Rey. La edil, conocida como Marisol la Roja por sus monólogos de humor, considera que "un país demócrata es uno plural donde todas las opiniones tienen cabida".

Moreno critica la aplicación de la ley al respecto, "parece que solo funciona en un sentido". Según indica, "la gente de izquierdas es la que sufre opresión, sobre todo en redes sociales, por delitos de opinión". Como ejemplo de esa discriminación a la que alude, "he escuchado decir a Jiménez Losantos que si ve a alguno de Podemos que le encantaría tener una pistola y no le ha pasado na-da".


Esa situación la contrapone a otra que sufrió cuando era responsable de Protección Animal en el gobierno municipal. "Me han insultado por la calle dos chavales de la escuela taurina, al grito de bollera de mierda hija de puta, los he denunciado y no ha pasado na-da", lamenta. De hecho, reconoce que aquello la dejó "tocada". Tanto que asegura que "he tenido que cambiar mi vida por eso, porque me asustó mucho. No son lo mismo que las redes sociales —que estoy acostumbrada y me da igual— a que la gente en la calle tan cerca me diga eso. Fue como si me pegaran un guantazo".

Entre los otros ejemplos que añade sobre la distinta baremación, señala que "no entiendo que este sistema hace pagar a la revista Mongolia cuarenta mil euros a Ortega Cano por herir su integridad y honor y que absuelva a la gente fascista de España 2000 por el escrache que le hicieron delante de su casa".  "La libertad de expresión sí, pero una agresión violenta es otra historia, se tiene que perseguir sí o sí", insiste.   

Con esos ejemplos, Moreno ve "una doble vara de medir con la ley mordaza, la ley de seguridad ciudadana, que es ya una falacia solo con el nombre". Su compañero Simón pone otros casos que también destacaron: "Valtonyc, Hásel, la propia Marisol, César Strawberry, Títeres desde abajo... Son síntomas de una misma enfermedad". En su opinión, "la ley mordaza ha hecho más difícil las cosas a los creadores". 

Simón critica "la persistencia de un delito obsoleto como el de injurias a la corona, ¿eso qué es? No parece propio de una democracia del siglo XXI". Fue en base a este que Moreno fue condenada a una multa de seis mil euros ya que el juez José María Vázquez consideró que el Rey no estaba en el ejercicio de sus funciones cuando se fue de cacería a Botswana y por ello Moreno escribió el post titulado Borbones asesinos. "Que no se pueda criticar al jefe de Estado en una democracia europea del siglo XXI no es normal", sostiene el exedil de cultura.

¿Y los delitos de odio?

"Hacer un chiste machista o uno de violación acarrearía una crítica social", señala Moreno. Ella sabe lo que es recibir ataques por su orientación sexual. "De lo que más hablan de mí es por eso: lesbiana de mierda, ojalá te salga un cáncer, menos mal que eres lesbiana y no puedes tener hijos", denuncia. Una situación que se produce "todos los días en Twitter" y que empeora "cuando sacan alguna noticia mía".

Ella asume que se trata de troles, el nombre que reciben las personas que en redes sociales u otros foros se dedican a insultar. "Si digo algo en contra la tauromaquia, tengo muchos insultos y entiendo que es su pataleta: serán taurinos con perfiles falsos y que se ponen a insultarme porque no les gusta lo que digo". Moreno razona que "son las redes sociales y que es parte de ser un personaje público. Lo que no voy a hacer es ponerme a denunciar porque me digan gilipollas o lesbiana de mierda porque al final todo el mundo tiene derecho a expresarse como quiera y yo paso de esos insultos en internet".

En cambio, Simón sí ve que ese tipo de expresiones serían constitutivas de delito. "El límite lo pondría los delitos de odio: racismo, lgtfobia, machismo, sexismo, estás atacando una minoría… eso debería de quedar fuera de la libertad de expresión". La clave la encuentra en los colectivos, "eso no es criticar al Rey o a los políticos". Y cita otro caso "dices que Carrero Blanco fue el primer astronauta español y por decir eso han puesto a una tuitera a la cárcel".

No solo de mensajes en Twitter se alimenta el debate. Con las letras de las canciones de raperos también se ha debatido mucho. Moreno de hecho cree que "los cambios sociales se dan por esa ideología que se dan en esas canciones", y por eso "el fascismo siempre ha querido reprimir una canción". De esa forma, concluye, "la libertad de expresión en redes sociales y creaciones artísticas, jamás se debería reprimir aunque digan lo que no nos gusta". 

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