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ENTREVISTA | PRESIDENTE SALIENTE DEL CÍRCULO DE DIRECTIVOS DE ALICANTE

Javier Fur: "La globalización sigue pese al covid; Alicante necesita empresas más grandes"

12/07/2020 - 

ALICANTE. El empresario alicantino Javier Fur, CEO del Grupo Marjal, anunció esta semana de forma oficial el fin de su etapa (dos mandatos) al frente del Círculo de Directivos de Alicante, el principal lobby de ejecutivos de la provincia, partner de la nacional CEDE. En la primera entrevista que concede como presidente saliente, Fur repasa con Alicante Plaza su etapa al frente del Círculo, los hitos conseguidos, lo que queda por hacer, el estado general del tejido empresarial alicantino y la incidencia del coronavirus en nuestras empresas.

-Pone fin a su etapa como presidente del Círculo de Directivos tras dos mandatos. ¿Qué balance general hace de esta etapa?

-Entre los objetivos que me propuse cuando en el año 2011 asumí la presidencia del Círculo de la mano de un empresario tan importante y que tristemente ya no está con nosotros, José Luis Serna, destaca sobre todos el de poner en valor las figuras del empresario y los directivos que son, sin duda, figuras clave en el desarrollo económico y social de nuestro entorno, en el concepto de “empresas de personas para personas”, basado en la cualificación, el compromiso, la innovación, la calidad y la ética como elementos diferenciales de nuestras empresas y sus dirigentes. Valores sobre los que podemos construir empresas eficientes, comprometidas con el entorno, sostenibles y que, con el tiempo, se han mostrado incluso más importantes para el desarrollo de nuestro estado social. Ha sido un periodo sin duda complejo, entre la crisis financiera y la covid-19, con incertidumbres y dificultades que en ocasiones ni hemos sido capaces de vislumbrar, obcecados en un día a día muy fuerte que dificultaba, especialmente en las empresas pequeñas que son la base de nuestra economía, el análisis sosegado de las amenazas y oportunidades que ese futuro nos deparaba en cada momento. Amenazas que incluso las mayores empresas y los países más avanzados, como ha mostrado la pandemia, han sido incapaces de identificar a tiempo. Aunque en cierto modo, probablemente fruto del análisis del entorno que hemos tratado de hacer constantemente en el Círculo, algunos elementos que hoy se consideran imprescindibles ya fuimos capaces de anticiparlos, como los desayunos CEDE que comenzamos a transmitir en streaming para todos nuestros socios allá por el año 2012, cuando los temas de transformación digital apenas estaban en las agendas.

"Fexdir ha sido la iniciativa necesaria para poner en el mapa de la gestión empresarial a la provincia; ya hay un compromiso para la edición de 2021"

Tener la oportunidad de contar con las técnicas más avanzadas y contrastadas de gestión y con las mejores orientaciones desde la experiencia de otros empresarios y directivos referentes del panorama nacional e internacional, así como con los análisis estratégicos de sectores, actividades y recursos que emergen con fuerza en este nuevo contexto (y que con el ritmo vertiginoso y constante de los cambios a los que estamos sometidos, será nuevo permanentemente) es una de las ventajas que el Círculo puede ofrecer a la empresa alicantina en general y a sus socios de manera especial, a través de nuestras excelentes relaciones con la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos (CEDE), de cuya Junta Directiva y Asamblea General he tenido el honor de formar parte en tanto que presidente del Círculo. Y ya en los últimos años con los recursos propios del Círculo, cada día más reconocido como interlocutor respetado en todos los ámbitos de la sociedad alicantina y me atrevería a decir que en ámbitos empresariales, también a nivel nacional. Han sido 10 años que he vivido con mucha intensidad tanto en mi empresa, el Grupo Marjal, como en el Círculo, y en los que he tratado, con el apoyo sin fisuras de la Junta Directiva y de los sucesivos gerentes y colaboradores, de dotar de contenido nuestra propuesta de valor a los empresarios y directivos alicantinos, a la vez que trataba de equilibrar unas cuentas que nos permitieran mantener siempre nuestra independencia, atendiendo solo a los intereses de las empresas alicantinas y de sus directivos, trabajando para la mejora del estado del bienestar a través de esa mejora constante de los directivos y de sus empresas, en realidad las únicas capaces de crear empleo y contribuir a la mejora permanente de la sociedad. Mi balance general, por tanto, es bueno. Siento que he tenido la oportunidad de aportar algo positivo para el progreso de las empresas, a través de un mayor conocimiento de la gestión más eficaz y eficiente por parte de los directivos alicantinos.

