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'IPDENTICAL' CONCIENCIA A LA SOCIEDAD SOBRE LA PROPIEDAD INTELECTUAL

Un corto de la EUIPO al estilo 'Black Mirror' muestra la monotonía de un mundo sin creación

6/04/2019 - 

ALICANTE. ¿Cómo sería vivir en un mundo donde todos los ciudadanos y ciudadanas se vistieran igual, condujesen el mismo coche o escuchasen siempre la misma canción? Este es el monótono día a día que imagina el cortometraje producido por la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO), con el objetivo de "concienciar a la sociedad sobre la importancia que tiene la Propiedad Intelectual en la vida", reivindica Rubén Ferrández, productor ejecutivo de la agencia encargada de la creación del cortometraje.

IPDENTICAL, que así se titula el audiovisual "porque IP son las siglas de Propiedad Intelectual e Identical significa que las cosas son iguales", detalla Ferrández, "es una distopía que pretende hacer sentir a la gente cómo sería un mundo en el que no existiera la Propiedad Intelectual". Es decir, representa las consecuencias de un planeta en el que, apunta el productor, "nadie puede proteger sus marcas o sus creaciones", lo cual desemboca en una falta de creación y, como resultado, "un mundo aburrido, donde todos los coches son del mismo modelo, toda la gente viste de igual manera y todas las casas tienen exactamente la misma construcción", imagina. "Nadie crearía nada si no lo pudiera proteger", sentencia Ferrández.

Aunque la Propiedad Intelectual pueda parecer dos palabras intangibles, se vuelve material a través de inventos o creaciones "que están en el día a día de cualquier cosa", manifiesta el productor. "Nosotros disfrutamos de Apple o de un Mac porque un hombre llamado Steve Jobs pudo proteger esa marca, esa patente, ese derecho", explica. Y garantiza que "existen muchas empresas que invierten casi más recursos en proteger la piratería que en inventar algo nuevo". La lucha contra una realidad en la que "si no existiera la piratería, las falsificaciones y las copias los creadores concentraríamos todo nuestro esfuerzo en crear invenciones nuevas", ya que, matiza, "la creación mejora una sociedad y la Propiedad Intelectual asegura y potencia la innovación".

En definitiva, el cortometraje "trata de introducir al espectador en un mundo muy Black Mirror para lanzar un mensaje social de sensibilización sobre las falsificaciones, las compras ilegales, las descargas ilegales de programas, las copias, etc.", expone el productor. Y continúa asegurando que "la EUIPO no quiere vender nada, sino que desea mostrar a las personas que si queremos que el mundo evolucione tenemos que proteger el derecho de los creadores".

La pieza audiovisual no tiene un solo diálogo, una decisión que supuso el mayor reto para el equipo de Ferrández, debido a que el objetivo era "encontrar la manera de proyectar el corto para que lo pudiera entender cualquier ciudadano del mundo, ya que debía viajar internacionalmente", menciona, "y, por lo tanto, no es explícito, sino que solo puede sugerir". Pese a esta dificultad, el productor asegura que "se entiende perfectamente, con la mezcla de la imagen y la emoción, además de transmitiendo esa sensación de agobio y claustrofobia que resulta de vivir en un mundo en el que no existe la Propiedad Intelectual".

Un lugar aburrido, monótono y casi podría decirse que en blanco y negro en el que "no habría ningún aliciente de motivación", opina Ferrández, "en el que la canción que suena en la radio es la única que existe y se llama The song, la película del cine se titula The movie y el museo expone un solo cuadro llamado The painting", porque no existiría más de una creación en el mismo ámbito.

Esta visión no tan surrealista de la realidad ha sido seleccionada en más de 15 festivales internacionales de cine, tanto en Europa como a nivel mundial, y ya ha obtenido algunos reconocimientos, entre ellos el del festival Publicstyka, en Polonia, o el Dieciminuti, en Italia. "El primer circuito de difusión del corto fueron los festivales por intentar que tuviera otro tipo de recorrido con el objetivo de que llegara a todo el mundo", comenta Ferrández, quien también argumenta que tomaron la decisión de escoger "canales de distribución diferentes a lo que supone una campaña de publicidad habitual, porque esto no es publicidad, sino concienciación y esta pieza se debe visualizar en el mayor número de sitios posibles de manera absolutamente gratuita".

Por su parte, el productor menciona que tras haber participado en festivales de cine, el cortometraje "nace ahora en Internet" y desvela que el futuro de este audiovisual será intentar llegar a "plataformas de vídeo bajo demanda, o sea, Netflix, HBO o Moviestar para que todo el mundo tenga acceso a este proyecto de sensibilización", revela Ferrández.

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