ELCHE. A pesar de que ya están las obras de Clara Campoamor en su fase final, los vecinos piden más, como apuntaba este miércoles el presidente de los vecinos, Pepe Luciana, así como el propio alcalde. En este sentido piden más aparcamiento, después de que se asfaltara durante la legislatura el que había en la plaza Padre Palau, que estaba sin aceras. También piden intervenir en el Club de Petanca, cerrado desde los socavones de hace varios años, y cuya solución se espera que en parte esté en la obra que ahora se ha ejecutado, explicaba Ruz, y que ha supuesto la renovación de cañerías. Si bien en aquella zona los problemas venían también por un mal relleno.
En cualquier caso, Luciana mostraba la satisfacción por las obras, pero advierte que los vecinos "queremos más y no nos vamos a quedar aquí", lo que en parte muestra años de falta de inversión en Carrús. Así, Ruz apunta que durante lo que queda de mandato, este año, intentarán llegar a la prometida escalera mecánica en la calle Olegario Domarco Seller, para mejorar la movilidad vertical, y que fue la propuesta para contrarrestar el malogrado proyecto de renovación de la fachada Este de Carrús del anterior Ejecutivo. Por lo pronto, este año no está en los presupuestos.
Porfirio Pascual
Por otra parte, en cuanto a la intervención a solo unos metros, en Porfirio Pascual, Ruz no se atreve con los plazos. A priori el límite era el 31 de junio para no perder los fondos Next Generation, pero como ya se comentó, habrá margen más laxo porque lo importante era que la iniciativa ya está amarrada y en marcha. Por lo que previsiblemente es posible que se exceda esa fecha.

- Parte de los bloques que aún se mantienen con las fachadas originales - AP
En todo caso, el regidor habla de un "porcentaje elevado" de la obra, recordando que "es compleja, y hemos tenido algún problema con la cimentación de los ascensores". A ello subraya que se han tenido que hacer encajes personales porque hay vecinos que no tenían capacidad económica para asumir las obras, ya que son las comunidades las que financian parte del proyecto. Y en algunos casos, eran segundas viviendas no habitadas.
Todo ello teniendo en cuenta que ha habido cambios importantes como el propio diseño de los ascensores. Originalmente iban en plataformas externas a los inmuebles, pero finalmente conectarán por la balconada de la galería ante problemas encontrados durante la obra de reformas previas, como adelantó este diario. "Y todo con la gente dentro, son unas obras complicadas", señalaba el regidor.
Actualmente se puede comprobar cómo en algunos bloques, los más cercanos al Puente del Ferrocarril, son los que están más avanzados, con las fachadas con panel Sate para la eficiencia energética, ya están finalizados, mientras que los de la otra parte aún siguen aún con las fachadas originales. En septiembre las certificaciones estaban al 5%, aunque con previsión general de poder adelantar mucho más tras la instalación de los ascensores.