Opinión

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AL OTRO LADO DE LA COLINA

Irán, se acabó

Publicado: 07/03/2026 ·06:00
Actualizado: 07/03/2026 · 06:00
  • Imagen de archivo.
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Irán se acabó, o por lo menos eso es lo que va pareciendo que le está sucediendo al régimen tiránico, y además desea una mayoría de la población, sobre todo las mujeres, que son torturadas, ninguneadas y vejadas por el régimen teocrático chií de los ayatolás, sin que parezca que por aquí moleste mucho. Parece que estamos en el principio del fin de una situación, que ya en enero nos hizo publicar un artículo con el título de “Irán, ¿Game Over?”, en el cual se trataba ya de si el régimen parecía resquebrajarse o no, y de la cantidad de recursos humanos que tenía para resistir, cosa que parecía que iba a hacer.

Eso fue así hasta que llegó Donald J. Trump otra vez, y decidió terminar el trabajo, conjuntamente con Benjamín Netanyahu, iniciado en la guerra de los 12 días del verano pasado. En este corto conflicto se demostró que el lobo no era tan fiero como lo pintaban, haciendo militarmente el ridículo, dadas las expectativas tan altas creadas por los islamistas.

Me gustaría simplemente incluir una pincelada (este párrafo) de derecho internacional, sobre algo que se ha citado estos días, en concreto la legitimidad del ataque o no. Sólo recordar que, tras la cumbre celebrada en la sede de la ONU en Nueva York desde el 14 al 16 de septiembre de 2005, se aprobó la Resolución 60/1 del 24 de octubre de 2005, por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde se establece la responsabilidad de proteger a la población del genocidio, crímenes de guerra, depuración étnica y crímenes de lesa humanidad; estableciéndose en primer lugar como una obligación por parte de los Estados respecto a sus poblaciones, después en segundo lugar de éstos con la ayuda de la Comunidad Internacional (si por sí solos no pueden), y finalmente, si los Estados no cumplen con esa obligación, la Comunidad Internacional debe imponer esa protección cuando un Estado está masacrando a la ciudadanía. Otra cosa sería el procedimiento de la aplicación; pero ya saben el viejo aforismo jurídico proveniente de San Pablo y su 2ª carta a los corintios, “porque la letra mata, pero el Espíritu da vida”, y no sé si ustedes priorizan el procedimiento a la vida de esos ciudadanos masacrados.

Por otra parte, y ya en el plano geopolítico, hay una cosa evidente: un país no puede pretender, no puede estar durante casi medio siglo amenazando de muerte al país más poderoso del mundo -USA-, llamándolo además el gran Satán, también afirmar que va a exterminar al que llama el pequeño Satán -Israel-, uno de sus principales, si no el primero de sus aliados, incluso de promover ataques y financiar todo tipo de terrorismos y conflictos contra ellos, durante todo ese casi medio siglo, y entonces iniciar un programa nuclear de armas atómicas y esperar que no ocurra nada.

Y ya sea por lo civil o por lo militar, USA e Israel han decidido poner fin del todo, porque parece que en la guerra de los doce días los deberes no se terminaron, al programa nuclear de armas atómicas de Irán, de una forma definitiva, y por otra aprovechar la circunstancia y debilitar al régimen de los ayatolás de tal forma, con la finalidad de que se produzca su hundimiento.

Precisamente esa será la situación agónica que se debe estar viviendo entre los líderes del régimen, por lo menos los no eliminados, algo así como lo filmado en esa magnífica película “Der Untergang”, El hundimiento en España, que narra los últimos días del dictador nazi, antaño socialista y elegido democráticamente, a lo que se añade la incertidumbre de no saber por dónde va a venir el próximo golpe, además de pensar quién va a ser el traidor, como le ocurrió a Nicolás Maduro en Venezuela.

Las consecuencias del ataque, ya saben, las podríamos dividir en tres niveles: el local, el regional y el global. En el primero de ellos, los efectos operacionales de las acciones cinéticas y no cinéticas, pues no se ha hablado en profundidad de los vitales ataques cibernéticos al inicio de la Epic Fury operation (nombre casi salido de una película de Marvel), están siendo evidentes: la eliminación del programa nuclear, del programa de misiles incluyendo su respaldo industrial, de la armada iraní, de la aviación y defensa aérea, de los arsenales de las Fuerzas Armadas, Guardia Revolucionaria y Milicias, y por supuesto su infraestructura de mando y control, etcétera, todo ello para, entre otras cuestiones, resquebrajar los resortes del poder del régimen islámico.

En un segundo momento, y a nivel local también, la explotación del éxito, tras la neutralización de las capacidades militares de los ayatolás, pudiera ser, y algunas informaciones apuntan a ello, dar fuego de cobertura y apoyo logístico a los opositores al régimen, ya sea a nivel interno político, toda la oposición que se está conformando alrededor del heredero al trono Reza Ciro Palahvi, o a nivel étnico, pues entre las minorías azerí y kurda rondan entre el 35-40% de la población total, y han sido reprimidas por el régimen, estando las últimas muy organizadas, además cuentan con el respaldo del resto de kurdos de otros países, militarmente muy organizados, y que quizás aprovecharían la ocasión para, al igual que ocurre en Irak y Siria, controlar una parte del territorio del país separándolo del control de la capital, y por lo tanto, esto haría evidente que estamos en su principio del fin.

Las consecuencias regionales, entre otras, ¿o no son o no se perciben? Pues hay una no reacción de las Monarquías del Golfo de carácter Suní (recuerden el enfrentamiento Suní-Chií iraní) que están en un perfil muy, muy bajo, sólo en modo defensivo, al igual que la OTAN y la UE, pero se intenta por parte de toda la Comunidad Internacional desescalar el conflicto y que no se propague. Todo lo contrario de lo hecho por Irán, que en lugar de atacar sólo a sus agresores ha atacado a una docena de países al menos, en un intento de escalada y generalización del conflicto, prueba de la necesidad de que fuera neutralizado ese país, o más bien lo fuera el régimen teocrático que lo gobierna, que lo que pretende y pretendió siempre ha sido desestabilizar el orden regional y mundial.

Finalmente, y en esta primera aproximación al actual conflicto con Irán, que seguro nos obligará a escribir sobre él otra vez, además está la perspectiva global, que aparte de efectos geopolíticos del hard power (que por el momento parece no se van a producir), si se producen efectos en el soft power, y en concreto en la economía, pues la subida de los precios de los hidrocarburos, por ejemplo, tiene un efecto contagio y cascada, que según dure el conflicto bélico puede provocar, o sólo una pequeña corrección de las bolsas y de precios si es que dura poco, pero que si se prolonga en el tiempo, sus repercusiones pueden ser mucho, mucho más perjudiciales para nuestra economía, como ha ocurrido en anteriores Black Swan (cisnes negros).

Menos mal que la geopolítica es el arte del engaño, y parece que la superpotencia China, la gran aliada de Irán, es la primera que quiere que dure poco el conflicto, dado que importa de Irán alrededor del 40% de sus hidrocarburos. ¿Quién nos iba a decir que Xi Jinping nos iba a salvar finalmente?

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