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socialmente inquieto / OPINIÓN

Alicante, cuna del submarino

10/02/2020 - 

Muchos españoles han usado su ingenio y su talento para hacer grandes inventos. No es una exageración, ya verán. Permitan que cite sólo a algunos de ellos, como el del cántabro Leonardo Torres Quevedo quien en 1887 registró la patente del teleférico, un sistema de camino funicular de alambres múltiples, que se probó por primera vez en San Sebastián como transporte público de personas (1907). Juan de la Cierva, ingeniero murciano, inventó y construyó el autogiro (1923), precursor de los helicópteros modernos. Manuel Jalón, ingeniero logroñés y oficial del Ejército del Aire, inventó la fregona (1956). Al barcelonés Enric Bernat se le ocurrió hacer un caramelo con palo, al que llamó Chupa Chuss (1957);... 

Se estarán preguntando ¿qué tiene que ver todo esto con Alicante?. Lo tiene. Porque su puerto fue cuna de un importante invento: el submarino. Toma ya, no se lo esperaban. Dejen que se lo cuente.

El 4 de agosto de 1860 se produce un acontecimiento social en el puerto de Alicante que produjo una gran expectación. Se iba a probar un invento del logroñés Cosme García Sáez. Y se hacía en Alicante por ser el puerto de la Corte en el Levante español. A las siete de la mañana de ese día se sumergió con su submarino en las aguas de dicho puerto ante la mirada atenta de autoridades civiles y militares, además de numeroso público. Navegó sumergido durante 45 minutos ante la incertidumbre de los espectadores. Cuando salió a la superficie, hubo un estruendoso aplauso de entusiasmo. 

El resultado de esta prueba fue satisfactoria según se detalla en el acta de la Comandancia Naval de ese día. A bordo iban Cosme García Sáez y su hijo Enrique. Posteriormente, dejando el submarino amarrado en uno de los muelles del puerto, padre e hijo fueron recibidos en Madrid por la reina Isabel II quien mostró mucho interés. Sin embargo, el Gobierno manifestó no tener presupuesto para desarrollar este submarino por los numerosos gastos que habían hecho en la exitosa guerra contra el Sultanato de Marruecos finalizada el 26 de abril de 1860. 

Cosme García Sáez no perdió el tiempo, patentó su submarino en Madrid y el 16 de noviembre de 1860 obtuvo la patente en París con el nombre de Bateau Plongeur. El emperador francés Napoleón III, casado con la española Eugenia de Montijo, se interesó por este submarino y le invitó a construirlo en Tolón por una sustanciosa suma de dinero pero Cosme García Saéz no aceptó dicha invitación.

El 7 de marzo de 1861, también en el puerto de Alicante, se probó oficialmente el submarino del figuerense Narciso Monturiol. Navegó bajo el agua en su Ictíneo (barco-pez), en presencia de los Ministros de Marina y de Fomento, además de autoridades civiles y de público en general. Con anterioridad había navegado con su sumergible en aguas del puerto de Barcelona y allí se presentó en sociedad el 23 de septiembre de 1859: estuvo sumergido durante 2 horas y 20 minutos a unos 20 metros de profundidad. 

También despertó el interés de la reina Isabel II, se constituyeron varios Comités para estudiar este invento pero quedó en nada por falta de presupuesto. Ante la falta de medios económicos, Monturiol escribió una carta a la ciudadanía que publicaron algunos periódicos de la época consiguiendo la colaboración de muchos ciudadanos anónimos españoles y con su aportación recogió la estimable suma de 300.000 pesetas para desarrollar su Ictíneo II de mayores dimensiones que el primero. Fue botado en Barcelona el 2 de octubre de 1864. Pero ante la falta de clientes, su empresa "La navegación submarina" quebró tres años después. Monturiol dejó escrito su ensayo El arte de navegar por debajo del agua.

