Fondos Next Generation EU con cuatro proyectos para fortalecer la industria

La oportunidad industrial de Elche con los fondos UE: más de 400 millones en el sector aeroespacial y zapatero

7/02/2021 - 

ELCHE. Después de años y años de planes e intenciones para reindustrializar la economía a nivel local, autonómico y nacional, los conocidos como fondos de reconstrucción europeos, el programa Next Generation EU que va a rociar de dinero a los distintos Estados y sus empresas para que cofinancien proyectos disruptivos de transformación de la economía, parece que ese horizonte está más cerca que nunca. De los 20 proyectos que el Consell ha apoyado en sus respectivas candidaturas ante el Ministerio de Industria, hay cuatro que son de Elche y que supondrán una inversión de más de 400 millones de euros. Como curiosidad, tres de ellos parten de empresas que eran o son startups del Parque Científico de la UMH.

Posible punto de inflexión para la industria local

Son cuatro iniciativas impulsadas por cuatro firmas que lideran sus respectivos consorcios y que harán de tractoras de las mismas. Pueden suponer una transformación industrial en la ciudad y el entorno en sectores tan propios como el calzado y cimentar otros que hasta hace años eran tan extraños como el aeroespacial. Todo ello si Industria finalmente da luz verde a las manifestaciones de interés presentadas. Proyectos que en la mayoría de ellos ya se estaban desarrollando, pero ahora, al poder disponer de tantos recursos y aliarse con empresas y centros tecnológicos de dentro y fuera de la comunidad —es un requisito del ministerio— para que redunde en toda la cadena de valor, pueden verse acelerados y ampliados. Que hayan recibido el respaldo del Consell es un punto importante a su favor. 

Transformación tecnológica en el calzado

Dos de los proyectos giran en torno a la tradicional industria zapatera, el primero de ellos afecta directamente a la propia producción. Se trata de 'Ecochallenge', liderado por Simplicity Works, compañía a día de hoy en plena expansión por la tecnología disruptiva diseñada por su CEO y fundador Adrián Hernández, al simplificar el proceso productivo del calzado con mayor automatización y tecnología 3D Bonding que permite ensamblar de una vez varias piezas del zapato. Se han rodeado de casi 50 empresas, de calzado y textil como Pikolinos, Jeanología y de otros sectores como Grupo Soledad o Greene Waste to Energy

La filosofía que caracteriza estos fondos es que tienen que redundar sobre todo el proceso productivo y su cadena de valor, de forma que cada uno de los participantes del consorcio, sea empresa o instituto tecnológico, aporte su experiencia o tecnología para que a su vez absorban nuevos modelos. Un cambio de chip que en cierta forma puede generar que las firmas participantes cedan parte de su 'secreto' o que el resto se beneficie de la tecnología patentada por otros, como sería el caso de Simplicity Works, que aportaría este modelo productivo. Para finalizar el proceso, Greene, pionera en gas de síntesis, se compromete a reutilizar anualmente 50.000 toneladas de desechos, completando el proceso de economía circular. el talento.

Con estos mimbres, Simplicity Works está buscando un espacio para construir un fab lab (fábrica laboratorio) que precisaría de más de 100 trabajadores. El proyecto supone una inversión de 170 millones durante los primeros tres años, que es la horquilla que ha pedido Industria para implantar la iniciativa, aunque en total son más de 200 millones hasta 2026, el horizonte de la compañía para poder fabricar 24 millones de pares de calzado desde Elche. Creen que puede ser una oportunidad para relocalizar la producción en Asia al entender que facilitan que las empresas reduzcan los costes por tecnología, lo que permite competir por innovación y no por mano de obra barata. También creen que es más beneficioso producir cerca del consumidor final.

Ideas en definitiva que han seducido al Consell, poder luchar contra la deslocalización, modernizar un sector anquilosado tecnológicamente y al que cuesta avanzar hacia la Industria 4.0 por el peso de pymes veteranas y el poco valor añadido. Incluiría también formación de trabajadores cualificados y previsiblemente la reducción de otros procesos manuales hoy presentes.

