ALICANTE. La compra de viviendas en la provincia de Alicante ha cerrado el primer semestre de 2026 con menos operaciones que un año antes, en un mercado en el que los indicadores de precios y accesibilidad continúan marcando la situación residencial y añadiendo tensión al mercado inmobiliario. Entre enero y junio se contabilizaron 25.085 compraventas de viviendas, frente a las 27.142 registradas en el mismo periodo de 2025. Son 2.057 operaciones menos y un descenso del 7,6%, según datos de la Estadística de Transmisiones de Derechos de la Propiedad del Instituto Nacional de Estadística (INE) analizados por este medio.
Así, la caída afecta a todos los meses del primer semestre de 2026 cuando se comparan con sus equivalentes del año anterior. Enero pasó de 4.671 operaciones a 4.309; febrero, de 4.599 a 4.053; marzo, de 4.613 a 4.423; abril, de 4.186 a 4.030; mayo, de 4.867 a 4.318; y junio cerró con 3.952 compraventas, frente a las 4.206 de un año antes. En concreto, marzo fue el mes con mayor actividad del primer semestre de 2026, con 4.423 operaciones, seguido de mayo, con 4.318, y enero, con 4.309. Junio dejó el registro menor de los seis meses, con 3.952 compraventas.
El balance semestral avanza, pues en la tendencia que ya mostraban los datos del primer trimestre. Según publicó Plaza, el trimestre recogía entonces 12.396 compraventas, un 13,4% menos que un año antes, una caída superior al 11,3% nacional que registraba el estudio para ese periodo. Con los meses de abril, mayo y junio incorporados, el descenso provincial se modera hasta ese 7,6% acumulado, pero permanece por encima de la caída del 2,6% registrada en España durante el primer semestre. En junio, de hecho, el mercado nacional volvió a crecer un 1,6% interanual, hasta 59.288 operaciones.
La obra nueva cae un 12,4%
Dentro del mercado alicantino, el descenso es mayor en la vivienda nueva. La provincia contabilizó 4.657 compraventas de obra nueva entre enero y junio, frente a las 5.316 del mismo periodo de 2025. La diferencia es de 659 operaciones y supone una caída del 12,4%. La vivienda usada mantiene el grueso de las transacciones. En el semestre se formalizaron 20.428 compraventas de segunda mano, frente a 21.826 un año antes. Son 1.398 operaciones menos, con una reducción del 6,4%.
De esta manera, la vivienda usada representa aproximadamente el 81,4% de todas las operaciones efectuadas durante el semestre, mientras que la nueva supone el 18,6%. En junio se mantiene ese reparto. De las 3.952 viviendas compradas en el sexto mes del año, 3.300 fueron usadas y 652 nuevas. En junio de 2025 habían sido 3.405 y 801, respectivamente. El resultado es un descenso interanual cercano al 6% en el conjunto de las operaciones de junio, con una reducción más intensa en la obra nueva.
Cabe recordar que, en este contexto, las viviendas terminadas habían descendido un 27,2% en marzo, mientras se mantenía la demanda. Hay relación entre la evolución con la presión sobre los precios y con una accesibilidad condicionada, también, por la diferencia entre los salarios de Alicante y los del conjunto del país. La provincia ocupa el puesto 47 de 52 en base media de cotización, con un nivel equivalente al 86,2% de la media española.
Menos operaciones, pero la vivienda se encarece
El retroceso en el número de ventas no ha venido acompañado durante el semestre de una bajada general de los precios anunciados. De hecho, los datos de pisos.com sitúan el precio medio de la vivienda en venta en la provincia en 2.233 euros por metro cuadrado en junio, un 1,81% más que al cierre de 2025 y un 3,33% por encima de junio del año pasado. El alquiler se situaba en 10,24 euros por metro cuadrado al mes, con un aumento del 0,98% en el semestre y del 0,33% interanual.
Alicante se situaba así como la quinta provincia española con mayor incremento del precio de venta durante el primer semestre, detrás de Cáceres, Valencia, Ciudad Real y Murcia. En comparación interanual ocupaba la cuarta posición. Dentro de la Comunitat Valenciana, sus 2.233 euros por metro cuadrado superaban los 2.019 de Valencia y los 1.304 de Castellón.
En Alicante ciudad, el precio anunciado alcanzaba los 2.614 euros por metro cuadrado, 381 euros más que la media provincial. En alquiler, la capital terminaba junio en 12,18 euros por metro cuadrado al mes, frente a los 10,24 del conjunto provincial.
Las diferencias son todavía mayores cuando se observa el mapa municipal. Calp alcanzó en junio los 4.029 euros por metro cuadrado y Benissa los 4.009. Por detrás se situaban Benidorm, con 3.699; Altea, con 3.564; Finestrat, con 3.554; Xàbia, con 3.388; Dénia, con 3.384; y Orihuela, con 3.117 euros.
No obstante, el mayor incremento porcentual durante el semestre se produjo fuera de esos mercados costeros. Villena aumentó un 19,39% desde diciembre y un 34,27% interanual, hasta alcanzar los 1.948 euros por metro cuadrado. Le siguieron en incremento semestral Benissa, con un 9,31%; Xàbia, con un 7,84%; Torrevieja, con un 4,56%; y Benidorm, con un 2,30%.
El suelo urbano sube un 30,1%
A esa evolución se añade el comportamiento del suelo urbano. El informe de coyuntura de Ineca del primer trimestre situaba su precio medio en 274,8 euros por metro cuadrado, después de aumentar un 30,1% interanual, alrededor de tres veces el incremento nacional que recogía el Instituto. El mismo análisis situaba el precio medio de la vivienda en 212.563 euros, un 16,5% más que un año antes. Según su informe, el precio medio de la vivienda alicantina había pasado de representar el 87,3% de la media española al 93,1% en un año.
