La asociación de vecinos de El Partidor, en Alcoy, ha abandonado el barrio y ha trasladado su sede a otro punto del centro histórico. Resulta difícil encontrar una alegoría más clara del paupérrimo estado de la zona, plagada de solares y edificios en ruina. La metáfora se suma a los versos de una elegía que se prolonga desde hace décadas: la del abandono constante de un espacio que siglos atrás creció junto a la clase obrera de la industriosa Alcoy.
La marcha del colectivo vecinal se suma a la que en su día protagonizaron los líderes de Salvem el Centre, un movimiento de ínfulas heroicas y reaccionarias. Sus dirigentes se fueron con sus reivindicaciones a otra parte en cuanto comprendieron que la calidad de vida del siglo XXI exige condiciones muy distintas a las del XIX. Se fueron, eso sí, después de haber paralizado el plan urbanístico diseñado para la zona en los tiempos del boom inmobiliario.
En otras palabras, frenaron cualquier opción de reforma en nombre de salvar el barrio y después lo dejaron a su suerte. Una suerte que, visto lo visto, no ha sido favorable. La imagen sigue siendo desoladora, como pueden comprobar cada abril los turistas que acuden a presenciar los desfiles de Moros y Cristianos, que arrancan en la zona.
Muchos atribuyen a las fiestas que buena parte de los pisos permanezcan vacíos durante la mayor parte del año, lo que contribuye a dibujar la patética imagen del barrio. Sin embargo, lo cierto es que ese interés “festero” ha incentivado la recuperación de algunos edificios. De no ser por el paso de los festejos, probablemente no quedaría en pie ni una casa, como ya ocurre en la parte baja del centro histórico de la ciudad.

- La ministra Isabel Rodríguez en su visita a Alcoy.
Ese panorama fue el que encontró hace unos días la ministra Isabel Rodríguez durante su visita a las obras de construcción de un edificio de 18 viviendas públicas en la placeta de Les Eres. Es probable que se preguntara qué sentido tiene invertir dos millones de euros en un inmueble rodeado de solares, ruinas y escombros. Y también de espacio para aparcar, claro, que es la fórmula económica con la que el PSOE de Alcoy suele tapar su incapacidad para ofrecer un plan de recuperación integral del barrio.
El proyecto de viviendas —que, en teoría, deben compartir residentes jóvenes y mayores, de ahí la etiqueta de edificio intergeneracional— fue anunciado en 2018. Entonces se presentó como una iniciativa modesta dentro de lo que iba a ser un plan mucho más ambicioso: la creación de un ecobarrio, una especie de supermanzana residencial con un espacio central lleno de vegetación. Según se anunció en su momento, la iniciativa contaría con fondos de todas las administraciones.
Hoy nadie sabe nada de aquel proyecto. Lo único cierto es que, en lugar de asumir la complejidad administrativa y tratar de agrupar la propiedad para impulsar una actuación pública, el Ayuntamiento renunció a adquirir inmuebles y apostó por que cada propietario rehabilitara el suyo. Fue el primer paso hacia el abandono definitivo de la idea. Se marchan los vecinos y las ilusiones de El Partidor. También su asociación vecinal, ahora instalada en un local del barrio de La Sang. Es curioso, pero en este enclave residencial no apareció ningún Salvem dispuesto a frenar lo que muchos consideran un ejemplo de atentado urbanístico contra el patrimonio histórico y, sobre todo, de nefasta ejecución de obra pública. Una zona que, mucho me temo, si se investigara a fondo podría dejar la adjudicación de las viviendas de Les Naus en un mero juego de niños.