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Del ERTE al ERE en el Hércules

15/07/2020 - 

ALICANTE. Es de esperar que no llegue la sangre al río y se alcancen los acuerdos de rescisión y/o de rebaja salarial necesarios, pero a nadie le escapa que al igual que ocurre en otros muchos clubes de Segunda División B e incluso de Segunda A, el Hércules puede verse obligado a recurrir en agosto a un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) por causas económicas (un despido colectivo), después de haber tenido desde mediados de marzo vigente uno de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) por fuerza mayor (inactividad).

Nadie duda de la caída a plomo de los ingresos de los clubes el próximo curso como consecuencia de la pandemia de Covid-19: primero llevó al fútbol aficionado a la inactividad y después, cuando regrese la competición, provocará que lo haga en las peores condiciones económicas posibles: si hay público en las grada será con aforo limitado, lo que reducirá a la mínima expresión unas fuentes de ingresos (taquillas, campaña de abonos, publicidad y patrocinios) que conviene recordar que al Hércules, en condiciones normales, ya no le permiten cumplir con todas sus obligaciones de pago hasta el punto de depender cada ejercicio del auxilio económico de Enrique Ortiz y Juan Carlos Ramírez (dos millones en la campaña 2019/20) para no verse obligado a bajar la persiana.

A día de hoy el Hércules no puede despedir por causas objetivas pero sí se puede haber bajas voluntarias 

Actualmente son algo más de 50 los trabajadores que tiene el club blanquiazul. Todos ellos se encuentran con sus contratos suspendidos en virtud de un ERTE por causa de fuerza mayor vigente desde el 14 de marzo (el Gobierno prorrogó de manera automática hasta el 30 de septiembre este tipo de medidas, algo a lo que el Hércules no dudó en acogerse). 

Entre ese medio centenar de trabajadores se encuentran una docena de futbolistas con contrato por obra y servicio para la temporada 2020/21 (algunos también tienen vinculación para la 2021/22). Estamos hablando de los defensas Felipe Alfonso, Víctor Olmedo, Rubén Molina 'Nani', Teo Quintero y Pablo Íñiguez; los centrocampistas Sergio Jiménez, Pedro Torres, Yeray González, 'Moha' Traoré y Jesús Alfaro; y los delanteros Jona y Benja. Todos ellos representan una carga económica de 1.100.000 euros por ejercicio, si bien hay notables diferencias entre los emolumentos que perciben unos y otros: Jona y Benja son los mejor pagados pero hay también en el vestuario blanquiazul una clase media con retribuciones más propias del fútbol profesional.

Durante la vigencia del ERTE, el club se ahorra el abono de sus nóminas y las del resto de trabajadores (corren a cargo del Estado pero con unos topes máximos coincidentes con los de la prestación por desempleo), al tiempo que disfruta de bonificaciones en las cuotas empresariales. Eso sí, a cambio, ha de respetar una suerte de "compromiso con el empleo" que se traduce, fundamentalmente, en la prohibición de realizar despidos por fuerza mayor, causas económicas, técnicas, organizativas y de producción (lo que se conoce como despidos objetivos). Por el contrario, sí puede llevar a cabo despidos disciplinarios y, por supuesto, puede haber bajas voluntarias... 

El Hércules no ha entablado todavía negociaciones con ninguno de los citados jugadores para poner fin de forma pactada al contrato que les une, pero se trata de algo que se producirá en las próximas semanas aunque se desconozca cuándo arrancará la temporada 2020/21 y, por tanto, empezará la pretemporada poniendo el club fin al ERTE vigente (con carácter previo al inicio de la misma ha de levantar esa medida o desligar de la misma a todos los jugadores (no puede hacer excepciones, tienen que salir todos los futbolistas en bloque del ERTE). 

Será en ese momento cuando se entre en una fase que de culminar de manera satisfactoria, es decir, logrando reducir en lo necesario la carga salarial, se evitará que el Hércules tenga que recurrir a un ERE por causas económicas (algo que ya hizo en 2011, convirtiéndose en la primera Sociedad Anónima Deportiva en acogerse a esa traumática medida).

También hay que fichar

Igual que ahora mismo el club no tiene prisa por llegar a acuerdos de rescisión con futbolistas, tampoco la tiene para realizar fichajes (de jugadores y de un nuevo entrenador). Ahora bien, llegará el momento en que sí tenga que fichar y la pregunta que muchos se hacen es si con un ERTE y especialmente con un ERE por causas económicas en vigor podrá hacerlo... No es un tema pacífico aunque parece claro que, en el caso de su ERTE, el Hércules podría siempre que el resto de los futbolistas ya no estuvieran afectados por el mismo (con sus contratos suspendidos). También podría, por ejemplo, si el fichaje se acordó antes de la entrada en vigor del ERTE, de iniciarse la inactividad (se trata de un futbolista o entrenador que acababa contrato en la 2019/20 y, por tanto, podía desde el 1 de enero comprometerse con otro club). Por lo que se refiere a fichar jugadores mientras lleva a cabo un ERE por causas económicas para deshacerse de otros, se entiende que el Hércules puede porque hay que asegurar el funcionamiento de la sociedad (para cumplir su objeto ha de contar con jugadores) siempre y cuando la carga salarial que representen no sea mayor que la que se aligera.

Un máximo de 22 jugadores

En Segunda B cada equipo puede contar con un máximo de 22 jugadores de los que no más de 16 pueden tener ficha sénior (el mínimo de fichas sub-23, por tanto, es de seis, no existiendo tope máximo (en el primer equipo también pueden jugar sub-23 que tengan ficha del filial) y al menos 10 habrán de tener licencia profesional.  

Si tenemos en cuenta que de la docena de jugadores que tiene ahora en plantilla el Hércules la mitad se llevan el 70% de los mencionados 1.100.000 euros y que el club maneja un presupuesto para el curso 2020/21 que contempla un gasto en personal deportivo de unos 2.000.0000 euros... Parece claro con qué jugadores se negociará una rescisión anticipada de sus contratos (o una rebaja salarial) y, de no alcanzarse un acuerdo, podrían verse incluidos en un ERE.    

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