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adelanto electoral - 28 abril

Pedro Sánchez obliga al Botànic a jugar en su particular ruleta rusa

16/02/2019 - 

VALÈNCIA. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, apostó este viernes por el adelanto electoral para el domingo 28 de abril. Una decisión que podría considerarse la más audaz si se analizan con detenimiento las otras posibilidades que se manejaban: 'superdomingo' el 26 de mayo o resistir hasta al menos después de verano. Ahora bien, tal y como apuntaba un veterano dirigente socialista este viernes no sin cierta ironía, no conviene subestimar a un político que escribe un libro titulado: 'Manuel de resistencia'.

Así pues, alto riesgo para el líder del PSOE. Obviamente. Ninguna de las opciones sobre la mesa garantizaba un final feliz para sus intereses y la valentía que se atribuye a que su decisión se produce tras la debacle andaluza y la hipermovilización de la derecha. Es decir, Sánchez es audaz porque convoca cuando el viento no parece soplar a su favor y porque parece haber contradicho precisamente su aparente máxima de resistir a cualquier precio. Entonces, ¿ha sido especialmente arrojado el presidente del Gobierno con el anticipo?

Sí y no. La habitual actitud de resistencia de Sánchez se ha combinado en varias ocasiones con osados golpes de timón de los que ha salido victorioso pese a la incredulidad de consagrados analistas. Ejemplo de ello fue su renuncia al escaño en el Congreso, su asalto victorioso al PSOE en primarias tras haber sido lanzado a los leones o la exitosa moción de censura. Es decir, Sánchez aguanta pero también sabe jugar fuerte si ve un resquicio para la oportunidad y, en este caso, cree que puede volver a ser presidente del Gobierno o, al menos, resistir.

Sánchez en una reunión con los referentes de Compromís, Mónica Oltra y Joan Baldoví

Ahora bien, lo que resulta evidente es la poca importancia que los barones autonómicos tienen en sus decisiones. Más allá del clamor existente para que no afrontara un 'superdomingo' (todas las elecciones juntas) el 26 de mayo, el adelanto de Sánchez arrastrará o tendrá un efecto en lo que le ocurra a sus compañeros de partido en los comicios regionales que tendrán lugar solo tres semanas después. Si al líder del PSOE le va bien, crecen las posibilidades del valenciano Ximo Puig y compañía; si los socialistas y las fuerzas de izquierda fracasan en las generales, al Botànic solo le quedará apelar a un milagro construido por sus propias manos. Ahora bien, tendrían una oportunidad en la movilización autonómica apelando al miedo a la extrema derecha.

Un escenario que, como es lógico, no agrada a los socios del citado acuerdo, PSPV, Compromís y Podem. Tras 20 años de dominio del PPCV, el bloque de izquierdas logró desalojar del Palau de la Generalitat a la formación popular: ahora, tras casi cuatro años de gestión, acudirán a las urnas con un elector en gran medida condicionado por la batalla nacional que Sánchez ha decidido establecer tres semanas antes.

Sánchez ante la cúpula del PSPV. Foto: KIKE TABERNER

Las reflexiones e incluso algún que otro lamento, se dejaban oír este viernes entre los distintos dirigentes del Botànic. Desde la oportunidad perdida por parte de Ximo Puig de haber adelantado las elecciones autonómicas -algunos todavía lo pretenden en una maniobra difícilmente justificable- hasta las críticas a Sánchez por no haber convocado tras la moción de censura.

En cambio, otros dirigentes socialistas entonaban el 'ante todo, mucha calma' respecto a la decisión de Sánchez. Tal y como informó Valencia Plaza días atrás, el líder del PSOE empezó este mismo viernes a mostrar uno de sus puntos fuertes de cara a la campaña en ciernes: el victimismo ante el bloque de derechas pero también ante el independentismo. "¿Habrá habido pactos ocultos?", ironizó Sánchez sobre el hecho de que fueran PP y Ciudadanos junto a los independentistas, los que tumbaron sus Presupuestos.

Aparte de ello, el presidente del Gobierno tratará de hacer valer el voto útil entre el electorado a la izquierda -intentando aprovechar así la crisis de Podemos- combinado con azuzar el miedo a la extrema derecha, que identificará con PP y Ciudadanos tras el pacto con Vox en Andalucía y la foto conjunta de la manifestación en Madrid de Pablo Casado, Santiago Abascal y Albert Rivera. En las filas del PSPV, se reflexionaba este viernes con que las bazas de Sánchez pueden permitirle un ascenso y también apuntaban a que se llegará a las elecciones del 26 de mayo sin un nuevo gobierno de España puesto que parece complicada la mayoría incluso de dos fuerzas y, por ejemplo, Ciudadanos no querrá posicionarse hasta que pasen los comicios autonómicos.

Más allá de estas especulaciones, en clave valenciana es difícil realizar un pronóstico sobre cuánto condiciona la decisión de Sánchez la posterior cita autonómica. El PPCV seguía los pasos de la dirección nacional del partido y mostraba su satisfacción con el adelanto, consciente de que podría suponer un espaldarazo si Pablo Casado logra un buen resultado. Para Compromís, la cita puede distorsionar sus posibilidades autonómicas porque concurrirá en solitario a las generales y no dispone de la potencia de fuego de los grandes partidos estatales, si bien consideran esta opción es mejor que la de un 'superdomingo'. Podemos y Ciudadanos, dependerán especialmente de lo que consigan sus marcas estatales y, en cuanto al PSPV, le guste o no, necesitará un buen resultado de Sánchez. Así pues, una suerte de lotería o más bien ruleta rusa a la que el Botànic, que hace apenas unas meses vivía feliz camino hacia una mayoría cómoda, deberá jugar.

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