Alicante

Alicante ataja el descontrol de los 'tuctuc' con la revisión de la ordenanza de tráfico

Convoca una consulta pública para recopilar aportaciones en el proceso de adaptación de la normativa que regula las condiciones de circulación de peatones y vehículos. El objetivo es fijar requisitos técnicos y de seguridad, evitar la congestión del tráfico en zonas turísticas y comerciales y evitar situaciones de competencia desleal.

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ALICANTE. Primer paso para poner coto a las condiciones de circulación de los vehículos de uso turístico conocidos como tuctuc en Alicante. El equipo de gobierno, del Partido Popular (PP), ha puesto en marcha el proceso de consulta pública con el fin de recopilar aportaciones para adaptar la ordenanza de circulación de peatones y vehículos aprobada en 2011, e incorporar las condiciones específicas por las que se regirá la circulación de ese tipo de vehículos -encuadrados en una categoría similar a la de los motocarros- que hasta ahora no están contemplados en la regulación.

La propuesta de modificación pretende cubrir ese vacío para determinar los requisitos y posibilidades de uso de esa modalidad de vehículos, así como las normas eñconcretas a las que quedan sujetos para transitar por las calles de la ciudad. Por el momento, como medida inicial, ya se había acotado la prohibición de acceso a las calles del Casco Antiguo que conforman el perímetro de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) para atajar los problemas de circulación que se habían detectado ante su presencia incontrolada en algunos de los puntos de interés turístico de ese ámbito.

Ahora, se pretende promover una regulación más amplia para el conjunto del término municipal, a través de la adaptación de la ordenanza, de forma que se puede poner término al vacío regulatorio actual, que dificulta su control administrativo e impide exigir requisitos técnicos y de seguridad, "lo que provoca inseguridad jurídica para los operadores y para la ciudadanía en general", según apunta el decreto por el que se convoca la consulta pública.

Así, se aspira a acabar con el impacto negativo que generan sobre el tránsito en general y en especial en calles de tamaño reducido o áreas turísticas o comerciales saturadas, en las que se producen situaciones de congestión y situaciones de inseguridad para peatones y para el resto de vehículos. Al tiempo, su regulación debe permitir atajar conflictos por competencia desleal y de desorden en el espacio público, toda ve que su circulación se produce hasta ahora sin ningún tipo de autorización como la que sí disponen otros medios de transporte de uso público, como los taxis o los VTC, "generando desequilibrios competitivos y uso intensivo del espacio público sin sujeción a controles municipales, lo que obliga a establecer reglas claras y homogéneas", apunta el edicto.

Presencia creciente

En este sentido, el mismo decreto justifica la conveniencia de promover la revisión de la ordenanza al sostener que "resulta necesaria para establecer un marco claro que permita ordenar, supervisar y controlar la circulación de los vehículos motocarros tipo tuctuc, garantizando la seguridad vial, la convivencia ciudadana y la correcta utilización del espacio público". De hecho, se apunta que la modificación normativa es especialmente oportuno ante la creciente presencia de ese tipo de vehículos "en determinadas zonas del municipio". Por ello, se remarca que debe procurarse normas claras que prevengan "disfunciones futuras" que eviten "la consolidación de prácticas no ajustadas a derecho" y que aseguren "una adecuada integración de esta actividad en el sistema de movilidad urbana".

A modo de resumen, el decreto apunta que los objetivos a alcanzar con la nueva regulación consisten en "establecer un régimen jurídico específico para los vehículos tipo tuctuc", regulando "las condiciones de autorización, circulación y funcionamiento de estos vehículos, dotando de seguridad jurídica tanto a los operadores como al Ayuntamiento y a los usuarios; "garantizar la seguridad vial y la protección de los peatones", implantando "medidas que ordenen su circulación en vías adecuadas, evitando riesgos, interferencias y situaciones de congestión en zonas de alta intensidad peatonal o de tráfico reducido"; "preservar el orden y la convivencia en el espacio público", ajustando su actividad "a criterios de uso racional del espacio urbano, evitando molestias, ocupaciones indebidas y afectaciones a la movilidad, al descanso vecinal o al normal funcionamiento de los servicios municipales"; y, por último, "asegurar la competencia equilibrada entre las distintas modalidades de transporte, de forma que se eviten "situaciones de competencia desleal mediante la exigencia de condiciones homogéneas y proporcionadas respecto de otros servicios regulados, como el taxi, el transporte público o los vehículos con conductor".

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