ALICANTE. El avance hacia una innovación más diversa y representativa sigue siendo uno de los grandes retos del ecosistema empresarial y científico. Aunque en los últimos años se han producido avances significativos, la presencia femenina en ámbitos como la ingeniería, la dirección tecnológica o la industria continúa siendo minoritaria. Esta realidad, que se repite en muchos territorios, también está presente en la provincia de Alicante, donde el tejido innovador combina universidad, empresas tecnológicas y sector industrial.
Con el objetivo de analizar esta situación y poner sobre la mesa propuestas concretas para avanzar hacia una mayor igualdad, Alicante Plaza y el Parque Científico de Alicante (PCA) celebraron el foro ‘Mujeres e Innovación 2026’, un encuentro que reunió a representantes del ámbito académico, empresarial e industrial para debatir sobre liderazgo femenino, transferencia de conocimiento y oportunidades en sectores tecnológicos.
El encuentro, celebrado en las instalaciones del Parque Científico de Alicante y enmarcado en la semana del 8M, buscó visibilizar referentes femeninos en innovación y, al mismo tiempo, analizar con datos y experiencias reales las barreras que todavía persisten en muchos ámbitos profesionales.

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Participaron en la mesa redonda María Jesús Pastor, vicerrectora de Transferencia, Emprendimiento y Divulgación Científica de la Universidad de Alicante; Itziar Pérez, directiva tecnológica vinculada a JOVEMPA; Macarena Segarra, consultora medioambiental y miembro de la junta directiva de AEPA; María Sanz, directora de Personas en QS Adhesives & Sealants; y Olga Martínez, Spain Head of Engineering y gerente de Packaging EMEA en Aliaxis. El evento estuvo moderado por la periodista de Alicante Plaza, Sandra Murcia.
A lo largo de dos horas de debate, las participantes compartieron datos, reflexiones y experiencias personales que dibujan un panorama con avances, pero también con importantes desafíos estructurales.
La universidad como motor de innovación
Uno de los ejes centrales del debate fue el papel de la universidad en el impulso de la innovación y en la conexión entre investigación y empresa. Desde la Universidad de Alicante, María Jesús Pastor defendió que la institución académica desempeña una función clave en este proceso, no solo como generadora de conocimiento, sino también como agente activo en su transferencia al tejido productivo.
“Entendemos la innovación como la capacidad de convertir el conocimiento que se genera en la universidad en valor para el mercado”, explicó durante su intervención.
Según detalló, la Universidad de Alicante desarrolla cada año más de 700 proyectos de innovación y mantiene una intensa relación con el tejido empresarial mediante diagnósticos y colaboraciones tecnológicas. Solo en el último ejercicio, la institución realizó más de 200 visitas a empresas para analizar necesidades de innovación, lo que se tradujo en contratos por valor de siete millones de euros.

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Una de las herramientas clave para impulsar esta conexión entre investigación y empresa es el Parque Científico de Alicante, un espacio que reúne actualmente 57 empresas, de las cuales 39 son externas a la universidad, que colaboran con grupos de investigación y desarrollan proyectos basados en conocimiento científico.
No obstante, Pastor también puso sobre la mesa uno de los principales retos del sistema: la menor presencia femenina en las áreas de conocimiento que más impacto tienen en innovación, especialmente en las disciplinas STEM.
Actualmente, el 34% de las personas que participan en proyectos de transferencia en la universidad son mujeres, una cifra que refleja una tendencia al alza, pero que sigue condicionada por factores estructurales. Entre ellos, la menor presencia femenina en carreras tecnológicas y el conocido como “gráfico de tijera”, que refleja cómo el número de mujeres disminuye a medida que avanza la carrera académica.
“En las cátedras estamos en torno al 31% de mujeres, cuando hace diez años era el 19%. Hemos avanzado mucho, pero todavía queda camino”, explicó.
