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los colegiados decidirán en asamblea el futuro del inmueble de altamira

Subasta desierta: los aparejadores descartan la oferta por su edificio al no cubrir el precio mínimo

9/10/2019 - 

ALICANTE. El proceso de subasta convocado por el Colegio Oficial de Aparejadores, Arquitectos Técnicos e Ingenieros de Edificación de Alicante (COAATA) sobre el edificio que iba a acoger su sede institucional se cerrará en blanco. La única oferta presentada para adquirir el céntrico inmueble de la calle Rafael Altamira queda finalmente descartada al no alcanzar el importe establecido como puja mínima: 1.610.000 euros.

Como avanzó Alicante Plaza, dicha propuesta registrada por un licitador desconocido ofrecía 650.000 euros como precio de compra del edificio: es decir, un millón menos de la cifra en la que se había tasado a partir de sus singulares características. El inmueble se sitúa en pleno centro de Alicante, a menos de 100 metros del Ayuntamiento, y dispone de 1.435 metros cuadrados sobre una parcela de 506 situada entre las calles Altamira y Mayor.  

En la parte que conecta con la calle Rafael Altamira, consta de planta baja y dos plantas. La primera de ellas dispone de 467 metros cuadrados, el primer piso ocupa 465; y el segundo, 444. La zona que linda con la calle Mayor consta de una planta baja de casi 40 metros cuadrados y dos alturas más de 42 cada una. 

La oferta de compra se presentó justo en los últimos minutos del último día del plazo de la convocatoria, este lunes, cuando ya se antojaba que el proceso iba a quedar desierto por falta de interesados. Y, según portavoces del colegio profesional, ese debió ser el resultado del proceso desde el principio. Las mismas fuentes recalcaron que dicha puja debió haber quedado rechazada de manera automática por el portal oficial de subastas del Estado, puesto que no alcanzaba la condición esencial que sí se había establecido en las bases de la subasta registradas ante notario: como mínimo, igualar el precio de salida.

De hecho, las mismas fuentes admitieron no comprender por qué en el portal oficial no se reflejaba que la subasta estaba sujeta al requisito de puja mínima y aseguraron desconocer qué error pudo haberse producido para que ese filtro (el factor precio) no funcionase por sí mismo a la hora de descartar esa única propuesta. 

Sea como fuere, el futuro del inmueble sigue quedando en manos de los colegiados. Salvo cambio de criterio, la junta directiva convocará una próxima asamblea (todavía sin fecha determinada) para decidir si se vuelve a convocar un segundo proceso de subasta o si se opta por otra fórmula distinta para tratar de materializar su venta. Eso siempre que persista esa voluntad, como se expresó en la asamblea celebrada el pasado mes de mayo. 

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