San Pascual Baylón, tan familiar para los vecinos

La fiesta de San Pascual: fomentar el turismo religioso

17/05/2020 - 

ALICANTE. De entre los personajes que habitaron el antiguo convento de S. José de Elche, uno de los monumentos más significativos de la ciudad, hemos de destacar en primer lugar la figura de San Pascual Baylón tan familiar para los vecinos de nuestras comarcas.  Nacido en Torrehermosa, Aragón, en el año de 1540, a los 7 años se traslada al Reino de Valencia trabajando como pastor de ovejas. Tras el “milagro de la aparición de la Eucaristía” pide entrar en el convento de Ntra. Señora de Orito y en  1564 vistió el hábito franciscano en el convento de San José. Destaca por su caridad para con los pobres y se decía de él que multiplicaba el pan que repartía, que tenía gran fama por los muchos enfermos que sanaba, así como  que profetizaba y poseía ciencia infusa y así se recuerda en los Gozos del Santo:

“…de ciencia infusa dotado, siendo lego sois doctor, profeta, predicador, teólogo consumado…”

La cercanía con los pobres le ha hecho permanecer en la vida de la ciudad como un vecino destacado, siendo solícito para con los ruegos de la gente sencilla, despertando a los agricultores para levantarse a poner el agua del riego, avisándonos de la cercanía de nuestra última hora, no sea cosa que nos coja desprevenidos “como el ladrón en la noche”. La protección de San Pascual sobre la ciudad se manifiesta en las actas municipales, tanto con motivo de su beatificación en 1618 y su canonización en 1690.  San Pascual  quién siempre permaneció como hermano lego, era un hombre de gran formación, autodidacta y dicen que cuando iba apacentando las ovejas, llevaba el zurrón con libros; los testimonios más cercanos al santo lo describen como una persona culta y docta. Escribió dos devocionarios, que los llamó cartapacios y que han tardado muchos años en ver la luz. En la lectura de sus poemas, sencillos y de un lenguaje preciso, se nos revela una preparación nada acorde con la imagen de un lego poco culto. Pero además hemos de tener en cuenta que se le encomendaron gestiones que precisaban, además de una gran formación, una capacidad dialéctica y también de negociación, ejemplos de ello fueron la misiones  que se le confiaron  encaminadas a solventar problemas dentro de la propia orden, tanto en España como en Francia, con motivo de su viaje a Francia fue destacada la discusión  con los hugonotes. Destacaba en su cualidad de hombre pacificador, que sabía conciliar los diferentes puntos de vista, algo que sería ahora tan necesaria en la vida política de nuestro país.

No es este el momento de extenderme en esta cuestión, pero tengo que reconocer que despierta en mí el interés de cómo ha pervivido la imagen de una persona con poca formación, frente a lo que parece fue lo contrario; tal vez la explicación se deba a que algunas de sus lecturas fueron de autores no bien vistos por la Inquisición, como apunta algún autor. Como ejemplo de su formación me llamó la atención que este fraile lego escogiese como confesor a Fray Juan de los Ángeles  personaje muy poco conocido al menos en España, a pesar de ser tal vez el escritor y estudioso de la ascética y mística  más culto y erudito de su tiempo. Curiosamente mi conocimiento de este autor me vino por las referencias de pensadores franceses de la talla de Jacques Maritain, Jacques Chevalier y Emmanuel Mounier.

Volviendo pues a la vinculación del santo con la ciudad de Elche, son muchos los ejemplos que podemos poner de su presencia a lo largo del tiempo; su fiesta se ha conservado como una de las más típicas de la ciudad y entre las muchas anécdotas que podríamos contar de esa presencia, quiero destacar la veneración que la gente sencilla manifestó durante muchos años a la imagen que esculpió el pintor Vicente Albarranch, personaje también muy vinculado y querido en la ciudad y que tan injustamente murió en la cárcel de Alicante el año 1941. Recuerdo que en la casita que su madre poseía junto al antiguo paseo que daba acceso al convento de San José, se colocó la imagen que estaba iluminada durante todo el día. Los vecinos de Elche se paraban a orar delante de aquella imagen. A veces los gestos valen más que mil palabras.

Pero no solo es de destacar la influencia de San Pascual en nuestra ciudad y las comarcas vecinas, sino también en el resto de España, en no pocos lugares de Europa y en América, en donde se le tiene como protector de los cocineros y se le invoca para obtener un buen resultado en la cocina:

“San Pascual Baylón, haz que obtenga una buena sazón”

En la ciudad de Obando en Filipinas es el copatrón de la ciudad y su figura aparece en la novela “Noli me tangere” de Rizal, el héroe de la independencia. También el apellido Baylón ha llevado a identificarle con un santo que manifiesta su expresión más profundamente religiosa por medio del baile; son muchos los lugares en los que se cantan coplillas populares y se danza delante de su imagen, siendo las fiestas de San Pascual de Chinandega en Nicaragua de las más características. A este respecto quiero reseñar la anécdota que me ocurrió hace unos años en la ciudad de la Habana, en que después de visitar la Iglesia de San Francisco en la que se venera la imagen de S. Pascual, comenté con mi amigo Félix Sautié, escritor, conocedor como pocos de las tradiciones de Cuba, esta leyenda de  San Pascual  y me contestó que antes en Cuba se bailaba en su fiesta una contradanza; me indicó que fuese al archivo nacional y averiguase, me llevé una agradable sorpresa, pues aquella contradanza titulada de San Pascual había sido compuesta por uno de los grandes compositores de Cuba, el que fue organista de la Catedral de Santiago de Cuba, Esteban de Salas. En estos momentos en que nos encontramos con tantas dificultades y ante un panorama tan incierto en el que tanto se nos habla de eso que se ha dado en llamar “la nueva normalidad”,  he querido recordar esta fiesta tan popular en nuestras tierras, pues seguro que para afrontar el futuro que se nos espera, necesitamos ejercitar la memoria; seguro que de nuestras tradiciones saldrán propuestas que nos ayuden a construir el futuro  y tal vez, a propósito de esta fiesta  no vendría mal plantear la necesidad fomentar el turismo religioso, como muy bien saben en lugares como Roma, Lourdes o Santiago de Compostela. La peregrinación de San Pascual que se celebra en Orito, puede ser un buen punto de partida para impulsar el turismo religioso. San Pascual con su proyección más allá de nuestras fronteras puede ser un buen embajador. Para avanzar hemos de basarnos en la memoria, lo que no es tradición es plagio, escribía Eugeni D’Ors.

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