Tecnología y emprendimiento: una brecha persistente
Si en la universidad la brecha de género se relaciona con la presencia femenina en carreras técnicas, en el ámbito empresarial tecnológico el reto se traslada a las posiciones de liderazgo y desarrollo técnico.
La directiva tecnológica Itziar Pérez explicó que, aunque los datos han mejorado en los últimos años, la presencia de mujeres en puestos de responsabilidad tecnológica sigue siendo muy limitada.
A nivel global solo el 14% de los puestos de liderazgo tecnológico están ocupados por mujeres, mientras que en el ámbito de la inteligencia artificial el porcentaje se sitúa en torno al 22%.

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Más allá de las estadísticas, Pérez relató experiencias personales que reflejan la realidad cotidiana del sector.
“En el último año no he tenido ni una sola reunión con una mujer para desarrollar un proyecto tecnológico”, explicó. “Ni programadoras ni ingenieras. Sí he trabajado con mujeres en áreas como el diseño gráfico, pero no en programación”.
En su trayectoria empresarial, además, ha vivido situaciones en las que su capacidad profesional fue cuestionada por motivos ajenos a su trabajo, como la ausencia de una titulación universitaria formal, una circunstancia que —según señaló— no generó las mismas dudas cuando se trataba de sus socios masculinos.
A pesar de ello, también quiso subrayar la importancia de las redes de apoyo y del papel de otras mujeres en su trayectoria profesional.
“Quien dice que las mujeres no nos apoyamos entre nosotras está muy equivocado. Yo he tenido mucha ayuda de mujeres que me han dado espacio y oportunidades”, afirmó.
La industria 4.0 y el cambio cultural
Otro de los ámbitos analizados durante el foro fue el impacto de la transformación digital y la industria 4.0 en la incorporación de mujeres a sectores tradicionalmente masculinizados.
Olga Martínez, responsable de ingeniería en Aliaxis, explicó que la industria sigue siendo uno de los entornos con mayor predominio masculino, especialmente en áreas técnicas vinculadas a la ingeniería industrial.
“Soy la única mujer en algunos entornos de trabajo internacionales”, señaló, recordando que cuando comenzó sus estudios en los años noventa la presencia femenina en ingeniería era todavía más reducida.
Sin embargo, también destacó que la digitalización está contribuyendo a modificar este escenario. La incorporación de nuevas tecnologías, la automatización de procesos y el desarrollo de modelos de trabajo más flexibles están cambiando el perfil de los puestos industriales.
“Los trabajos ya no son tan físicos como antes y eso hace que el entorno industrial sea cada vez más accesible”, explicó.
Además, consideró que los estilos de liderazgo también están evolucionando hacia modelos menos jerárquicos y más colaborativos.
“Las mujeres tendemos a liderar de una forma más basada en el acompañamiento y el trabajo en equipo. Esa mezcla de perfiles hace que los resultados sean más completos”.
Sostenibilidad: un sector con mayor presencia femenina
En contraste con otros ámbitos industriales, el sector de la sostenibilidad presenta una mayor presencia de mujeres en puestos técnicos y de gestión.
Así lo explicó Macarena Segarra, consultora especializada en sostenibilidad y economía circular, quien señaló que en los departamentos de sostenibilidad de las empresas el 63% de los puestos están liderados por mujeres.
Sin embargo, esta presencia disminuye cuando se trata de posiciones de dirección o toma de decisiones estratégicas.
Segarra, que inició su carrera en el sector de la gestión de residuos, recordó que durante años trabajó en entornos altamente masculinizados.
“Yo dirigía proyectos de forma operativa, pero los jefes de planta siempre eran hombres”, explicó.
A pesar de ello, considera que el crecimiento del sector de la sostenibilidad abre nuevas oportunidades para el liderazgo femenino, especialmente en ámbitos relacionados con la innovación ambiental.
Según apuntó, los departamentos liderados por mujeres registran un 23% más de innovación, un dato que refleja el valor de la diversidad en los equipos de trabajo.
