rebus sic stantibus / OPINIÓN

Muchas truncias

8/06/2021 - 

Estoy convencido, como mi querido farero Rafa Burgos, de que en esta vida se puede aplicar en casi cualquier situación de la vida cotidiana una línea de diálogo elegida de entre tan solo tres películas, y (con algo de complicidad por parte del interlocutor) conseguir que la conversación tenga sentido. Diferimos, eso sí, en el título de las películas que forman parte de la baraja de cartas para construir las conversaciones. En mi caso, podría mantener una conversación casi infinita y ponerme de acuerdo con mi interlocutor citando literalmente a el hombre sin nombre o a Tuco Benedicto de 'El bueno, el feo y el malo' (Sergio Leone, 1966); a Vincent Vega o a Jules Winnfield de 'Pulp Fiction' (Quentin Tarantino, 1994); o bien a Mariano o Talavera de 'Año Mariano' (Karra Elejalde y Fernando Guillén Cuervo, 2000).

Dejando de lado que si administras bien el resuello, un hombre como tú será capaz de llegar, y de que aparte de su aspecto, el coche está guay, lo que tiene verdadero mérito es capaz de entenderte con alguien usando las palabras de Mariano Romero en 'Año Mariano', pues los 117 minutos de la cinta son un interminable diálogo de besugos entre el iluminado 'profeta' canábico (a su pesar) y la galería de fracasados con los que colabora, o a los que se enfrenta, según. Mención especial para la recta final de la historia, cuando quien él cree que es María (y que en realidad se llama así) lo entrevista en directo para la televisión bajo los efectos de un licor que afecta a las propiedades del habla, mientras un botafumeiro cargado de marihuana no para de cruzar por en medio. 

Ignoro si el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, pertenece al mismo club que Burgos y servidor, o si es fan del humor lisérgico de Elejalde y Guillén Cuervo, pero lo cierto es que el pasado martes, en la entrega de premios de la Asociación de la Empresa Familiar de Alicante (Aefa), que regresaba tras un año de parón por la pandemia, y por tanto con un año de desfase, protagonizó una escena digna de los dos primeros párrafos de este artículo. Por desgracia, a Puig le faltaba, para que la jugada le saliera redonda, la complicidad del interlocutor. Cierto que no llegó al nivel de esperpento de Mariano, gracias a que se salió un momento del guión que traía preparado para improvisar algo parecido a una respuesta (y vaya si se notó), pero la situación bien podría resumirse en un 'manzanas traigo' de manual. En este caso, 'Altamiras traigo', más bien.

Durante su intervención inicial, la presidenta de Aefa, Maite Antón, quizá de forma menos brusca que su antecesor pero con la misma firmeza, pidió a Puig suprimir el impuesto de donaciones y sucesiones, alinear la carga fiscal con Europa para favorecer la actividad empresarial, suprimir las trabas al crecimiento de las compañías (sobre todo al pasar de 50 empleados), apoyar al turismo negociando un corredor seguro, y defender al calzado de los aranceles por la tasa GoogleCinco peticiones concretas sobre el papel de la Administración autonómica para contribuir al escenario macro en el que desarrollan su labor las empresas familiares. Sin contar con los problemas añadidos por la pandemia (peticiones 4 y 5), ya es triste que pasen los años y las reivindicaciones sigan siendo las mismas, porque eso solo significa una cosa. Manzanas traigo. En este caso, 'Altamiras traigo', más bien.

Entre la intervención inicial de Maite Antón y la clausura del acto a cargo de Puig transcurrieron dos horas en las que el presidente, o alguien de su equipo, podría haber articulado una especie de respuesta a unos planteamientos muy concretos. Incluso algo tan sencillo como "no es el momento". Pero Puig venía a Alicante a hablar de Rafael Altamira, porque se cumplían setenta años de su muerte en el exilio mexicano, y no había impuesto de sucesiones o trabas administrativas al crecimiento que pudieran desviarlo de su objetivo. Cuando ya estaba por bajar del escenario, Puig tuvo el detalle de exclamar un "ah, sí, lo de la fiscalidad", antes de expresar su "compromiso" de trabajar por una fiscalidad "justa", signifique eso lo que signifique. Es decir, manzanas traigo. En este caso, 'Altamiras traigo', más bien.

Por ir terminando, solo me queda decir que "muchas truncias, me habéis dejado muy fisconio".

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