Es precisamente la combinación de precios residenciales más próximos a la media nacional y rentas laborales por debajo de ella la que Ineca coloca entre los elementos que explican la situación de acceso a la vivienda.
El peso del comprador extranjero
Para explicar mejor la situación del mercado de la vivienda en la provincia, también hay que mirar a la presencia de la demanda internacional. Según datos del Colegio de Registradores, los compradores extranjeros protagonizan el 44,65% de las compras de vivienda en la provincia, el porcentaje más elevado entre las provincias costeras analizadas. Málaga se sitúa en el 34,30% y Baleares, en el 28,89%. El mismo estudio cifra en un 46,60% el aumento del precio medio de la vivienda de la Costa Blanca durante los últimos cinco años.
Ese componente internacional tiene todavía más peso en el segmento residencial de lujo. Un análisis de Berkshire Hathaway HomeServices Spain sobre sus operaciones en la Costa Blanca atribuye a compradores extranjeros el 72% de las compras de vivienda de lujo, frente a un 28% de clientes nacionales. Británicos, neerlandeses y alemanes figuran entre los principales mercados de procedencia.
Las viviendas de más de dos millones de euros representan alrededor del 10% de las operaciones estudiadas por esa firma y determinadas ubicaciones de Moraira, Altea, Benissa o Dénia pueden alcanzar los 8.000 euros por metro cuadrado o superar esa cifra.
Otro estudio, elaborado por Grupo Tecnitasa, sitúa asimismo a Alicante como el mercado con mayor correspondencia entre precio y producto entre seis zonas españolas analizadas para viviendas de entre tres y cuatro millones de euros. El 92% de la oferta alicantina en ese tramo reúne las características que la consultora incluye dentro de la vivienda de lujo, frente al 87% de Girona, el 70% de Barcelona, el 57% de Madrid, el 41% de Málaga y el 37% de Baleares. En este caso, la provincia dispone además de más de 5.000 viviendas anunciadas por encima del millón de euros, equivalentes al 11% del mercado nacional recogido en ese estudio, y cerca de 450 inmuebles por encima de tres millones.
El alquiler absorbe entre el 50% y el 60% de la renta
La cuestión de la accesibilidad no se limita a la compra. Teniendo en cuenta investigación de la Cátedra de Transformación del Modelo Económico de la Universidad de Alicante identifica el alquiler como el principal cuello de botella del mercado residencial de la Comunitat Valenciana.
El estudio relaciona la situación con tres variables: régimen de tenencia, nivel de renta y oferta disponible. Apunta a una demanda sostenida por factores económicos y demográficos y a una oferta limitada después de años de niveles reducidos de construcción, además de un parque de vivienda de alquiler con un peso limitado dentro del mercado residencial autonómico.
Según esa investigación, los hogares que alquilan una vivienda a precio de mercado en la Comunitat Valenciana destinan entre el 50% y el 60% de su renta al pago de la vivienda, frente al umbral del 30% utilizado como referencia de accesibilidad. El estudio añade que quienes permanecen en alquiler disponen de menos margen para acumular ahorro con el que acceder posteriormente a una vivienda en propiedad.
Más vivienda prevista, pero también límites de suministro
La respuesta por el lado de la oferta incorpora además otro condicionante. Un estudio de BBVA Research señala que parte de los desarrollos residenciales previstos en Alicante requieren refuerzos de la red eléctrica porque la capacidad disponible no coincide siempre con las zonas en las que se concentra la demanda.
El análisis identifica el PAU 5 de Playa de San Juan, con unas 4.000 viviendas previstas, entre los desarrollos con capacidad eléctrica insuficiente en el estado actual de la red. También incluye Benalúa Sur, con 1.200 viviendas; Vistahermosa-Nou Nazareth, con 1.000; y San Blas, con 700. En Elche analiza un proyecto de unas 2.000 viviendas frente a capacidad equivalente para 1.024, mientras que en Torrevieja un desarrollo de 1.000 viviendas tendría capacidad para unas 435. Orihuela Costa, Benidorm y Mutxamel aparecen igualmente con proyectos de alrededor de 1.000 viviendas que requerirían refuerzos.
BBVA Research señala que el problema no reside únicamente en la cantidad agregada de capacidad, sino en su distribución. Beneixama tendría capacidad potencial equivalente a 2.546 viviendas; Alcoy, 1.958; Villena, 1.870; Rojales, 1.853; y Novelda, 1.378, mientras que algunos de los mercados con más demanda residencial disponen de menor margen.
El estudio advierte además de que el 88% de los nudos de distribución tiene menos de 1 MW de capacidad disponible y prevé que la demanda eléctrica aumente alrededor de un 45% hasta 2030 por la electrificación de vivienda, industria, transporte y centros de datos.
De este modo, el primer semestre de 2026 deja en la provincia de Alicante un mercado residencial con menos compraventas que un año antes, pero sin que ese descenso haya venido acompañado de un alivio en el acceso a la vivienda. Los precios siguen al alza, el coste del suelo añade presión a la nueva promoción y las rentas de los hogares continúan por debajo de la media nacional, mientras la oferta disponible no termina de acompasarse con la demanda. El resultado es un escenario en el que se venden menos viviendas, pero comprar -y también alquilar- sigue exigiendo un esfuerzo creciente para una parte de la población.