Impacto en el producto y en la empresa

Una opción que parece real para transformar el sector —o parte de él, quien se lo pueda permitir—, concentrado en Elche y la comarca del Vinalopó, ahora que Simplicity Works ha entrado en la fase industrial, y que no sería la única pata que se podría potenciar de cara a los fondos europeos. La otra es la de la iniciativa Industry Soft For The Next Age que lidera otra ilicitana, Clavei. El suyo no es el caso de una startup de pocos años, sino el perfil de una empresa veterana con décadas de trayectoria. Es cierto que el consorcio que lidera no solo se enfoca en el calzado, también en la logística y la industria agroalimentaria, pero el otro sector en el que es especialista es en el calzado. Mientras que la anterior propuesta se centra en el propio producto, esta también toca la parte intestina de las compañías, aquella que tiene que ver con su gestión, funcionamiento y procesos. Ellos diseñan un software que pretenden que sea punta de lanza para esta industria y que evite depender de países extranjeros, al tiempo que se amarre 

Y una de esas derivadas, con una inversión de unos 100 millones de euros, iría a parar también a las firmas zapateras, que con la cantidad de pequeñas empresas que hay, a muchas aún les cuesta entrar incluso en aspectos digitales que hoy podrían ser entendidos como básicos como una página web. Otra idea que podría afectar a toda la cadena y procesos internos de la empresa en cuestión en materia de control de calidad, relación con el usuario, huella de carbono, etc. Le acompañan en el viaje desde otra ilicitana importante de telecomunicaciones, Aire Networks, zapateras como Paredes, Marian Shoes y de otros sectores como Grupo Trixder, Blinker o centros como el Instituto Tecnológico de la Informática.

Al tiempo, y para cuadrar el círculo, aunque no aspira a estos fondos, aunque sí a otra línea de financiación, con una iniciativa que supondrían unos 25 millones de euros, está la división española de la multinacional Eurofins, Eurofins Textile and Footwear Testing Spain, presentará el proyecto Footex, liderada por esta firma que tiene algo más de una decena de laboratorios en toda Europa, y en Elche Parque Empresarial está ubicado el de referencia para el textil, cuero y calzado. Su iniciativa, enmarcada en el Horizonte 20-20 de Europa, aspira a captar fondos para la convocatoria Green Deal, aunque ya es concurrencia competitiva. Aspira a convertirse en uno de los 5 hubs europeos en economía circular de las industrias textil y de calzado para ubicado en Elche. Cuenta con la participación de Pikolinos, Grupo Soledad o Repsol, donde acabarían los residuos multimaterial tras pasar el filtro de la planta de (otra vez) Greene. Un proyecto, al igual que Ecochallenge, que destacan desde Cedelco porque han trabajado para fomentar en su seno que se presenten estas iniciativas.

Aumentar el músculo del tejido aeroespacial

Y de estos tres proyectos europeos (dos para los fondos de reconstrucción) para transformar la industria zapatera, con un más que posible importante impacto en Elche Parque Empresarial, a la industria aeroespacial, que también podría redundar en sendo enclave. Tanto PLD Space como Emxys, ambas firmas fueron startups del Parque Científico UMH —la segunda es una spin-off— aspiran con el beneplácito del Consell a pescar en esta convocatoria del Ministerio de Industria.

Ambas propuestas íntimamente relacionadas, aunque en distintas propuestas. En el caso de PLD Space, al igual que los dos primeros casos del calzado, ya estaban inmersos en su proyecto de lanzamiento del Miura-5 para 2024, pero esta oportunidad les permite potenciar su objetivo, acelerarlo y ampliarlo. Con 'Telops' se han aliado con otras empresas del sector en una iniciativa que supone más de 100 millones de euros. Supondrá la construcción de una nave para construir cohetes, de forma que puedan lanzar unos diez al año, y que estos a su vez pongan en órbita satélites para distintos fines, tanto de telecomunicaciones, como para iniciativas de Defensa, fotografía o estudio del cambio climático.

