ALICANTE.- La Costa Blanca vuelve a situarse en el centro del debate sobre el acceso a la vivienda. El informe Vivienda de obra nueva 2026 de Tinsa by Accumin confirma que Benidorm y Alicante se encuentran entre los mercados más tensionados del país, impulsados por la demanda internacional, el déficit de oferta y la revalorización acelerada de los últimos años.
Benidorm destaca como uno de los municipios donde la presión es más extrema. El estudio señala que en destinos turísticos con fuerte presencia de comprador extranjero, “la tasa [de esfuerzo] llega a exceder el 80 % de la renta disponible media en el caso de la vivienda nueva en municipios con alto componente de comprador internacional, como es el caso de Benidorm, Marbella y Torrevieja”. Este nivel sitúa a la ciudad en un escenario prácticamente inaccesible para la población local, desplazada por un mercado orientado a rentas altas y al uso turístico.
Alicante provincia tampoco escapa a esta dinámica. El esfuerzo teórico para adquirir vivienda nueva supera el 50 % de la renta disponible, lo que la coloca entre las provincias más tensionadas de España. El informe subraya que “el aumento continuado de la demanda ha seguido encontrando un contexto de déficit de oferta”, lo que ha derivado en una mayor presión sobre la vivienda usada y en un encarecimiento generalizado.

Tanto Benidorm como Alicante han superado ya los máximos de la burbuja inmobiliaria en términos reales. Según Tinsa, “algunas ubicaciones de la Costa Mediterránea exceden los máximos alcanzados durante el ciclo expansivo… Se trata de Santa Cruz de Tenerife, Benidorm, Marbella, San Cristóbal de la Laguna, Alcobendas, Alicante y Las Palmas de Gran Canaria”. En el caso de Benidorm, la revalorización acumulada desde los mínimos de la crisis supera el 70 %, situándola entre las ciudades con mayor escalada de precios del país.
El contexto nacional refuerza esta tendencia. La vivienda nueva se encareció un 10,4 % en 2025, pero los incrementos más intensos se concentraron en “islas, enclaves turísticos de las costas cantábrica y mediterránea”, un patrón que encaja plenamente con la evolución de la Costa Blanca. La combinación de demanda internacional, expectativas de revalorización y escasez de obra nueva está configurando un mercado cada vez más orientado a compradores de alto poder adquisitivo.

Como advierte Cristina Arias, directora del Servicio de Estudios de Tinsa, “el dato revela una mayor dificultad de acceso de la población y apunta a un nuevo producto residencial orientado mayoritariamente a rentas altas y turismo en vez de a paliar la escasez de vivienda habitual en los núcleos más poblados”.
El resultado es un territorio donde la vivienda se ha convertido en un bien crecientemente inaccesible para el residente medio. Benidorm emerge como el epicentro de esta tensión, mientras Alicante consolida una tendencia al alza que afecta tanto a la capital como a los municipios costeros del entorno. La Costa Blanca encara así un desafío estructural: equilibrar un mercado que crece al ritmo del turismo, pero se aleja de las posibilidades económicas de buena parte de su población.