ELCHE. Una de las cuestiones que ha sobrevolado en el tiempo durante la legislatura, y en general en los últimos años, ha sido la del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) y su actual debate cuando surge la discusión: si ir transformándolo a través de modificaciones puntuales, o elaborar un nuevo Plan General desde el inicio. Por ahora, en la práctica, la posición que ha adoptado el equipo de gobierno de PP y Vox es la primera, desplegada así desde el inicio. Por su parte, PSOE y Copromís intentaron arrancar los trámites con una consulta previa en 2020 de hacia dónde debía crecer la ciudad, pero tras una exposición pública, no avanzó más. Ahora, al calor de las campas del aeropuerto, vuelve a salir a relucir la cuestión, y sobre si se podría haber evitado esta situación o realmente no afectaba. En cualquier caso, el Ejecutivo local ya ha impulsado una nueva modificación, que es otra más de las realizadas o activas.
Aunque hace unos meses el propio alcalde Pablo Ruz planteaba que se iniciaba una modificación del Plan General, lo que se había hecho es una moción de impulso político para dar la directriz a Urbanismo de iniciar esa modificación. La misma, según el regidor, está ya en marcha. Una cuestión que urge, ya que preocupa mucho a los vecinos, y que se ha convertido en un problema por la enorme superficie que ocupan. 110 hectáreas. Tras años de laxitud, pues no hay campas con licencia, simplemente entran a operar vallando el terreno, salvo algunas que tienen algo más de seguridad jurídica por cumplir algunos criterios desde hace 20 años, ahora el Ayuntamiento quiere arremangarse para ordenar al fin esta cuestión.
De la que ya se verá, como plantean los vecinos, si da una solución, dado que temen que el Consell modifique la Lotup y permita que a través de las Declaraciones de Interés Comunitario (DIC), se flexibilicen más las opciones para instalarse. Con todo, el Consistorio insiste en que prevalece el Plan General, y este prohíbe estos usos de aparcamiento en ese entorno. La cuestión es que hasta ahora se ha dejado. Y ni siquiera se han presentado DIC, que es el procedimiento habitual para la instalación en suelo no urbanizable de cualquier proyecto.

- Ejemplo de ploriferación de campas en el entorno aeroportuario - AP
¿Modificación parcial o estructural?
El asunto de fondo, con este y otros casos, es si una modificación del Plan General, o un instrumento nuevo desde hace tiempo, no hubiera evitado este y otros problemas. Ese es el quid de la cuestión, y en el que hay dos opiniones, si ir tirando de modificaciones como ahora, más cortas en el tiempo (lo que no evita que puedan durar más de un año por la larga y garantista tramitación) y flexibles, o una reforma completa. Un nuevo plan. Quienes abogan por pequeños cambios advierten que aprobar un nuevo PGOU puede llevar entre 12 y 15 años, aunque hay quien piensa que desde el ámbito privado esto podría ser más corto.
En cualquier caso, por ahora la posición municipal, ya repetida varias ocasiones, es que "el Plan General de Barcelona —del que siempre se destaca su modelo de desarrollo— es de 1976". También, asimismo, que por ahora esta legislatura es para arreglar distintas cuestiones pendientes por hacer antes de meterse en harina por completo. Esto es, solucionar cuestiones ya en vías como el Mercado Central, Riegos el Progreso o desarrollar la reglamentación que aún queda del palmeral. Para una vez despejados algunos problemas enquistados, explorar si se procede o no a un nuevo desarrollo.
Modificaciones a rebufo de problemas o nuevas realidades
El problema, por otra parte, es que esta situación de las campas es análoga a otros quebraderos de cabeza con los que se actúa de forma reactiva. Por ejemplo, modificación para encajar y ordenar las plantas fotovoltaicas y las baterías de almacenamiento. Como a tantos otros ayuntamientos, cogió al ilicitano a contrapié, con una repentina cantidad de proyectos y un Plan General que no estaba preparado para asumir tal proliferación. Ahora, a marchas forzadas, tras una suspensión cautelar que levantó el Consell, están a la espera de que la Generalitat dé el visto bueno definitivo y pueda entrar en vigor. Mientras esta llega, que limitaría considerablemente, sobre el papel, nuevas iniciativas, se han ido aprobando las que ya estaban en trámite. A nivel autonómico, 32 aprobadas en Elche; con licencia municipal, 14.
Se renuncia a una revisión estructural completa, aunque el Plan Estratégico municipal, del que ya poco se habla, anticipa que el PGOU necesitará ajustes normativos y de planificación urbanística para facilitar la ejecución de actuaciones estratégicas, la rehabilitación y el aprovechamiento de vivienda, por ejemplo.
De la carretera de Crevillent al blindaje de ejes comerciales
Otra de las modificaciones que hay en marcha la que respecta también a la carretera de Crevillent, precisamente para otorgar una mayor proporción de uso comercial al suelo sobre el industrial, actualmente catalogado así en un área donde el sector terciario está ya consolidado. Lo que muestra que la norma está desfasada desde hace años. Sin olvidar que hay otras en marcha respecto a estas grandes vías, por ejemplo la de los nuevos límites de construcción aparejados a la Ronda Sur. El Consell dio su visto bueno el pasado mes de enero, pero aún sigue en trámite de aprobación final.

