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Cámara Alicante, la segunda vuelta de la CEV

Publicado: 15/03/2026 ·06:00
Actualizado: 15/03/2026 · 06:00
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Si los enemigos de Carlos Baño querían un escenario más propicio, ahí lo tienen: detenido por supuesta corrupción en la gestión de los bono-comercio de la Diputación de Alicante, con su correspondiente pena de telediario. Y además, en el momento justo: a tres meses de las elecciones para elegir a un nuevo presidente de la Cámara de Comercio. ¿Qué más se puede pedir? Y a ello se une la crisis con el Ayuntamiento de Alicante y con la Autoridad Portuaria, a raíz de las obras de la nueva sede de la entidad en el centro de negocios de Panoramis, subvencionadas por la Generalitat Valenciana, y el desahucio del Hotel Palas para mantener la vieja sede, con el consiguiente malestar del alcalde, Luis Barcala. Desde la caída de Carlos Mazón de la presidencia de la Generalitat, Carlos Baño solo ha tenido una buena noticia: el cambio en la CEV, con Vicente Lafuente y César Quintanilla, con los cuales hay una mejor relación que con la anterior cúpula.

Y es aquí donde se va a resolver el futuro de Carlos Baño. Si ese sector que salió trasquilado de las elecciones de la CEV quiere ahora convertir las futuras elecciones de la Cámara de Alicante en una segunda vuelta que saque a Baño del Hotel Palas. Hace tiempo que se busca candidato, como se ha explicado en esta misma tribuna, con aquella comida en Cox en la que ya se reunieron varios empresarios y políticos, algunos de ellos enfrentados a la gestión y a las formas de Baño. Pero antes de que esa alternativa se consolide (no es fácil ganar unas elecciones a la entidad cameral por su elección indirecta, lo que obliga a controlar a muchos sectores profesionales), habrá que ver si el actual presidente, Carlos Baño, puede sostener su presidencia. Apoyos no le van a faltar. Está secundado por un sólido grupo de empresarios. A ello se suma la embrionaria investigación judicial: la causa está secreta y solo sabemos que está acusado —ni siquiera imputado— por supuesto fraude en subvenciones y falsedad en la gestión de los bono-comercio de la Diputación de Alicante con su otra patronal, Facpyme.

También cabría preguntarse si por esa acusación, por consistente que sea, cualquier persona puede ser detenida y sometida a paseíllo ante las dependencias policiales. Pero bueno, ese es otro debate, que no hace más que acrecentar la sospecha de que lo que pasó el viernes en Alicante tiene pinta de ser algo más que una operación judicial. Con el tiempo lo veremos.

Pero volvamos a lo mollar. Lo de ayer es una prueba más de las ganas que se le tiene a Carlos Baño, con más o menos razón. Enfrentamiento con la CEV de Salvador Navarro; pulso con el Ayuntamiento y el Puerto y... ahora la gestión de los bono-comercio. Desde luego, si alguien quiere moverle la silla —que los hay—, ahora es el momento. Por tanto, vistos los contubernios, que también los ha habido, es el momento de que en los próximos días esa alternativa asome la cabeza.

No sin antes saber si Baño quiere repetir y en qué condiciones. Está claro que apoyos no le van a faltar mientras la presunción de inocencia se mantenga y el caso se disipe en los próximos meses. Es decir, como dice el propio entorno de Baño (y él ha reiterado este sábado), aquí no hay nada, todo se puede explicar y lo que ha pasado es (puede ser) un exceso de celo de la Fiscalía. O, a lo sumo, divergencias en la gestión administrativa de los bono-comercio. No olvidemos que quienes contrataron a Facpyme fueron los ayuntamientos. Por tanto, si la acusación no se dirige hacia ellos, el tema queda muy acotado.

Así que mientras Baño se pronuncia sobre su futuro, que lo debe hacer en los próximos días, incluso advirtiendo de qué hará si el caso va más allá —si hubiera imputación, debería existir el compromiso de renunciar—, en los próximos días debemos conocer el alcance de la alternativa, que la hay y tiene nombre y apellidos. Hay nombres que suenan. Incluso algunos que han dejado recientemente sus responsabilidades en otras organizaciones y que estarían dispuestos a dar el paso. Así que Nacho Amirola, por ejemplo, puede ser uno de ellos. Perfil neutro y capaz de sumar empatías. Poner a alguno de los perdedores de la batalla de la CEV sería enconar mucho el debate y beneficiaría a Baño. Estamos a la espera de oír aquello de “Nacho, calienta que sales”.

Pase lo que pase, esta crisis vuelve a dejar dos evidencias: una, la imagen que las instituciones empresariales de Alicante vuelven a trasladar al exterior (venimos de las cenizas de Coepa); y dos, cuando un dirigente —sea el que sea— toca los intereses de determinado establishment (véanse las portadas que acumula Carlos Baño) van a por él. Ser un verso libre en la provincia de Alicante y no someterse a determinados intereses en esta tierra tiene un precio (amén de irregularidades, las que hay y las que se pudieran probar, que sí deben -o deberían- tener una responsabilidad). Así que en esa estamos, en si hay caso, o es la punta de iceberg de muchas más cosas.

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