destacan el acta fundacional o capitalizaciones millonarias en pesetas

Más historia de Elche a través del agua: El Progreso cede su archivo y prepara su ruta de patrimonio hidráulico

22/04/2022 - 

ELCHE. Hace ya más de un siglo, en un lejano 1906, regantes de Elche e industriales de la ciudad fundaron Nuevos Riegos el Progreso ante la falta de agua para el regadío en el sur del Camp d'Elx. Otra sociedad con mucha historia, ya que hablar del agua en un municipio con el ilicitano, en una zona siempre con recursos hídricos escasos, supone hablar de subsistencia, economía o de poder, cuestión que viene desde centenares de años con el reparto del agua de árabes y cristianos. En la época contemporánea, esta fue una de las importantes sociedades creadas para hacer frente a esa falta de agua, y el grueso de esa historia, también de la propia ciudad, es de titularidad pública tras la cesión que ha hecho la sociedad al Archivo Municipal. 

Un recorrido a través de la historia del agua y del municipio

La cesión consta de entre 1.500 y 1.600 legajos, con todas las actas del Consejo de Administración, el acta fundacional, las escrituras que se realizaron, todas las facturas, libros mayores de contabilidad, parte de las expropiaciones realizadas para las instalaciones y también archivos de todas las obras... En definitiva un rico y amplio patrimonio documental escrito a mano con pluma, con pesados libros de medio metro. Para Pepe Sepulcre, presidente de la sociedad, aunque más conocido en la ciudad por ser el expresidente del Elche CF, al leerse las actas del Consejo, apunta que "para mí el documento más importante es el acta fundacional de 1906 y todo el devenir y época convulsa que se refleja hasta después de la Guerra Civil, cosa que se recoge en las actas del consejo". En ellas se refleja la situación económica y política del momento. O momentos importantes como una capitalización de 3 millones de pesetas de primera mitad del siglo XX.

Asimismo, el archivo estaba guardado hasta ahora en la sede de Empedrat, en la parte opuesta de la célebre fachada de El Progreso, aunque por otros motivos. Desde hace 25 años, cuando Sepulcre se hizo cargo de la sociedad, la documentación se instaló en plantas superiores de la sede para mantenerla en mejores condiciones y que se viera menos afectada por la humedad. "Siempre se ha mantenido bien porque la gente de la sociedad ha sido muy diligente, pero el mejor sitio para custodiar esta documentación era un lugar público como el Ayuntamiento y no una oficina cerrada para que la gente pueda estudiar y conocer sobre esto, que es historia ilicitana".

A día de hoy, la sociedad anónima Nuevos Riegos el Progreso tan solo tiene en su poder los activos energéticos y vive de los ingresos por el precio del agua a través de sus instalaciones del río Segura tanto en Cieza como en Calasparra, donde sigue implantando la energía renovable, como ha hecho la Comunidad de Regantes de Nuevos Riegos el Progreso al construir una planta fotovoltaica. Precisamente es la comunidad la que ahora gestiona el agua, ya que tras 99 años de concesión, hace tres años revirtió la explotación hacia los regantes. 

El otro patrimonio de El Progreso: el hidráulico

Asimismo, hay otro patrimonio más allá del documental importante, y es el hidráulico, muy rico el ilicitano, a pesar de lo poco que queda y el estado en el que se encuentra —un problema general, como también reconocen desde la comunidad de la Acequia Mayor del Pantano—. En la carretera de Dolores están las distintas elevaciones de cuando vinieron las máquinas que llegaron en tren y se cargaron en carros a las ubicaciones conocidas. Estas elevaciones siguen funcionando, aunque no todas las máquinas porque la necesidad de caudal ya no es la misma. Se mantiene una o dos en cada instalación, como son las que hay en el entorno del restaurante Nugolat, la elevación de Sivaes o la de Cuatro Pilares desde las que sube el agua hasta L'Alcúdia. 

Asimismo, esas instalaciones se pueden visitar, y la propia comunidad de regantes está trabajando para poder organizar una ruta en estas elevaciones para que la gente conozca el patrimonio hidráulico, canalizándola a través de los Grupos de Acción Local (GAL) que recientemente han obtenido varios fondos para el Camp d'Elx. Se trata de una de las grandes cuentas pendientes del patrimonio ilicitano para poner en valor, con instalaciones relevantes e históricas desde los molinos, que apenas quedan —siendo el Molí del Real el que mejor ser conserva—, pasando por el sistema de irrigación de las acequias o instalaciones más modernas como esta maquinaria hidráulica. 

La comunidad solicitó al propio Ayuntamiento la declaración de Bien de Relevancia Local (BRL) de toda su infraestructura, pero aún no se ha respondido. Además de su puesta en valor plantean rutas a través de las elevaciones "y otras que serían interesantes", señala Pascual Serrano, presidente de los regantes de El Progreso, que apunta que ahora están trabajando en la obtención de esa financiación poco a poco para poder desarrollar este plan. "Es la elevación más antigua de Europa y de las únicas en funcionamiento, las administraciones deberían dedicarle mucha más atención". En cualquier caso, el uso ha hecho que no se haya degradado, "hubiera sido más difícil si los regantes lo hubiéramos abandonado. Dentro de lo que cabe lo estamos conservando". Considera que el proyecto puede tener su interés local. Mientras tanto, desde que asumieron la gestión del agua están en proceso de experimentación para modernizar partes de la elevación, aunque reconoce que en algunas cuestiones funciona mejor el mecanismo original. 

Un Archivo Histórico cada vez más rico

Por último, la cesión de esta documentación es otra de las donaciones importantes que se han hecho al Archivo Municipal en los últimos dos años. En este caso, un legado dentro de la Sección del Agua, que habla de las distintas sociedades de este ámbito. La custodia de estos años se ha realizado de forma muy ordenada durante estos años, lo que facilitará su clasificación para los técnicos del archivo, que recuerdan que tienen ahora que limpiar y catalogar y a priori no restaurar por su buen estado de conservación. 

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