ALICANTE. La planificación urbanística trazada para diseñar el Alicante de los próximos 25 años a través del nuevo Plan General Estructural (PGE) no solo contempla la expansión del parque de viviendas, la generación de suelo apto para el desarrollo de actividades económicas o la propuesta de mejoras en las redes de infraestructuras de transporte. En el ámbito de la movilidad, también baja a pie de calle para organizar la implantación de nuevos itinerarios ciclistas que permitan tejer una malla coherente para conectar los principales núcleos urbanos frente a los recorridos inacabados que existen en la actualidad. Es decir, uno de los puntos esenciales en los que se vienen dirigiendo las críticas de los colectivos sociales que reivindican mejoras en la movilidad ciclista, como la Plataforma Comarcal por la Movilidad (PCM) o Alacant en Bici.
La ambición principal de ese documento consiste en triplicar la longitud global de esos recorridos hasta disponer de una red de 185 kilómetros de longitud que una el centro y los barrios. Y que conecte también la Universidad de Alicante, las áreas industriales, la Huerta y los núcleos rurales, así como la franja litoral y los municipios del entorno. En ese objetivo, se pretende integrar en su trazado los grandes núcleos de comunicaciones, de forma que pueda combinarse el uso de la bicicleta y otros medios de transporte en los que se permita transportarla, o que incluyan zonas de aparcamiento seguro para estacionarlas y poder continuar el viaje. La idea es que los nuevos itinerarios ciclistas se conecten con el Tram, con el tren de cercanías y con los autobuses metropolitanos, así como con puntos de alquiler de bicicletas: un recurso pendiente de implantación después de múltiples anuncios registrados en los últimos años, que solo tuvo una breve experiencia operativa con el sistema AlaBici, entre 2010 y 2014.
¿Cómo se pretende articular esos nuevos circuitos ciclistas en su distribución territorial? El borrador del PGE toma como base las vías verdes estructurantes, las vías pecuarias, la Vía Augusta, la Vía Dianium y la Vía Litoral, "integrando desplazamientos cotidianos, culturales y recreativos". Así, se aspira a evitar "recorridos discontinuos o exclusivamente periféricos". "Los nuevos trazados deben ser directos, legibles y seguros, y resolver especialmente las intersecciones con las grandes infraestructuras", apunta el documento.
De este modo, una de las prioridades que también sigue pendiente de ejecución desde hace años es la conexión ciclista entre el centro y el distrito de Playas. La propuesta recogida en el PGE pretende prolongar el recorrido actual desde la avenida de Elche que concluye en la Plaza de la Puerta del Mar para que tenga continuidad en paralelo a la línea de costa desde El Postiguet hasta el frente de la avenida de Villajoyosa para conectar con la avenida de La Condomina, la avenida de la Costa Blanca y llegar hasta la avenida de Niza por la avenida de La Goleta.
Recorridos radiales
Después, se plantea un nuevo recorrido que circunvalaría el Centro partiendo desde el trazado de la avenida de Dénia para seguir por la Ronda Norte a la altura de Vistahermosa para enlazar con la Vía Parque hasta Rabasa. Desde allí, bordearía ese barrio para proseguir a espaldas de los barrios de La Torreta y Juan Pablo II hasta llegar a Babel. De igual modo, concibe otro itinerario igualmente a modo de cinturón que tomaría como referencia la Ronda de la A-70 -que se aspira a reurbanizar e integrar como viario de la red urbana- y proseguiría por la Vía Parque para acabar conectando con el futuro Parque Central, en la estación Alicante Término.

- Un carril bici situado en Alicante. -
Esos tres recorridos principales se completarían con itinerarios radiales que los conectarían a través de algunas vías de referencia como la avenida de Dénia; las avenidas de Novelda y de Alcoy; la avenida de Orihuela y la carretera de Ocaña; y Catedrático Soler, fundamentalmente. A partir de ese tejido, se incorporarían otros ramales menores hasta comunicar con el apeadero del cercanías situado junto al Parque Científico de la Universidad de Alicante (PCUA), concebido como otro hub de comunicaciones, al igual que la estación Alicante Término. Con ello, también se permitiría dar cobertura a las áreas empresariales de Las Atalayas y de Aguamarga.
Es más, esa propuesta de extensión de la red ciclista recogida en el borrador del PGE contempla, incluso, la prolongación del trazado actual que discurre sobre la avenida de Elche -desde el que se llegaría al área industrial de Aguamarga- para que acabase enlazando también con el aeropuerto de Alicante-Elche Miguel Hernández. Se trata de una conexión vinculada a la supresión de las vías del ferrocarril que discurren en paralelo a la línea de costa, en el momento en el que se ejecuten las obras del nuevo trazado ferroviario por el interior incluido en el proyecto de la Variante de Torrellano. Con ello se recuperaría el objetivo del proyecto de la pasarela ciclo-peatonal promovida durante el pasado mandato, que no llegó a ejecutarse tras una primera adjudicación de sus obras, a la que acabó renunciando la empresa que resultó adjudicataria tras alegar un incremento de costes en los materiales de construcción.
En cualquier caso, eso sí, el documento del PGE recoge todavía una planificación provisional, a la espera de que pueda confirmarse su versión definitiva, una vez que recabe el visto bueno de la Generalitat y de que vuelva a exponerse al público. En ese momento, volverá a quedar abierto a las aportaciones de la ciudadanía, al margen de las ya planteadas por colectivos como la PCM y Alacant en Bici, que vienen reivindicando la necesidad de continuidad en los itinerarios actuales, así como la conexión del casco urbano y Playa de San Juan y la extensión del carril bici hasta Urbanova, entre otros puntos.