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Análisis ap - presupuesto pendiente de modificaciones con 17,3 millones en obras

El bipartito de Alicante salva unas cuentas precovid comprometido a pactar cambios: ¿solo con Vox?  

23/05/2020 - 

ALICANTE. La alianza formada por PP y Cs al frente del Ayuntamiento de Alicante logró este viernes el objetivo pretendido: aprobar su primer presupuesto en común con el que tratan de sentar las bases del resto del mandato. El acuerdo prosperó por mayoría simple pese al rechazo en bloque de las tres formaciones que conforman el eje progresista (PSPV-PSOE, Unides Podem y Compromís). Así, el presupuesto salió adelante con 14 votos a favor, 13 en contra y el alivio de las dos abstenciones de Vox. Como destacó su portavoz municipal, Mario Ortolá, el partido denostado en varias ocasiones tanto por PP (los populares establecieron un cordón sanitario desde el mismo día de las municipales y los excluyeron de un posible pacto a tres) como por Cs ("Nos han llamado partido racista y supremacista", recordó Ortolá) volvió a ser determinante para salvar la acción de gobierno del bipartito.

El debate no aportó ninguna novedad respecto al contenido de la propuesta, puesto que sus números -que PP y Cs comenzaron a trazar entre los meses de octubre y noviembre- se dieron a conocer tras su aprobación en Junta de Gobierno, el 2 de marzo. Las cuentas ascienden a 262 millones (4,3 más respecto a las de 2019), de los que 17,3 corresponden a los capítulos de inversiones y transferencias corrientes. El destino del 53% de esa suma es el desarrollo de proyectos del plan de reurbanización de barrios del entorno de Las Cigarreras (cofinanciado por la Unión Europea como Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado). Los cerca de 8 millones restantes se reparten fundamentalmente en diversas actuaciones de asfaltado y reposición de alumbrado. 

En esa planificación económica, elaborada antes del estallido de la crisis sanitaria, no se incluye ninguna partida concreta para responder frente a la emergencia social provocada por la pandemia, ni tampoco para poner en marcha medidas que procuren la recuperación económica del tejido productivo de la ciudad. De ahí que ya en el pleno de su aprobación inicial, se manifestase el compromiso de impulsar cuantas modificaciones de crédito resultasen oportunas para introducir iniciativas en esa dirección. Entre ellas, figurarán el paquete de casi 13 millones en ayudas (6,5 dedicadas a atender a colectivos vulnerables y más de 5 para pymes y autónomos) a financiar con cargo al remanente del presupuesto de 2019, que debe incorporarse a las cuentas de 2020 a través de esos ajustes.

La promesa de adaptación del presupuesto se reiteró de nuevo este viernes. El alcalde, el popular Luis Barcala, cerró el desarrollo del pleno con una intervención en la que dijo haber escuchado todos los planteamientos de los grupos de la oposición y volvió a reiterar su intención de negociar en busca del consenso. La incógnita por despejar ahora es con qué grupo de la oposición puede encontrarlo. Si algo quedó claro en el transcurso de la sesión es que PSOE, Unides Podem y Compromís han perdido la confianza que aún pudiesen tener depositada en el bipartito en general, y en Barcala en particular, como su máximo responsable. Los tres grupos le reprocharon lo que consideran un claro incumplimiento de sus promesas: desde las obras pendientes de desarrollar entre las pactadas con Guanyar (la confluencia predecesora de Unides Podem) en el presupuesto de 2019, hasta los anuncios de negociación que nunca se producen.


Pese a todo, las tres formaciones volvieron a anunciar que reformularían sus propuestas para que se tuviesen en cuenta, aunque no se hayan considerado hasta ahora. De ahí que PSOE y Compromís modificasen su posición de voto desde la abstención del pleno de aprobación inicial hasta el no de la sesión de aprobación definitiva. Lo cierto es que las relaciones entre el bipartito y el eje progresista pasan por el peor momento desde el inicio del mandato, por lo que se antoja complicado que puedan reconstruirse los puentes rotos.

En todo caso, Vox también anunció su intención de elevar sus propias propuestas para diseñar esas próximas modificaciones de crédito con medidas de apoyo a las familias y a los autónomos, según recalcó su portavoz. Así, Ortolá animó a Barcala a "ser valiente" y no hacer "seguidismo de políticas partidistas e ideológicas de la izquierda radical" para incidir en su petición de reducción de fondos para parcelas como la cooperación internacional, entre otras. 

¿La conclusión? En esa tesitura, no será fácil que pueda producirse un entendimiento global a la hora de sumar los votos que resultan indispensables para aprobar esos cambios en el presupuesto (al menos, mayoría simple). O el conjunto de las fuerzas políticas se esfuerza en intentar una aproximación, o el PP y Cs tendrán que elegir opción. Y todo, además, a mitad de ejercicio, ya a las puertas del mes de junio, con un tiempo limitado para poner en marcha tanto el propio presupuesto como los cambios que se pretendan pactar ahora. No sería descartable, incluso, que la cuestión quede sobre la mesa y se opte por trabajar en el presupuesto de 2021 en lugar de cambios sobre el de 2020.

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