Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Política de Cookies Aceptar

la denunciante ha llegado a sufrir estrés postraumático

Condenan a cuatro meses de prisión y 35.000 euros al dueño de un restaurante de Benidorm por ruido

30/03/2020 - 

BENIDORM. El Juzgado de lo Penal número 3 de Benidorm ha fallado en contra del dueño de un restaurante de la ciudad por contaminación acústica. La denuncia fue interpuesta por dos vecinos después de varias llamadas a la policía por exceder el ruido. Según figura en el fallo al que ha tenido acceso Alicante Plaza, los hechos han transcurrido aproximadamente desde el 2011, y la denunciante ha sufrido estrés postraumático debido a este problema vecinal.

De este modo, el juez condena a cuatro meses de prisión al propietario, que queda suspendido por carecer de antecedentes penales, así como seis meses y un día de inhabilitación, multa de seis meses con cuota diaria de seis euros (1.080 euros) y una indemnización a los demandantes de 32.000 euros a los que hay que sumar otros 3.000 euros de costas.

En los hechos probados, el fallo señala que con la actividad aprobada por el Consistorio el bar carecería de música. Sin embargo, llegó a tener concesión para música en directo en más de una ocasión. A esto, se sumó la colocación de un altavoz en el exterior del establecimiento y más tarde, una televisión. Como consecuencia, y tras quejarse a la policía varias veces, llegaron a medir en la habitación de la pareja los decibelios que se registraban en ella, acreditando que sobrepasaba el máximo establecido, constatando 46,6 dB, de los 30 dB autorizados como máximo.

Además, el texto judicial señala que el restaurante carece de las mínimas condiciones para aislar el ruido de las viviendas, así como la limitación de sonido que se requiere en los bares por normativa municipal. 

Al no estar debidamente insonorizado, como dice la sentencia, llegaban a escuchar todo tipo de ruidos del local desde la vivienda: "se oía la conversación de los clientes, los taconeos, los golpes al dejar los vasos en la barra y en las mesas, los ruidos al mover las silla". Con todo, el fallo señala que el propietario ya ha procedido a la insonorización del restaurante.

Noticias relacionadas

next
x