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en 2019, año electoral, se recogerá lo sembrado el próximo curso

La importancia de los presupuestos de Elche para 2018: más allá de gasto social e inversiones

25/11/2017 - 

ELCHE. El próximo lunes se aprobarán en la sesión plenaria del mes de noviembre los presupuestos de 2018, unos presupuestos en los que el equipo de gobierno, formado por el tripartito entre PSOE-PSPV, Compromís per Elx y Partido de Elche, han sacado pecho por su carácter social e inversor. Saldrán adelante con el apoyo de Ciudadanos, que ya han confirmado que votarán a favor, eso sí, tras conseguir que los tres socios de gobierno acepten más del 80% de su batería de medidas propuestas. Una situación previsible —ya se ha encargado de ello Ana Arabid, que no suele exponerse mucho en público pero que ha trabajado esto a diario con C's— a pesar de los comentarios del líder de los naranjas, David Caballero, advirtiendo que el apoyo no era un cheque en blanco. Finalmente, de las 150 propuestas, el tripartito ha asumido 135, aunque algunas ya las tenía contempladas. Todos contentos. Y a todos les convenía, porque estos presupuestos tienen relevancia política más allá de que sean los más sociales o inversores de los últimos años.

Desde ciertos sectores, sobre todo colectivos sociales o plataformas cívicas activas en diferentes ámbitos, se ha venido criticando principalmente a PSOE y Compromís por los dos años de la legislatura, de quienes esperaban más y en más de una ocasión han comentado que unos u otros pasaban de puntillas por la gestión, sin mojarse mucho, ya que esta no ha trascendido en cambios profundos para la ciudad. Eso sí, ahora hay otra perspectiva municipal en cuanto al diálogo, la participación o la transparencia. Cuando han salido estas voces críticas, desde el gobierno se ha pedido paciencia y un “hacemos lo que podemos”, apelando a la Ley Montoro del techo de gasto, algo que ha vuelto a salir a la palestra estos días con los presupuestos.

Unos presupuestos con los que mirar a 2019

Eso se acaba en 2018, o al menos debería acabarse. Porque además lo han anunciado así. Tras esa paralización que algunos critican, llegan ahora estos presupuestos en el momento idóneo: a mitad de legislatura, con una importante reducción de la deuda y con unos fondos vitales como la estrategia EDUSI —que tiene el reto y la posibilidad real de transformar la ciudad— que puede suponer un punto de inflexión en inclusión social, urbanismo, sostenibilidad o tecnología. En otras palabras, posibilidad de políticas expansivas justo a tiempo para hacer olvidar aquél sustito de la victoria de Pablo Ruz con quien el PP, rival a batir, tiene más posibilidades de llegar a la alcaldía. De todas formas, con el lío de las portavocías, parece que haya quedado en un segundo plano. Pero sólo lo parece. Tras el final de este año de color de rosa, seis meses después, en junio de 2019, llegaremos a las elecciones locales y autonómicas sin casi habernos dado cuenta. Un momento propicio para recoger lo sembrado durante 2018. Y nadie querrá quedarse fuera de la foto. Se rifan buenos puestos de salida.

Por eso, y con razón, como comentó Caballero y algún portavoz del tripartito, son los presupuestos más importantes de la legislatura, por eso tampoco se podía vender barato el apoyo, por una parte porque ellos son imprescindibles para que salgan adelante y porque saben que el rédito electoral que está en juego para 2019 no es pequeño. Dependiendo de cómo se desarrolle el próximo año, cada partido podrá presumir más o menos de lo gestionado al final de la legislatura, que será lo que más se recuerde. Porque hay partidas que ofrecerán resultados tangibles o que generarán bienestar, tales como el notable ascenso de presupuesto para las pedanías, las ayudas al IBI, la inversión en accesibilidad, en el barrio de San Antón, en el espacio público o el Campus Tecnológico.

