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"Ha pasado un año, pero parecen muchos más"

Un año de Patricia Rodríguez en el Elche

27/05/2020 - 

ELCHE (EFE). Este jueves, 28 de mayo, se cumple un año desde que el anterior máximo accionista del Elche, José Sepulcre, anunció el fichaje como nueva directora general de la entidad de Patricia Rodríguez, quien ha tenido que superar multitud de frentes abiertos en el club ilicitano.

El su primer año natural, la dirigente ha tenido que luchar contra las limitaciones económicas de LaLiga, los recortes en el personal, ha sobrevivido a un relevo en la propiedad de la entidad y ha tenido que lidiar con una crisis sanitaria que provocó una reducción de ingresos y un ERTE en el personal deportivo y administrativo.

“Ha pasado un año, pero parecen muchos más”, dijo este miércoles a Efe Rodríguez, quien añadió que en el mundo del fútbol “en el mismo tiempo pasan más cosas y más deprisa” que en otras actividades profesionales.

El nombramiento de Patricia Rodríguez, piedra angular de un proyecto que buscaba sanear y fortalecer económicamente al club, provocó polémica en el entorno del Elche, ya que se recordó su pasado en el Eibar, donde fue pieza clave del pulso que mantuvieron ambos equipos en 2015 y que concluyó con el descenso administrativo de la entidad ilicitana.

Su misión en el Elche, según confesó Sepulcre, era “elaborar un plan estratégico del club a cuatro años” y “coordinar la parcela económico-financiera para modernizar la estructura”.

El primer obstáculo que se encontró la dirigente donostiarra fue el límite salarial para formar su plantilla impuesto al Elche por LaLiga, mucho menor del esperado, que se logró aumentar tras la aportación del accionista mayoritario y su nuevo socio.

Rodríguez también se mostró activa en la campaña de venta de abonos, su primer acto público, y pasó a formar parte poco después del consejo. La guipuzcoana afirmó en sus primeras apariciones públicas que su reto era “hacer rentable” al Elche y que eran necesarios “recortes en todas las áreas”.

El despido de Jesús García, Luis Miguel Quirant y Rafa Fernández, tres técnicos de la casa y valorados por la afición, fue una de las decisiones que generaron más polémica.

El cambio de propiedad, firmado en diciembre, no puso en peligro su continuidad, ya que el empresario argentino Christian Bragarnik mantuvo confianza en los gestores deportivos (Nico Rodríguez) y económicos, blindados al contar con tres años más de contrato.

El principal frente de batalla para la vasca, y en el que más se ha desgastado de forma interna y externa, fue como consecuencia de la pandemia de coronavirus y su consiguiente efecto económico sobre el club ilicitano.

La paralización de la competición congeló buena parte de los ingresos de la entidad, que se vio obligada a solicitar un ERTE para su personal deportivo y administrativo.

Rodríguez, que opta a la vicepresidencia de LaLiga, defendió desde el primer momento la necesidad de regresar a la competición cuando fuera posible para reducir las pérdidas económicas.

Paralelamente, el malestar entre los jugadores crecía al no ser aceptada su propuesta de salir del ERTE a cambio de una reducción del salario. La tensión vivió su punto culminante cuando el equipo, a los pocos días del regreso a la actividad, se negó a entrenar en el estadio.

El club, cuya cara visible en la negociación fue Patricia Rodríguez, cedió a retirar a los jugadores del ERTE a cambio de una reducción salarial que aún no ha quedado definida.

“Hemos tenido que ir adaptando poco a poco el guion a todo lo que ha ido pasando, pero creo que ya se aprecia el nuevo rumbo que queríamos marcar. Prima la solvencia económica del club a largo plazo, a la vez que somos más visibles, transparentes y más cercanos”, explicó la directiva vasca.

Durante este año, Patricia Rodríguez se ha convertido en el rosto y la voz autorizada del Elche, toda vez que el presidente, Joaquín Buitrago, es una mera figura representativa y el dueño Bragarnik lleva sin pisar la ciudad por sus negocios en Argentina y la pandemia desde el pasado enero.

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