- Render orientativo del sector E-21 con las nuevas alturas - AP
Y vinculado con esta delimitación, que es en parte lo que ha hecho retrasar el sector E-37 Vinalopó Sur en El Pla, está también la modificación de las alturas para poder construir edificios más altos en la periferia o ciertas zonas fuera del palmeral. Ahora en ciertos sectores se permitirá un crecimiento hasta 12 alturas. Otro ejemplo de cuestiones en las que el urbanismo estaba yendo más rápido que la norma, y esta ha debido amoldarse a las nuevas necesidades.
Asimismo otras situaciones que se han impuesto a la realidad, con un Plan General no amoldado a las problemáticas, son el palmeral o la agroindustria, un tema que no está siempre en primera línea, pero que preocupa a las comunidades de regantes y asociaciones rurales. En cuanto al palmeral, está hoy en redacción el Plan Especial del Palmeral, que requerirá de revisar situaciones urbanísticas por las alineaciones que afectan a casas o dotaciones en huertos protegidos. Un asunto, el del palmeral, que ha dado mucho que hablar, sobre todo en desarrollo de sectores, y que a pesar de los 26 años de declaración Unesco, aún está por aterrizar completamente su reglamentación a la normativa urbanística local. Aunque ahora sí se están dando ahora los pasos.
Lo mismo, hablando de vivienda, con los locales comerciales, de los que se habló desde el año pasado de un blindaje de los ejes del sector, para evitar casas en zonas que deberían ser de comercio u hostelería. Lo cual ya está pasando como algunos casos en pleno centro como en Bisbe Tormo, pero sigue sin haber novedades.
Y otra cuestión derivada también de no haber amoldado o previsto situaciones de conflicto que quizá las hubieran evitado, es la actualización del catálogo de protecciones. Siempre vinculado al Plan General, y que en este caso, ahora sí está en redacción, pero podría o bien haber evitado destrucción de patrimonio durante estos años, o evitado problemas que han acabado judicializados. Igual que con el palmeral. Los dos ámbitos tocaron al sector E-16, por ejemplo. Ahora ya en fase de avance.

- Mapa para la instalación de solares: en color crema, zonas compatibles; en salmón, incompatibles - AP
También el catálogo
Eso sí, estos años se añadieron nuevos bienes como los refugios de la guerra, la fachada de El Progreso, el Mercado Central, las Áreas de Vigilancia Arqueológica, y en trámite el bipartito también modificó la norma para incluir la cruz de Germanías.
En resumidas cuentas, un cúmulo de situaciones por la realidad social, económica e incluso climática, que se abordaba en las reuniones del Plan Estratégico, que afectan e irán afectando a la administración porque necesitan una reglamentación que no está reflejada o no del todo en el Plan General de 1998. Por ahora, el paso escogido es el de estas modificaciones. El anterior equipo de gobierno hizo una consulta sobre hacia dónde crecer, pero nunca más siguió más allá. En las reuniones del Plan Estratégico, una vez dejada en segundo plano la Agenda Urbana, se habló de contemplar la zona de la estación del AVE, que se ampliará notoriamente, como área de desarrollo industrial o logístico.
Como planteaban en ese sentido desde el Instituto Icie, mientras que otras ciudades del entorno, y competidoras, como Alicante, están empezando a pensar a largo plazo para reflexionar sobre la ciudad del futuro, Elche sigue inmersa en cambios del día a día —necesarios, pues hay mucho pendiente—, sin que parece que haya una estrategia urbanística de fondo que plantee qué Elche ser en las próximas décadas. Planificar para lo que viene y no esperar a lo que llega repentinamente a la puerta.