ALICANTE. La reconversión de bajos comerciales de edificios residenciales en espacios dedicados al alojamiento turístico comienza a extenderse en Alicante con un efecto mancha de aceite. Lo hace, además, en distintos barrios, sin concentrarse en el Centro Tradicional o el Casco Antiguo, como ámbitos en los que venía aglutinándose la mayor parte de la nueva oferta de hospedaje. Todo, en un contexto en el que sigue vigente la suspensión de licencias de actividad para la apertura de apartamentos turísticos aislados, para bloques completos, para albergues turísticos, pensiones o hostels, a la espera de que la Generalitat dé su visto bueno a la nueva ordenación planteada por el Ayuntamiento, a través de la modificación puntual número 52 del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU).
Al último proyecto de transformación de un local comercial conocido hasta ahora en el barrio de Benalúa, en el número 1 de la calle Catedrático Soler, en el que se ultima la puesta en marcha de un hotel de 12 habitaciones y tres estrellas, se suma ahora otra iniciativa promovida por inversores procedentes de Ucrania en el barrio del Pla. Se trata de una actuación que comprende la remodelación del establecimiento situado en la planta baja del número 6 de la calle Doctor Sánchez San Julián con el fin de habilitar un apartahotel (otra modalidad de alojamiento) de una estrella.
En concreto, el planteamiento comprende la reforma del antiguo restaurante asiático situado en ese bajo comercial para habilitar siete habitaciones provistas de baño y cocina. Una intervención que ya ha suscitado la alarma en la comunidad de propietarios del edificio, toda vez que el local solo contaría con una bajante para la evacuación de aguas y una única salida de humos: las que vinieron dando servicio a los sucesivos restaurantes instalados en esa localización en los últimos 25 años. Por lo pronto, la comunidad de propietarios no ha autorizado la realización de obras para ampliar esas instalaciones. Y tampoco para que pueda intervenirse en la fachada del inmueble, en la que ya se han comenzado a ejecutar remodelaciones, sin que conste si las obras cuentan con licencia municipal, más allá del registro de una declaración responsable para la realización de una obra menor.
Esa situación, unida a la generación de desperfectos en el garaje, es la que ha movilizado a los residentes del edificio, que han instado a la Concejalía de Urbanismo a girar una inspección sobre los trabajos ya desarrollados con el propósito de supervisar si se cuenta con los permisos requeridos. Por lo pronto, las obras se habrían paralizado en las últimas jornadas, aunque se desconoce si por orden municipal o por una hipotética actuación de la Inspección de Trabajo, ante las condiciones en las que se habían estado ejecutando las obras hasta el momento: sin las preceptivas medidas de seguridad para los operarios, como anclajes o andamios adecuados. Cuando menos, así lo atestiguan los vecinos. Este diario trató de conocer sin éxito la situación administrativa del desarrollo del proyecto, este miércoles.
En principio, el registro del proyecto de reforma se produjo el pasado 9 de enero y las obras se iniciaron pocos días después. Desde entonces, los 28 vecinos que residen en el inmueble han presentado distintas quejas y denuncias particulares respecto a su desarrollo sin que todavía hayan obtenido resultados definitivos. De ahí que hayan concertado la contratación de asistencia jurídica con el fin de paralizar la actuación y de que se corrijan las deficiencias detectadas hasta el momento, como la modificación de la fachada o los daños ocasionados en el garaje y en el interior de algunas de las viviendas. Todo ello, a la espera de que se determine si el apartahotel resulta viable en los bajos de un edificio residencial y, en ese caso, cómo se puede regular el uso de la piscina comunitaria entre otros servicios compartidos de los que dispone el edificio en su urbanización interior.
Preocupación en el sector
Sea como fuere, lo cierto es que la disposición de distintas tipologías de alojamiento en los bajos comerciales de edificios ya estaría generando preocupación entre los empresarios del sector turístico reglado. En esta línea, responsables de ese ámbito se cuestionan cómo es posible que se esté concediendo ese tipo de autorizaciones para habilitar negocios vinculados al hospedaje cuando se está tramitando una nueva regulación con el argumento de que resultaba necesario ordenar y racionalizar la implantación de alojamientos y se ha suspendido la concesión de permisos para situar viviendas de uso turístico aisladas en edificios residenciales.
En concreto, en esa nueva regulación, se fija un índice máximo de 0,187 plazas por habitante por cada distrito censal como límite para que puedan concederse nuevas licencias de actividad para Viviendas de Uso Turístico (VUT), bloques turísticos completos y hoteles, con la excepción de los establecimientos hoteleros de 4 y 5 estrellas. Además, se prevé un índice menos restrictivo para los hoteles de tres estrellas, de 0,82 plazas por habitante.
En esta línea, las mismas fuentes apuntaron que debería procurarse un aumento de las inspecciones para comprobar esas situaciones que ya ha generado un movimiento de oposición vecinal especialmente intenso en otras capitales próximas como la ciudad de València, donde se ha constatado el aumento de proyectos para situar pisos turísticos en locales comerciales que permanecían vacantes como consecuencia de la crisis del comercio de proximidad. Ejemplos de esa tendencia han proliferado ya en barrios como Ciutat Fallera, Patraix, el Cabanyal, Ayora o Ruzafa, entre otros.