ALICANTE. La próxima gran obra que permitirá mejorar el funcionamiento del aeropuerto de Alicante-Elche Miguel Hernández a la espera de que puede ejecutarse su ampliación ya tiene rumbo definido. Se trata de la construcción de la nueva calle de rodaje diseñada para facilitar la maniobrabilidad de los aviones en sus desplazamientos en tierra, antes de un despegue o después de un aterrizaje. En último término, esa nueva pista de rodadura debe procurar una reducción de tiempos en esa operativa, con lo que se estima que conllevará la generación de nuevas franjas horarias en los que las aerolíneas interesadas puedan encajar nuevos vuelos.
La construcción de esa calle quedó adjudicada a Pavasal el pasado mes de agosto, más de un año después de que se iniciase el proceso de contratación, como informó este diario. La compañía valenciana se impuso a otras tres empresas que optaron por asumir el desarrollo de la infraestructura (Abaldo, Conelsan y Obrascón Huarte) con una oferta económica de más de 16,7 millones (16.746.400 euros) en un concurso que partía con un presupuesto de salida de 21 millones (21.145.795,48 euros). Y ahora, tras superar el proceso administrativo de firma de contrato, y de haber consumido cerca de dos meses en trabajos de coordinación, planteamientos previos y mediciones topográficas, se prevé que las obras iniciales puedan dar comienzo de forma efectiva entre finales de febrero y principios de marzo.
Esa es, cuando menos, la fecha concertada entre los técnicos de Aena y de Pavasal en la que quedará instalado el campamento de obra para el desarrollo del proyecto, en el área paralela a la calle de rodaje actual. A partir de ahí, las primeras actuaciones previstas en el plan de trabajo consistirán en la colocación de conducciones para la infraestructura de drenaje, además de otras instalaciones de servicio. Posteriormente, se llevará a cabo el rellenado del terreno para salvar el desnivel existente en la zona afectada por la obra, según fuentes consultadas. A continuación se ejecutarán trabajos complementarios relacionados con el balizamiento y las instalaciones auxiliares. Además, se incluirá la instalación de nuevas torres megas de iluminación, así como la adecuación y prolongación del vallado y camino perimetral del recinto aeroportuario, y la extensión de la actual barrera anti FOD (Foreing Object Damage) en la zona ampliada. Por último, en la fase final se procederá a la pavimentación del área de la plataforma por la que discurrirá la nueva calle de rodaje, así como a las tareas de pintado.
Ese conjunto de actuaciones se han programado en distintas fases, a lo largo de un plazo máximo de 27 meses, en función del plazo de ejecución previsto en las bases del concurso. Se trata de un plazo necesariamente extenso, ya que la gran mayoría de los trabajos se desarrollarán en horario nocturno y en los meses en los que la terminal suele registrar tradicionalmente un menor volumen de tráfico. Hasta ahora, ese periodo valle se circunscribía a la temporada de invierno, aunque los números cosechados en los dos últimos ejercicios han difuminado esa menor intensidad, al alcanzarse la cifra del millón de viajeros incluso en los meses encuadrados en esa estación. Con todo, el objetivo de concertado entre Aena, la dirección del aeropuerto y Pavasal es que los trabajos se ejecuten minimizando el impacto en la operativa, de forma que no se modifique la programación de vuelos (al menos, en la medida de lo posible). Este condicionante implica que habrá intervenciones tanto durante el final de este invierno como en el invierno que viene para que las obras sean compatibles con el funcionamiento del aeródromo.
Inversiones por 33 millones
La construcción de la nueva calle de rodaje se suma a otras inversiones ya contratadas por Aena en el Miguel Hernández desde finales de 2023. Se trata de actuaciones como la provisión de un Centro de Gestión Aeroportuaria (CGA) encargado de coordinar el funcionamiento de todas las áreas del aeropuerto, y de resolver posibles incidencias en tiempo real; de la renovación del sistema de climatización de las pasarelas que dan acceso a las aeronaves; de la instalación de una planta fotovoltaica en las cubiertas de las marquesinas del aparcamiento de vehículos; y de la ampliación de otras diez puertas de embarque para habilitar el doble embarque simultáneo (por puerta delantera y trasera). Se trata de un actuación ya en curso que responde a la demanda de las aerolíneas y que también parte con el propósito de agilizar el tránsito de pasajeros para acortar tiempos en esa operativa. Otro paso más con el que se aspira a poder ganar slots adicionales para poder incorporar más vuelos. Ese listado de intervenciones se completará en breve con el contrato para el acondicionamiento y reapertura de la sala VIP clausurada tras el incendio registrado en la terminal en 2020, para el que se perfila su adjudicación a Acciona en un proyecto por otros 5 millones (5.092.311,25 euros).

- La terminal de pasajeros del aeropuerto de Alicante-Elche. -
- Foto: RAFA MOLINA
Ese conjunto de actuaciones se han acabado adjudicando por un importe global de más de 11,3 millones, a los que se sumarán los 5 millones previstos para la sala VIP y los 16,7 millones previstos para la construcción de la nueva calle de rodadura, lo que completa un desembolso global de que supera los 33 millones. En cualquier caso, el proceso no acaba ahí. Ese lote de inversiones se ampliará, igualmente con la redacción del proyecto de ampliación de la terminal, ahora en su última fase de contratación con la alianza compuesta por los estudios de arquitectura JFS Architectes, One Works Spa y Viarium Ingeniería en posición aventajada respecto a otras dos UTE competidoras, toda vez que su propuesta sería la que suma la mayor puntuación técnica, 89,25 puntos, y también la que ofertó el precio menor: 11.705.700 euros (sin impuestos), como informó este diario en diciembre.
Las otras dos alianzas competidoras plantearon un precio superior y cuentan con puntuaciones técnicas inferiores. En concreto, la alternativa formada por los españoles Cemosa, Fairbanks Arquitectos y Sener Mobility propuso un importe de 12.922.018 euros y suma la segunda mayor puntuación: 87,82. Y la propuesta registrada por Prointec, Francisco Benítez Arquitectos e Incosa (los tres, también nacionales) se elevaba hasta los 12.903.864 euros, con una puntuación técnica de 83,29.
La propuesta que acabe resultando adjudicataria será la que aborde el diseño arquitectónico del conjunto de actuaciones previstas en el proyecto de ampliación de la terminal, que supondrá un desembolso global de 1.154 millones y que, según los primeros cálculos conocidos hasta ahora, permitirá que el aeródromo pueda alcanzar al menos hasta 26 millones de pasajeros actuales. Es decir, como mínimo, seis millones de viajeros más respecto a su récord actual, registrado este 2025, con 19,9 millones de usuarios. Entre las actuaciones previstas en ese proyecto de ampliación, se incluye como elemento principal la construcción de un nuevo dique de embarque como prolongación de la T-2, en paralelo a la pista de operaciones, tras el derribo de la antigua T-1, ahora en desuso, y el del edificio (de menor tamaño) de la terminal de Aviación General.