Plantas para fabricar cohetes y satélites

Creen que con la iniciativa, también a tres años vista hasta 2024, que es lo que pide el Ministerio, estiman crear entre 150 y 250 empleos al menos, generando un trabajo muy cualificado que tendrá arrastre e impacto en otras empresas o sectores locales. Con ellos van grandes compañías como Aciturri, institutos como AIMEN Centro Tecnológico y se han interesado firmas aeroespaciales como Hispasat o Hisdesat. Participarían a su vez tangencialmente en el proyecto de Emxys, SmallSats, que también quiere levantar una nave, pero la suya para fabricar pequeños satélites. En su caso, el quid reside en que estos tengan tecnología optoelectrónica. Sus enlaces de comunicaciones ópticas los hacen más funcionales, permiten mayor transmisión de datos y más rápido, frente a las bandas de radiofrecuencia con las que hoy funcionan.

Su propuesta representa una inversión de 74 millones de euros y unos 50 empleos en el proceso. Irían de la mano de firmas como Das Photonics, Comet Ingeniería o Ienai Space o centros tecnológicos como Instituto de Astrofísica de Canarias o el Instituto de Telecomunicaciones y Aplicaciones Multimedia, permeando también a toda la cadena de valor, desde el software del ordenador de a bordo, hasta los sistemas de propulsión o los materiales de optoelectrónica. Su reto es fabricar un satélite por semana, llegando a los 50 más o menos anualmente. Otro vector de mucho interés porque según señala el CEO José Antonio Carrasco, la optoelectrónica es una tecnología que está cada vez más demandada. Asimismo, PLD también entra en su consorcio como proveedor del servicio de lanzamiento de sus satélites mediante sus cohetes. 

Una propuesta que ha seducido al Consell el poder implantar y ampliar una industria puntera como la aeroespacial, que puede tener ramificaciones e impacto en otros sectores auxiliares relacionados. De hecho, se estima que por cada empleo aeroespacial se generan otros muchos indirectos. Y que en el caso de Elche, al igual que el calzado, desde ambas firmas tractoras se está sondeando espacio para implantar ese núcleo en el que asentarlo, y una de las opciones es la del Parque Empresarial. Una iniciativa que excede el Plan Estratégico de la Industria del Consell planteado en 2017, ya que se centraba en las industrias propias de cada territorio, aquí el calzado, aunque la implantación de las medidas es lenta. Este programa puede acelerarlo todo. 

Así pues, cuatro proyectos —cinco si se cuenta el de Eurofins, que no va al programa Next Generation EU— que pueden suponer realmente un punto de inflexión en la industria ilicitana y su entorno, pero también en sus sectores en general, sobre todo en el aspecto de software y digitalización. Los cuatro tendrían a priori la base de sus clústeres en Elche. Todo siempre, teniendo en cuenta que tienen que esperar que el Gobierno dé el visto bueno a sus planes, que la mayoría o están ya en desarrollo o empezarán con los consorcios en la segunda mitad del año. Aún hay muchas dudas con estos fondos, como la cofinanciación, saben que hay una parte que tiene que poner la iniciativa privada, pero no qué porcentaje. 

Paralelamente, aunque el Ejecutivo ya está buscando iniciativas de multinacionales españolas que sean tractoras de distintos proyectos por su capacidad de financiación y de movilizar grandes cantidades de recursos, el ejemplo ilicitano muestra que también hay hueco para compañías más modestas —hace años, pequeñas iniciativas startup—. Eso sí, de la mano del resto y el consorcio. Al tiempo, también hay que tener en cuenta que hay un alto porcentaje de distintos fondos europeos que España no ha logrado ejecutar —tan solo el 34%—, de ahí que se haya aprobado a priori un decreto para agilizar la burocracia y que el Gobierno opte por recurrir a grandes consultoras y grupos. 

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