El submarino del marino cartagenero Isaac Peral es considerado por muchos el pionero de esta arma submarina. Aunque no se estrenó en Alicante, sino en Cádiz, bien merece reseñarlo aquí. Este sí tuvo inicialmente el apoyo de la Armada española. También de la reina regente María Cristina. Botado el 8 de septiembre de 1888, fue superior a los sumergibles anteriores. Tenía 22 metros de eslora. La propulsión se obtenía de dos motores eléctricos de 30 caballos cada uno. Tenía un tubo lanzatorpedos, capacidad para tres torpedos, periscopio y un aparato de profundidades que permitía al submarino navegar sumergido incluso después del lanzamiento de los torpedos. 

Las pruebas oficiales se realizaron durante los años 1889 y 1890. Demostró que podía navegar sumergido en mar abierto. Se dieron oficialmente por buenas las pruebas debido al éxito de sus travesías. Sin embargo, no tuvo la aceptación deseada en el Ministerio de la Marina y, una vez más, este invento, el primer submarino con torpedos de la historia, pasó a ser pieza de museo.

Pero volvamos al submarino de Cosme García Sáez, que se había quedado amarrado en el puerto de Alicante. Enrique, hijo de Cosme, volvió a ofrecerlo al Gobierno de España de entonces, pero esta vez como arma con motivo de la guerra Hispano-Estadounidense de 1898, pero fue denegada esta iniciativa.

Tampoco fue usado el submarino Peral para esa guerra. Este submarino pudo ser decisivo para defender y mantener las últimas provincias de ultramar de España. Así, el Almirante George Dewey, jefe de la Escuadra estadounidense que cercó Santiago de Cuba y derrotó a la Armada española en la bahía de Manila (Filipinas) durante la guerra entre España y EEUU en 1898, afirmó que "si España hubiese tenido un sólo submarino de los inventados por Peral, yo no hubiese podido sostener el bloqueo ni 24 horas". Queda dicho. Una vez más, debido a las envidias y a la falta de estrategia entre marinos y políticos españoles de aquella época, se desaprovechó esta oportunidad para hacer de España, de nuevo, una potencia mundial al dominar los mares y ser respetada por sus enemigos.

Aún hubo otro intento de construir un submarino español. Así, el inventor vigués Antonio Sanjurjo probó su submarino el 12 de agosto de 1898 ante el Gobernador Militar de Vigo, junto con autoridades civiles. Navegó sumergido una hora y media con posteriores inmersiones de 45 minutos cada una. Se consideró que la prueba había sido satisfactoria. El Sanjurjo, como así se llamó a este submarino, podía llevar tres personas a bordo, era de propulsión manual moviendo una hélice en proa. 

Fue inventado para defender Vigo ante un posible ataque de la Armada estadounidense durante la guerra de Cuba entre España y EEUU. El Sanjurjo iba armado con dos minas de contacto. Nunca entró en acción porque el mismo día que se probó en el mar fue el de la firma del Tratado de paz de ese enfrentamiento bélico.

Finalmente, el submarino de Cosme García, testigo del paso del tiempo, tuvo un triste final. La Autoridad Portuaria de Alicante solicitó a sus propietarios que ese submarino debería abandonar el muelle donde estaba amarrado desde su inauguración porque - dijeron - molestaba al tráfico del puerto. Y Enrique, hijo de Cosme, inundó el submarino que se sumergió en aguas del puerto de Alicante para siempre.

Si el Ictíneo tiene una reproducción en el Museo Marítimo de Barcelona y el Ictíneo II otra en el puerto de Barcelona; a su vez, el submarino de Isaac Peral se expone en su propia sala en el Museo Naval de Cartagena; y el Sanjurjo tiene una reproducción en el Museo del Mar de Galicia; ¿a qué esperamos para rescatar de las aguas y/ó del olvido el submarino de Cosme García Sáez - que sigue en el puerto alicantino -, y esta ciudad lo cobija con todos los honores en un merecido Museo del Mar, o incluso en un Museo del puerto que tanta personalidad e historia ha dado a Alicante? Hay contenido de sobra con la reproducción del primer submarino, su historia y sus características, y con muchas más cosas, para tener ya ese museo marítimo en Alicante en memoria de los hombres y mujeres que dedicaron, ó dedican, sus vidas en la mar y por la mar. Que así sea.

Pascual Rosser Limiñana

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