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la multinacional española lidera la 'fiebre solar' en el alto vinalopó

Dos grandes inversores se sumarán a Iberdrola con sendos proyectos fotovoltaicos en Villena

15/01/2021 - 

VILLENA. Desde que, el pasado agosto, la Generalitat publicó el decreto que, junto a la anterior modificación de la Ley de Ordenación del Territorio (Lotup), eliminaba las trabas en la tramitación de proyectos fotovoltaicos, muchas empresas se han interesado en colocar sus placas en el término municipal de Villena. Una zona donde, además, se había aumentado la potencia de las diferentes subestaciones. Cuatro meses después, han pasado por el Ayuntamiento alrededor de quince proyectos, de los que, según el concejal de Industria, Javier Martínez, “unos ocho llegarán a buen puerto”. No obstante, a día de hoy —asegura el edil—, el único que cuenta con una hoja de ruta y unos plazos ciertos para establecerse es el de Iberdrola.

Si los planes no cambian, la compañía española tiene previsto que la planta esté operativa para 2022. En cualquier caso, tal y como ha avanzado Martínez a Alicante Plaza, “otros dos grandes grupos energéticos presentarán próximamente dos de los proyectos más potentes”. Sin revelar nombres, el concejal ha delatado que superarán los 100 MW y que, seguramente, se presentarán públicamente en los meses siguientes. “Tienen la solvencia técnica y económica para hacerlo”, ha confesado el edil. “Luego, habrá una serie de proyectos más pequeños (de menos de 100 MW), que serán el reparto tangencial”, ha anunciado confiado en que antes de marzo reciban el visto bueno para su ejecución.

En un principio, la eliminación de la declaración de interés comunitario (DIC) como requisito para la instalación de plantas fotovoltaicas por considerarse inversiones de “interés estratégico” agilizaba su desarrollo independientemente de las hectáreas y de los megavatios disponibles. Sin embargo —explica Martínez—, luego se concretó que se eximiría de este procedimiento a las plantas de hasta 50 MW. Por tanto, esta vía exprés ha supuesto una gran oportunidad para las pequeñas y medianas instalaciones, pero no para las grandes, que al no verse beneficiadas, han seguido optando por la DIC.

La “fiebre del oro” de las placas solares, como la define el edil villenense, “es el resultado de una inercia legislativa y no solo de la citada medida del Consell”. No obstante, con su aplicación, los gigantes energéticos quedan al margen y se facilita el proceso para las empresas interesadas en realizar una inversión menor. “La viabilidad ya la tenían, porque se amplió el reparto del nudo de potencia y podían volcar en la zona, pero esto ha disparado su implantación”, subraya Martínez. De este modo, proyectos que requerían entre cinco y diez años para instalarse, podrán acabarse en apenas dos. 

Por su parte, las grandes empresas “se aprovechan de la ampliación de potencia de la subestación” para expandir sus negocios. Así lo confirma el responsable del área, quien concluye que “la medida legislativa no es el condicionante, pero sí lo que permite que muchas empresas estén en la pugna sin disponer de los recursos ni de los medios que puedan tener las grandes”.

La fractura paisajística

Las compañías de mayor tamaño suelen tenerlo todo muy atado, de modo que —tal y como manifiesta el concejal de Industria— su dilema no es la viabilidad, sino el impacto visual que generan. Teniendo en cuenta que una de las zonas destinadas a la instalación de plantas fotovoltaicas en Villena está junto al núcleo urbano de La Encina —una pedanía de 100 habitantes— y la otra, a la orilla de una carretera que da a la Sierra de Salinas, el edil advierte: “Aunque respeten la protección ambiental, en lugar de viñas, van a verse placas, por lo que el concepto de naturaleza se rompe”.

En este sentido, Martínez recuerda que todos los proyectos energéticos han de cumplir siempre con los condicionantes ambientales y territoriales, lo que “les restringe bastante a la hora de conseguir emplazamientos cercanos a la subestación” y, por tanto, de rentabilizar su explotación. “Se han dado casos de proyectos fotovoltaicos que, si bien no están fuera de onda ya, han tenido que replantear ciertas cuestiones porque, tras los informes de compatibilidad, se han encontrado con problemas de inundabilidad o de protección paisajística”, delata el edil. Consciente de que el mapa de radiación solar señala a Villena como ubicación ideal para esta renovable, Martínez es claro: “Siempre que Conselleria no ponga restricciones […], el paisaje en algunas zonas va a transformarse por completo”.

Con la finalidad de que la ruptura del entorno natural no repercuta negativamente en la ciudad, el concejal confiesa que la mayoría de empresas han ofrecido realizar inversiones medioambientales en la población. Las actuaciones, aún por determinar, se definirán en los procesos participativos (con el vecindario) que todas las compañías están obligadas a realizar antes de construir una planta fotovoltaica.

De lo que sí está seguro el responsable de Industria es de la ingente cantidad de dinero que el negocio de la energía solar dejará en Villena: “El componente económico para la ciudad va a ser un impulso considerable. Estamos hablando de inversiones millonarias”. Y subraya que, aunque no haya cifras concretas porque habrá que esperar a la inversión final, los beneficios llegarán tanto por la propia construcción de las plantas como por los rendimientos anuales de su expropiación.

Iberdrola, a la vanguardia

A la cabeza de todos los proyectos presentados en Villena, se encuentra el de Iberdrola, que, como informó este diario, instalará su primera planta de la provincia de Alicante en La Encina, en la subestación del Valle de los Alhorines. En concreto, tendrá una extensión de 52 hectáreas y una potencia de 50 MW, por lo que se beneficiará de la simplificación de los trámites decretada por el Consell. La empresa calcula que la inversión para la construcción y ejecución de la planta ronde los 24 millones de euros.


Desde que, hace un año, el concejal de Industria empezó a reunirse con los representantes de la energética española, Martínez asegura que la compañía ha cambiado unas cuatro veces de estrategia. “No porque lleven un rumbo variable”, matiza, sino por las dificultades para encontrar un suelo con las características óptimas, por la necesidad de adaptar el proyecto inicial al actual y, en efecto, por los retrasos burocráticos que ha comportado la pandemia. En positivo, destaca que la comunicación con la entidad está siendo fluida y que está demostrando “bastante sensibilidad con respecto al impacto que puede generar, tanto económico como ambiental”. No obstante, el edil recuerda que el grueso de la tramitación no es competencia del Ayuntamiento, sino de instancias superiores: “Es Territorio el que debe dar el visto bueno”.

Con todo, las restricciones para frenar el virus han obligado a posponer la presentación oficial del proyecto. Puesto que este tipo de infraestructuras debe seguir un proceso participativo, Iberdrola pretende realizar reuniones in situ para explicar a la ciudadanía los detalles de su inversión. En realidad, manifiesta Martínez, bastaría con pasar unos cuestionarios por internet para cumplir con el trámite, pero dada la cercanía de la planta a las casas de La Encina, la empresa “quiere que todos los vecinos (no solo los propietarios de los terrenos alquilados) estén lo más implicados posible”. Así pues, a falta de fijar una fecha concreta, el edil supone que la exposición pública se lleve a cabo a finales de enero o principios de febrero de este 2021.

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