ALICANTE. Fue un símbolo. Y como tal, representa uno de los últimos coletazos de un modelo: el de Distrito Digital. La Sociedad Proyectos para la Transformación Digital (SPTD), la entidad pública adscrita a la Conselleria de Innovación, renuncia a la gestión de las oficinas de la planta baja de la terminal marítima de cruceros del Puerto de Alicante de las que disponía en régimen de concesión como una de las primeras sedes del proyecto promovido por el Consell del Botànic con el propósito de fomentar la diversificación del tejido productivo, incentivar la innovación y propiciar la atracción de empresas de base tecnológica a la provincia de Alicante y al conjunto de la Comunitat.
La renuncia se produce más de un año y medio después de que Accenture abandonase esas dependencias y optase por un traslado a las instalaciones de Panoramis Life & Business con un contingente de trabajadores más reducido respecto a los que se había comprometido a disponer en el momento de su aterrizaje en Alicante, en julio de 2019, antes de que se produjese el estallido de la crisis del coronavirus y de que comenzase a implantarse el teletrabajo como fórmula de organización alternativa.
Fuentes del departamento autonómico que coordina Marián Cano han precisado, a consulta de Alicante Plaza, que se había optado por prescindir de esas instalaciones a la vista de que, desde la marcha de Accenture, habían permanecido desocupadas, sin que ninguna otra empresa hubiese manifestado su interés por hacer uso de ellas. En primer término, porque la propia conselleria ya cuenta con otros espacios propios en el mismo entorno del Puerto, como el edificio del Muelle 5, también concebido originariamente como sede de Distrito Digital, y que -al margen de acoger a gran parte de los funcionarios autonómicos adscritos a Innovación- hoy presenta una ocupación próxima al 50% por parte de empresas de ámbito tecnológico.
Y en segundo lugar, porque no se ha llevado a cabo una labor intensiva de captación de nuevas compañías ligadas a la fórmula del Distrito Digital desde que se produjo el cambio de signo político en el Consell tras las elecciones autonómicas de 2023. En ese momento, se trató de dar un giro a su filosofía de funcionamiento con el propósito de que dejase de plantearse como una especie de coworking público, según precisaron entonces fuentes del departamento de Innovación.
Además, también se redujo el interés por promocionar la implantación de empresas desde el momento en el que se consiguió recuperar la actividad audiovisual en las instalaciones de Ciudad de la Luz, tras el fin anticipado de la sanción impuesta por la Unión Europea por un supuesto de ayuda ilegal de Estado que vulneraba las normas comunitarias de competencia, lo que propició que la mayor parte de las instalaciones del complejo de Aguamarga volviesen a dedicarse a esa finalidad primigenia (la cinematográfica), en menoscabo de parte de los espacios que se venían utilizando como sede de las empresas vinculadas a Distrito Digital.
Futuro en el aire
Está por ver, ahora, cuál puede ser el futuro de esas oficinas libres, en cuanto se complete el proceso de renuncia por parte de la SPTD cuando todavía disponía de un año de periodo concesional. Por el momento, el registro de su desistimiento permanece ahora en exposición al público durante 15 días para que cualquier interesado tenga la posibilidad de formular alegaciones. A partir de ahí, el consejo de administración del Puerto debería dar por válida la renuncia y, en el caso de lo que se estimase oportuno, promover la convocatoria de un nuevo concurso para ceder el espacio de nuevo en régimen de concesión.
Entre tanto, la planta superior del edificio de la terminal continúa bajo la explotación de su empresa gestora: una alianza empresarial compuesta por Global Ports Holding (GPH) y Servicios Portuarios Canarios (Sepcan) que completó a lo largo de 2024 una remodelación de sus instalaciones con una inversión de más de 2,2 millones, en función del compromiso adquirido al asumir su explotación.