-¿De qué está más satisfecho de su labor como presidente? ¿Y qué es lo que le ha dejado una espinita?

-En general, como le decía, estoy satisfecho de lo que he contribuido a crear con mis compañeros de la Junta Directiva, de reincorporar el Círculo-Directivos Alicante a la vida social y económica de la provincia para convertirlo en un interlocutor necesario para el progreso social a través de la mejora de la actuación de las empresas, actuando en muchos momentos de catalizador entre las empresas alicantinas y las perspectivas razonables y también las disruptivas que apuntaba el entorno.

Espinitas me han quedado pocas, seguramente porque cuando uno hace balance tiende a quedarse con las cosas más positivas del periodo y obviar las que no se han alcanzado por completo. Pero de verdad que no me voy con ninguna espina relevante. Quizá, por identificar alguna cuya solución sigue pendiente, no haber sabido explicar bien en todas las actividades que hemos realizado, que el progreso empresarial no es tanto un asunto individual como un proyecto compartido por el tejido empresarial con la colaboración de la Administración que, en ocasiones, bajo el manto de “garantista”, solo ha sido ineficiente en el apoyo al desarrollo de las empresas.

-Uno de los hitos de su mandato ha sido crear en Alicante el foro Fexdir, que ha celebrado dos ediciones. ¿Qué ha supuesto esta iniciativa para los empresarios de la provincia?

-Fexdir ha sido, en mi opinión, la iniciativa necesaria para poner en el mapa de la gestión empresarial a nivel nacional a la provincia de Alicante. Es un proyecto sobre el que veníamos trabajando desde hace mucho tiempo, con un antecedente muy próximo como fue la organización en 2017 del Congreso CEDE en la provincia de Alicante, pero que tiene su origen bastante más atrás, cuando en 2014 pusimos en marcha el Foro Síntesis, en colaboración con la Universidad de Alicante y la edición de Alicante del periódico ABC, a través del cual trajimos a ponentes tan relevantes como Sarah Harmon, Ignacio Garralda, Julio Linares, Elena Pisonero o Mónica Armani.

-¿Espera que el formato tenga continuidad, con la nueva directiva y tras la pandemia?

-Existe ya un compromiso para desarrollar la tercera edición de Fexdir para marzo de 2021 en que espero que los problemas asociados al coronavirus estén bien resueltos; no tengo dudas, por tanto, sobre la continuidad de nuestro Foro de Directivos que en mi opinión sigue siendo imprescindible, más incluso tras la pandemia, en que Alicante necesita hitos muy relevantes para volver a poner en valor el prestigio, la imagen y recuperar a sus visitantes tanto para el sector turístico como para continuar consolidando nuestra proyección como centro de excelencia directiva, máxime con los esfuerzos que a través del Distrito Digital y el proyecto Alicante Futura están acometiendo nuestras administraciones. Tener la oportunidad de contar en una misma jornada a ponentes tan relevantes como Luis de Guindos, Jordi Gual, Isidro Fainé, Kim Faura, Fernando Ruiz, Chema Alonso, José Luis Bonet, Amparo Moraleda, Mª Dolores Dancausa, Manuel Ruiz, Helena Herrero, Francisco Belil, Slomo Ben Ami, Antonio Garrigues Walker, Javier Tebas, Josep Piqué, Susana Voces, Estela Ye, Juan Carlos Cubeiro, Juan Pedro Moreno, Eduardo Serra o Carlota Mateos, entre otros, desde luego nos sitúa como una referencia que entiendo que el Círculo (y la ciudad, la provincia y la Comunitat) no puede abandonar.

