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La guerra judicial entre el Elche y la LFP por el descenso administrativo de 2015 toca a su fin

11/10/2020 - 

ALICANTE. Ya lo dice Joaquín Sabina: "Hay que tener nostalgia del futuro, no del pasado". 

La guerra judicial entre el Elche y la Liga de Fútbol Profesional (LFP) toca a su fin.

El plazo para recurrir ante el Tribunal Supremo el descenso administrativo del verano de 2015 finaliza estos días pero el club franjiverde ni ha ejercido ese derecho que le asiste ni parece que lo vaya a hacer: si bien asegura que sigue estudiando el fallo de la Audiencia Nacional del pasado 7 de septiembre, el contenido del mismo y el que hayan sido ya tres los órganos que han tumbado su pretensión con los mismos argumentos (el Tribunal Administrativo del Deporte en julio de 2015; Juzgado Central de lo Contencioso-Administrativo número 9 en mayo de 2017; y la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional hace un mes) dicen otra cosa bien distinta.

Se trata de fundamentos bastante sólidos como el que la Ley 10/1990 del Deporte (la Ley ) y el Real Decreto 1591/1992 sobre Disciplina Deportiva contempla como infracción muy grave de las reglas del juego y normas generales deportivas el incumplimiento por parte de los clubes profesionales de las obligaciones con el Estado o que los Estatutos Sociales de la LFP obligan a sus miembros en ese sentido y facultan a su Juez de Disciplina Social a castigar incumplimientos y que el propio Elche, con carácter previo a decretarse su descenso en los despachos, reconoció 'de facto' ambas cuestiones no recurriendo en las temporadas 2013/14 y la propia 2014/15 las diferentes resoluciones por las que se le castigaba por no atender sus obligaciones para con la Agencia Tributaria. Además, tampoco invitaba a ser optimistas la Jurisprudencia del Supremo, precisamente invocada en las desestimaciones de sus sucesivos recursos.

"Del cielo de tu boca al purgatorio"

El Elche fue descendido a Segunda A por su reincidencia en el mantenimiento de deudas en situación irregular con Hacienda

Lo fue pese a haber logrado una meritoria permanencia Primera (la segunda consecutiva) en el césped (acabó el curso como decimotercero clasificado) y protagonizar durante la presidencia de José Sepulcre (en la que se generaron las deudas y sucedieron los incumplimientos) la infructuosa búsqueda de auxilio financiero externo y fallidas negociaciones con la LFP para que le adelantara parte de los ingresos a percibir por derechos de televisión el siguiente curso con objeto de saldar su deuda o alcanzar un acuerdo de aplazamiento con el fisco. 

Aunque apareció en escena el empresario Juan Anguix que aseguraba tener la solución al problema y, con el apoyo del gobierno municipal del PP entre otros, sucedió en el cargo a Sepulcre, lejos de resolverse la situación, esta fue a más: se sucedieron episodios como el del tristemente famoso 'pagaré trucho' o 'el pago' de Eventos Petxina, hechos por los que Anguix no debería tardar en tener que responder ante el Juez de lo Penal

El Elche dio con sus huesos en Segunda A pero pudo ser peor y es que, ya con Juan Serrano en la presidencia y gracias al apoyo económico de la sociedad civil ilicitana (también a los traspaso de futbolistas y a que la LFP entonces sí abrió parcialmente la mano en relación a los ingresos futuros por derechos de televisión) logró levantar una segunda bola de partido que hubiese supuesto su caída a Segunda B: las deudas con la plantilla. 

A continuación llegaría el concurso de acreedores y dos años después un segundo descenso, esta vez sí deportivo y a la tercera categoría del fútbol español, pero cual Ave Fénix, el club franjiverde no solo se rehízo en el verde (regresó en 12 meses al fútbol profesional y en dos años a Primera División), también en los despachos pese a la reducción de ingresos a la mínima expresión que supuso el castigo de 2015 y especialmente el año en Segunda B: todo un "del cielo de tu boca al purgatorio", como también cantaría Sabina, un pesadilla que con mucho trabajo (bajo el mandato franjiverde de Diego García y con el apoyo económico de Sepulcre que se convertiría en máximo accionista) se fue arrinconando en la memoria.

El Elche compite hoy en Primera División y, por primera vez, está en manos de capital extranjero: el del argentino Christian Bragarnik (aunque resta mucho para que se perfeccione el contrato de compraventa de la mayoría accionarial del club protagonizado por el agente de futbolistas y Sepulcre hace 10 meses).

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