Elche

Margalló considera “muy poco ambiciosa” la Ordenanza Municipal del Camp d’Elx y presenta alegaciones al texto

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ELCHE. La entidad ecologista Margalló-Ecologistes en Acció ha presentado alegaciones a la futura Ordenanza Municipal del Camp d’Elx al considerar que el documento elaborado por el Ayuntamiento resulta “muy poco ambicioso” y no responde a los retos ambientales y territoriales que afronta el medio rural ilicitano.

En una nota de prensa, el colectivo sostiene que el texto “no ha tenido en cuenta ni la pérdida de biodiversidad ni las nuevas circunstancias medioambientales” y asegura que refleja “una concepción desfasada” de algunos aspectos clave de la gestión del territorio. Entre otras cuestiones, critica que la propuesta “ignora la contaminación lumínica”, apenas aborda la gestión del agua y no hace referencia a las vías pecuarias.

Desde la organización consideran que la ordenanza debería convertirse en una herramienta para proteger el Camp d’Elx como “un gran patrimonio económico, paisajístico, ecológico y cultural del municipio”. Sin embargo, afirman que la normativa se centra en regular las obligaciones de quienes viven o trabajan en el campo, sin incorporar compromisos concretos por parte de la administración local para favorecer su conservación o impulsar nuevas prácticas que contribuyan a frenar el abandono de la actividad agraria.

“El único compromiso por parte de la administración local que se desprende del texto es el de sancionar”, señala la entidad, que también respalda la incorporación de la figura de un agente de mediación especializado en medio ambiente y gestión del territorio para reducir el carácter punitivo que aprecia en la propuesta.

Entre las alegaciones presentadas figura la necesidad de reforzar la coordinación entre administraciones para evitar actuaciones que impliquen el sellado del suelo en rotondas, carreteras o caminos rurales. Asimismo, propone sustituir el hormigón en el cauce del Vinalopó y otros cursos de agua del término municipal por soluciones basadas en revegetación con especies autóctonas para favorecer la laminación natural de avenidas y reducir el riesgo de inundaciones.

La gestión del agua ocupa buena parte de las propuestas de Margalló. El colectivo lamenta que la ordenanza no aborde la escasez hídrica ni establezca criterios sobre los cultivos en función de su consumo de agua. Por ello, plantea la elaboración de un mapa municipal de usos hídricos, la clasificación de cultivos según sus necesidades de agua y medidas de protección de los acuíferos frente a posibles contaminaciones.

También propone fomentar la reutilización de aguas grises mediante sistemas de doble conducción en nuevas construcciones rurales y urbanas, así como ofrecer asesoramiento técnico e información sobre ayudas para su implantación.

Otro de los aspectos que la entidad echa en falta es la protección de las vías pecuarias. Aunque son de titularidad autonómica, considera que constituyen un patrimonio agrícola, cultural y ecológico que el Ayuntamiento debe contribuir a conservar frente a procesos de degradación, ocupación o fragmentación.

En materia de usos del suelo, Margalló reclama que la ordenanza priorice la actividad agrícola, ganadera y forestal y que limite o prohíba otros usos que considera incompatibles con la conservación del territorio rural. Entre ellos cita campas de vehículos, depósitos de maquinaria o chatarra, talleres, desguaces, almacenes de materiales de construcción, instalaciones para eventos, infraviviendas vinculadas al glamping o plantas solares sobre suelo agrícola.

La organización también propone medidas para favorecer el relevo generacional en el campo, como el impulso de la apicultura, incentivos a la agricultura ecológica, exenciones fiscales o la creación de una bolsa municipal de tierras que facilite la puesta en cultivo de parcelas en riesgo de abandono.

Respecto al concepto de abandono agrícola recogido en la ordenanza, Margalló pide una definición más precisa y defiende que la presencia de vegetación autóctona no invasora no debe considerarse necesariamente abandono, ya que puede desempeñar funciones ecológicas relevantes.

Por último, el colectivo reclama una mayor protección de la biodiversidad mediante la conservación de márgenes, ribazos y muros de piedra seca, la protección de aves insectívoras y polinizadores, la instalación de cajas nido y la adopción de medidas para reducir la contaminación lumínica en el medio rural. Según la entidad, todas estas actuaciones contribuirían a mejorar la conservación de la fauna silvestre y a reducir la dependencia de productos fitosanitarios.

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