-Su asociación es el 'representante' en Alicante de la CEDE. ¿Tiene la sensación de haber contribuido con esta alianza a situarnos en el mapa?

-Sí, por supuesto, CEDE ha contribuido de manera decisiva a situarnos en el mapa de la gestión empresarial avanzada. Ha sido un trabajo sistemático a lo largo de estos 10 años en los que nos hemos convertido en una asociación yo diría que imprescindible para la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos. Con ellos hemos presentado en Alicante prácticamente todos los cuadernos del conocimiento editados por la Confederación; hemos traído a nuestra provincia diferentes desayunos CEDE, como los mantenidos con Simón Pedro Barceló, vicepresidente Ejecutivo del Grupo Barceló; Isaac Martín Barbero, presidente de INECO, en Elche; José Luis Benet, presidente de Cámara España; o Inmaculada García, presidenta de Loterías. Desarrollamos en la Universidad de Alicante una jornada sobre Talento en Crecimiento, en la que altos directivos de empresas explicaron a unos 400 alumnos de las Universidades y Centros de Formación Profesional de la provincia la importancia de la innovación, el emprendimiento y, en definitiva, del concepto de empresa, empresario y la función directiva. Para finalizar con el congreso CEDE que le comentaba, que se realizó en 2017 en Alicante y que fue clausurada por S.M. el Rey Felipe VI.

"Cada entidad tiene su misión. Nosotros queremos ser la voz de los directivos; Cámara y CEV interlocutan con Administración y sindicatos"

-¿Cree que el Círculo debería haber asumido más protagonismo como representante empresarial en los momentos más bajos de Coepa y la Cámara?

-Yo creo que cada entidad tiene su misión e intenta cumplirla de la mejor forma posible. Nosotros queremos representar o ser la voz y una de las palancas de desarrollo de los directivos alicantinos, mientras que tanto las Cámaras como COEPA en su momento y hoy CEV Alicante, representan y apoyan a las empresas en sus funciones de interlocución ante las administraciones y con los representantes de los trabajadores, asumiendo funciones también de formación para los trabajadores o apoyo al desarrollo de planes de negocio específicos,  vinculados especialmente a la internacionalización.

-¿Cómo ve, pandemia aparte, el tejido empresarial de la provincia? ¿Cuáles serían sus fortalezas y qué cree que le falta?

-Decía antes que entiendo el progreso empresarial como un proyecto necesariamente compartido, máxime en un mundo que es global, y aunque la pandemia haya puesto algo en duda la eficacia de esa globalización, es un tema que en mi opinión vino para quedarse. Por tanto, nuestros competidores son también globales y nosotros tenemos que serlo, lo que exige empresas más grandes, fusiones, adquisiciones o, al menos, proyectos de desarrollo conjunto entre diferentes empresas para poder competir en esos mercados globales. Hoy, en gran medida, el desarrollo de las empresas se define en términos de “o creces o desapareces”. Y nos cuesta compartir, nos cuesta cooperar. Pero somos imaginativos, innovadores, alguien decía que somos fenicios, comerciantes, estamos cada día más preparados, con Universidades muy bien posicionadas en los rankings internacionales.

Se está creando un cluster tecnológico que apunta con mucha claridad al futuro y que nos debe permitir captar una parte importante del talento que en estos momentos no somos capaces de retener, lo que se podría ver muy potenciado si en efecto aumentase el tamaño de las empresas alicantinas. Tamaño, tecnología y talento son, pues, en mi opinión, tres claves por las que tendríamos que apostar sin fisuras.

-¿Y hablando específicamente de cuadros directivos?