El reto del talento en la industria
Desde la perspectiva de la gestión de personas, María Sanz aportó datos sobre la presencia femenina en la industria química, uno de los sectores con mayor inversión en innovación.
Según explicó, las mujeres representan actualmente el 31% del empleo en el sector químico, aunque su distribución varía significativamente según las áreas profesionales.
Mientras que en ámbitos como la investigación o la administración superan el 50%, su presencia cae en áreas como producción o mantenimiento industrial, donde apenas alcanzan el 15% y el 7% respectivamente.

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Sanz también subrayó que, en muchos casos, el talento femenino existe pero no logra acceder a posiciones de liderazgo por falta de estructuras de promoción interna o políticas de igualdad adaptadas a cada organización.
“No existe una política universal que funcione en todas las empresas”, explicó. “Cada organización debe diseñar sus propios itinerarios de desarrollo profesional”.
Entre las medidas que considera más eficaces se encuentran los programas de rotación profesional, la formación en liderazgo y las políticas de corresponsabilidad.
Barreras culturales y referentes
Más allá de los datos, el foro también abordó los factores culturales que siguen influyendo en la carrera profesional de muchas mujeres.
Entre ellos, las participantes señalaron la persistencia de estereotipos asociados a determinadas profesiones, especialmente en ámbitos técnicos o industriales.
Olga Martínez recordó que durante años era habitual que en procesos de selección se plantearan preguntas relacionadas con la vida personal o la maternidad.
“Antes te preguntaban si te ibas a casar o cuándo pensabas tener hijos. Eso frenaba muchas carreras profesionales”.
En este contexto, las ponentes coincidieron en destacar la importancia de generar referentes femeninos visibles en ámbitos científicos y tecnológicos.
“La responsabilidad que tenemos quienes estamos en posiciones de liderazgo es mostrar que es posible llegar”, explicó Martínez.
Inspirar vocaciones STEM
La necesidad de fomentar vocaciones científicas y tecnológicas entre las jóvenes fue otro de los puntos clave del debate.
Desde la Universidad de Alicante, María Jesús Pastor explicó que la institución está impulsando diversas iniciativas para acercar estas disciplinas a las nuevas generaciones.
Entre ellas destaca el programa “Quiero ser ingeniera”, un encuentro que reúne a estudiantes con científicas y profesionales del ámbito tecnológico para compartir experiencias y mostrar las oportunidades que ofrecen estas carreras.
La universidad también organiza competiciones de robótica dirigidas a alumnado de entre 7 y 16 años, con el objetivo de despertar vocaciones científicas desde edades tempranas.
Según explicó Pastor, este tipo de iniciativas ya están teniendo impacto: en algunas titulaciones tecnológicas se ha empezado a observar un aumento en la matrícula femenina.
Alicante y el futuro de la innovación
El foro concluyó con una reflexión conjunta sobre el futuro de la innovación en la provincia de Alicante.
Las participantes coincidieron en que el territorio cuenta con un ecosistema cada vez más sólido, en el que conviven universidad, empresas tecnológicas, industria y centros de investigación.
Sin embargo, también señalaron que para consolidar este modelo es imprescindible aprovechar todo el talento disponible. “Si dejamos fuera al 50% del talento estaremos cometiendo el mismo error que en el pasado”, señalaron durante el cierre del encuentro.
En este sentido, el desarrollo de redes profesionales, la visibilización de referentes y la implementación de políticas empresariales que fomenten la igualdad se perfilan como elementos clave para avanzar hacia un ecosistema innovador más diverso.
Porque, como coincidieron varias de las ponentes, el liderazgo femenino en innovación no es solo una cuestión de igualdad, sino también de competitividad.
Y en un contexto global marcado por la transformación tecnológica, aprovechar todo el talento disponible será una de las claves para que territorios como Alicante sigan consolidándose como polos de innovación en los próximos años.