Esas tendrán una repercusión inmediata y visible, pero también hay que tener en cuenta que en 2018 empezarán a proyectarse las primeras iniciativas de los EDUSI, donde Elche se juega qué quiere ser de mayor. Y antes de que acabe 2019 el 30% de la estrategia, es decir nueve millones, tienen que estar ya ejecutados. Otro dato por el que son importantes los presupuestos de 2018 y otro motivo de peso por el que vale la pena seguir saliendo en la foto, por lo que a pesar de que hay algunos momentos de tensión en el seno del tripartito, es de extrañar que se acabe rompiendo antes de finalizar la legislatura. Han salido varios escollos durante la legislatura que van generando pequeños temblores como dos placas tectónicas, aunque no se espera que estalle un gran terremoto.

Al tripartito no le conviene jugar con la estabilidad

Obviamente el temblor de mayor intensidad es el del proyecto del nuevo Mercado Central, con el que Compromís no está de acuerdo y que ya le ha pegado un toque al grupo socialista por la opacidad que tiene en ocasiones el proceso. Sin embargo, en repetidas ocasiones, ya han señalado los dos que el equipo de gobierno está cohesionado y es dialogante, a pesar de las discrepancias con este asunto. Así que si el tripartito no se va a romper por ahí, es raro que lo haga —en cualquier caso por acumulación de desacuerdos— por el tema de Blanca González. Un temblor de baja intensidad que acabará desapareciendo. Es un tema tan frecuente que la sociedad ya está narcotizada ante nuevos casos. O nuevos viejos casos como este. Y hay que tener en cuenta que son unos hechos que tuvieron lugar hace ya unos cuantos años. ¿Será eso motivo de una ruptura? Lo que está en juego es demasiado como para creer que esto provoque un incendio. En la última junta de gobierno local, Antonio García de Compromís ya dejó claro que han dicho lo que tenían que decir al respecto. En cualquier caso, Jesús Pareja del Partido de Elche ya se ha encargado de echar agua, aseverando que no es para tanto.  

Quizá porque sabe, entre otras cosas, que no vale la pena tensar para que todo acabe en una ruptura. ¿Quién mirará luego a la cara a sus electores y explicará el motivo de la ruptura con todo lo que hay sobre la mesa ahora? En cualquier caso, como cada pieza de la partida, pase una cosa u otra, Ciudadanos seguirá con su discurso de la propuesta responsable, apoyando desde fuera, arrancando pequeñas —o no tan pequeñas— conquistas a cambio de su apoyo. Y en el caso de una ruptura, ellos saldrán reforzados en su discurso. Su posición es bastante cómoda: socios de gobierno en la práctica desde fuera, oposición cuando toca, como en el caso de Blanca González e Ilidexsa, y a seguir vendiendo su imagen hacia el exterior de partido serio y responsable.

Presupuestos para todos, también para Aparcisa

A todo esto, en 2018, una de las cosas que también incluye el presupuesto que se aprobará es el de la peatonalización de la Corredora. Una medida que lleva anunciada desde el inicio de la legislatura, que no ha gustado mucho a comerciantes, a pesar de los estudios que demuestran sus beneficios —no es baladí que muchas capitales europeas tengan importantes vías céntricas peatonalizadas— y que sin embargo está íntimamente relacionada con el nuevo Mercado Central. El Ayuntamiento invertirá 900.000 euros en esta obra (600.000 en la peatonalización y 300.000 en la reordenación del tráfico), que es uno de los aspectos que Aparcisa, la concesionaria del nuevo mercado, iba a asumir. Un detalle que ya vendría a desmentir aquello de “no sale ni un euro del bolsillo de los ilicitanos” que se decía sobre el proyecto en 2015. Por no hablar de los documentos.

Este y sólo este, por el calado que tiene, es el único motivo de peso para que el tripartito se rompa, porque viendo los capítulos que han pasado, y los que estarán por venir, porque la temporada continúa, la cuerda que une —si los atara, ya se habría roto, como pasó con Ilicitanos por Elche— a los tres está bien tensa. Con todo, da igual, porque a Compromís tampoco le da la aritmética para cambiar el asunto del mercado en caso de cataclismo pactista. Lo dicho, estos presupuestos son de vital importancia para todos, tanto para los partidos como para la propia ciudad. En ellos está que esa dualidad esté equilibrada.


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