-En gran medida, esta cuestión ya la he tratado en la pregunta anterior. Tenemos buenos directivos, cada vez más jóvenes y más preparados pero que no siempre somos capaces de retener al ofrecerles escasas oportunidades de progreso por el tamaño de las empresas. En este punto, quisiera mencionar la importancia de cuidar las relaciones intergeneracionales tanto entre directivos como entre técnicos de nuestras empresas. Es verdad que el mundo es cada día más digital y que necesitamos perfiles tecnológicos para análisis de datos, mejora de procesos, relación con clientes, etc., pero son perfiles cuyo valor es escaso si no tienen el conocimiento del negocio que solo pueden aportar las generaciones mayores. Por tanto, cuidar las relaciones intergeneracionales en las empresas es fundamental para tener éxito hoy.

-En el debate que se ha abierto sobre el modelo turístico, ¿comparte las críticas? ¿Qué cree que hay que mejorar?

-No, para nada. Tenemos un modelo turístico que ha funcionado muy bien en términos generales y que ha sido uno de los soportes básicos de la economía, uno de los sectores refugio en anteriores momentos de crisis, y que ahora, en una crisis que es sanitaria en origen, lo está pasando muy mal, pero no porque se hayan hecho mal las cosas, sino porque las dificultades de control de la pandemia por falta de una vacuna o un tratamiento realmente eficaz, ha impactado en el miedo de las personas a viajar, lo que está haciendo resentirse un sector para nosotros imprescindible. Es verdad que, como todas las actividades, tiene que estar constantemente en proceso de mejora, con mejoras en formación, en vinculación de plantillas, en desestacionalización (aunque en este punto se han conseguido grandes progresos en los últimos años), en seguridad, en calidad, etc., pero de ahí a las críticas que en algunos momentos hemos escuchado, más sorprendentes cuando procedían de responsables públicos que deberían conocer mejor a sus administrados, hay un abismo, como la vinculación del turismo con los mayores índices de pobreza, como recientemente ha desmentido de forma tajante un estudio de INECA; o su asociación con una actividad de bajo valor añadido, más sorprendente cuando se manifiesta por políticos que teóricamente defienden con vehemencia el empleo y el derecho al turismo de los trabajadores con los que todos coincidimos.

-Desde un punto de vista estratégico, ¿hacia dónde debería enfocarse la provincia de Alicante: reforzar el turismo, la industria, la innovación...?

-Tenemos que hacerlo todo, todo bien y tenemos que hacerlo siempre. Un refuerzo de la contribución de la industria a nuestro PIB es, sin duda, interesante, sobre todo si es una industria básica capaz de anticiparse o adaptarse rápidamente a las nuevas necesidades y expectativas que sistemáticamente exige el mercado, y eso pasa por la innovación como un factor principal de producción. La tecnología es, probablemente, el paradigma de esa industria que comentaba y que, aún de manera incipiente, está empezando a desarrollarse en nuestra provincia. Apostar por la educación es otro factor crítico de éxito. El futuro es siempre de los que saben, de los que innovan, de los que se atreven con fundamento. Y eso exige comprometerse con una educación de calidad en todo el periodo de desarrollo de nuestros jóvenes y después, a lo largo de toda la vida laboral de las personas. No diré nada de la sanidad porque todos tenemos a flor de piel su importancia y la necesidad de eliminar todo tipo de recortes en un tema que es crucial.

Y por supuesto reforzar el turismo. Es nuestra primera industria, y no lo es por casualidad. La provincia de Alicante reúne condiciones climáticas y de entorno que la hacen única y que nuestros visitantes aprecian. Esto es de primero de estrategia, como dirían en la Universidad: reforzar nuestros puntos fuertes, construir sobre nuestras ventajas competitivas es apostar a seguro (hasta donde ahora podemos asegurar algo). En este último punto quiero reivindicar un sector que desde la anterior crisis de 2008 tiene un cierto estigma absolutamente injusto, es el sector de la construcción en general y, de manera específica, del turismo residencial que para esta provincia -y para cualquier otra que los compradores aprecien- es muy importante tanto por los recursos y la estabilidad que aporta, como por su gran capacidad de arrastre de otros muchos sectores que sin la construcción y el turismo residencial tendrían muchas dificultades para desarrollarse.

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