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EL PROYECTO BUSCA GENERAR CULTURA

'Fahrenheit 451', la librería que Ray Bradbury hubiese querido, se inaugura en Alicante

20/09/2019 - 

ALICANTE. Ray Bradbury sostenía, en Fahrenheit 451 -la que muchas personas han calificado como su mejor obra- que existen tres requisitos básicos para que los libros estén vivos: el primero es tener acceso a ellos; el segundo, saber y poder leerlos y, el tercero, poder actuar en consecuencia con lo que se ha leído. Este pensamiento es la excusa -mitad convertida ya en algo real, mitad aún por seguir construyendo- de tres personas cuyo deseo se ha visto materializado: "Hemos decidido hacer realidad la ilusión que tenemos de abrir una librería, pero sin que sea simplemente un lugar donde se compren libros, sino donde los libros cobren vida", advierte Salva Cobo, uno de los tres valientes que hay detrás del proyecto, junto con Carlos Vera y Marta Hermida. Sí, el crew de libreras y libreros aumenta su natalidad en Alicante con esta última incorporación bautizada como la propia novela, Fahrenheit 451 (Calle Elda, 18), que abrirá sus puertas al público el lunes 23 de septiembre y se presentará en sociedad el sábado 28 con una fiesta de inauguración, en la que no faltará "un vino, un piscolabis y, quizás, alguna sorpresa", adelanta misterioso Cobo.

La idea se gestó lejos de la tierra donde se instala, ya que surgió en China, durante un tiempo en el que los dos filólogos hispánicos y la historiadora desempeñaban el cargo de profesores de español: "Hemos estado varios años fuera y echábamos de menos poder participar como ciudadanos en la vida civil del mundo en el que vivimos. Así que con ese pequeño dinerillo ahorrado durante esos años hemos decidido llevar a cabo nuestra ilusión", explica. Una especie de sueño cuyo combustible no es únicamente la pasión y la intención de contribuir, sino también el que podría considerarse trabajo de investigación, ya que parece no haber nada -aparte de la posterior acogida por la clientela- a elección del azar. Como el vecindario en el que se aloja: "Vamos a abrir en uno de los distritos más poblados de Alicante, que comprende Carolinas Altas, Carolinas Bajas y El Pla, una zona donde no existe ni una sola librería. Por lo que entendemos que prestamos una especie de servicio al barrio", considera.

Cubrir una necesidad local puede suponer uno de los puntos fuertes de la recién aterrizada, que intentará tener su lugar en la ciudad, donde convivirá con otras muy potentes. "Nosotros sabemos que hay librerías buenas en Alicante", manifiesta consciente Cobo, "e insisto en que no nos tomamos esto como una competencia con, por ejemplo, Pynchon u 80 Mundos, que son muy buenas, sino que lo vemos como algo complementario, en parte también por ubicarse en un barrio que no cuenta con ninguna librería". ¿Pero qué hace especial a Fahrenheit 451? ¿Qué puede aportar si se la desliga de su barrio? ¿Cuál es esa distinción que buscan los consumidores y consumidoras? "Vamos a hacer hincapié en el libro de ensayo. Eso es algo que también se encuentra en otras librerías, pero creemos que hay un vacío. Muchas veces parece que el ensayo es algo sesudo, pero puede servir como un medio para entender mejor los acontecimientos actuales o aquellos que han tenido lugar en el pasado. Queremos poner el énfasis en libros que tratan de política, ecología, feminismo... Ahí vemos una carencia respecto a otras librerías de la ciudad", observa el filólogo.

Además, el proyecto de este tripartito no constituirá un lugar únicamente dedicado a los libros, sino que el concepto es el de una librería-cafetería, "ya que entendemos los libros no solo como simple entretenimiento o como ocio -que también-, sino como una herramienta que va mucho más allá y sirve para comprender el mundo, orientarnos, saber qué está pasando y, en parte, poder actuar en consecuencia", destaca. "En ese sentido, nosotros queremos crear una especie de núcleo de cultura, es decir, vamos a tener un espacio dedicado a charlas, talleres, actividades y proyecciones para que los libros no sean un elemento "muerto" que está cogiendo polvo en las estanterías, sino que estén vivos. Admitimos todo tipo de propuestas culturales y de otra clase; ya nos ha llegado alguna para crear un club de lectura", desvela.

Por tanto, además de ser un lugar habitado por los libros, también formará un espacio lúdico-didáctico, donde se programarán actividades divididas en dos sectores: "Por un lado, nosotros vemos la importancia de que haya una especie de cadena o de herencia hacia la gente más joven y, en ese sentido, vamos a organizar bastantes talleres infantiles, no solo de lectura, sino también otros relacionados con la cultura (por ejemplo, reciclaje). Y, por otro lado, vamos a organizar ciclos temáticos de charlas y de proyecciones. Nuestra intención es generar debates sobre la ciudad de Alicante y sobre el mundo en que vivimos", sentencia Cobo. Todo ello con otra de las partes complementarias del proyecto: la cafetería, para que la gente esté rodeada de libros mientras se toma un café, disfruta de Lluna (una cerveza artesanal alcoyana) o saborea un paté vegano. "Este proyecto tiene varias patas y se complementan todas; pueden hacer un conjunto bastante armonioso", resume uno de los tres copropietarios e impulsores.

La utopía de actuar en consecuencia con lo que se ha leído también se vuelve latente en poner la cultura al alcance de todos los públicos y bolsillos, ya que F451 en su catálogo también cuenta con libros de segunda mano, "una sección donde los vecinos y vecinas ya están haciendo sus donativos y donde se pueden encontrar novelas y ensayos por 3, 4 o 5 euros. Queremos que la cultura sea algo universal, al alcance de todos/as", reivindica. Parece que este nuevo proyecto llega como apología a la cultura bien hecha o, al menos, con las intenciones correctas. Un gesto valiente para la época actual, en que lo digital podría ganarle la batalla al olor a libro: "No hace mucho Muñoz Molina escribió un artículo en El País en el que explicaba que se cumplía una década de una Feria del Libro del Retiro donde un escritor vaticinó que en diez años los libros prácticamente habrían desaparecido. En su texto, Muñoz Molina constata que eso no ha pasado y que, de hecho, las estadísticas van en contra de esa especie de mantra de que lo digital se abre terreno. La venta de libros no cede ante los soportes digitales, sino que más bien se complementan, parece que es la tendencia: personas que leen mucho y que usan un soporte digital, por ejemplo, para viajes, o para leer en la cama. Es  como un apoyo", interpreta Cobo.

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