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concesión de la instalación municipal por diez años

La disputa por el quiosco de turrón del Mercado apunta continuidad: los Monerris toman ventaja  

8/12/2020 - 

ALICANTE. El concurso sobre la concesión del segundo quiosco de venta de turrones del Mercado Central comienza a despejarse. Y, en principio, todo parece indicar que podría confirmarse la continuidad en su explotación. Por lo pronto, la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Alicante prevé aprobar, este miércoles, la propuesta de clasificación de las dos únicas ofertas presentadas a la licitación por parte de dos familias artesanas, como informó este diario. En función de esa propuesta de clasificación, la oferta registrada por los representantes de Turrones Monerris Sirvent se sitúa como previsible adjudicataria. 

Como mínimo, la suya ha sido la que ha obtenido una mayor puntuación en el proceso de valoración técnica, después de haber obtenido 90 puntos de los 100 posibles. La propuesta planteada por los responsables de Turrones Moya Beamut, por su parte, habría conseguido 60. 

En principio, el concurso pudo haberse decantado en la baremación de los elementos subjetivos, que dependen de juicios de valor, ya que la famila Moya fue la que presentó el canon más elevado y, por tanto, el más ventajoso para los intereses municipales, por un importe de 9.000 euros anuales, más un incremento del 2% anual, hasta completar los 10 años de la concesión. Por su parte, la familia Monerris, que ha venido asumiendo la explotación del quiosco en los últimos 80 años, ofreció un canon global de 87.596 euros por el conjunto de los diez años. 

El concurso partía con un canon mínimo de 32.849 euros (sin impuestos) por los diez años de concesión, admitiéndose propuestas al alza. Ese factor suponía la concesión de 60 de los 100 puntos posibles. Los 40 restantes se repartían en dos requisitos sobre las condiciones de los productos de venta. Por un lado, se asignaban entre 0 y 20 puntos al licitador que se comprometiese a comercializar de forma exclusiva productos de fabricación 100% artesanal. Además, se entregaban entre 0 y 20 puntos más a quien se comprometiese a vender turrones con Denominación de Origen Protegida o Indicación Geográfica Protegida.

Como también informó este diario, los dos quioscos que flanquean las escaleras del Mercado central se licitaron el pasado mes de septiembre en un proceso en el que no concurrió ninguno de sus concesionarios tradicionales: ni la familia Monerris, ni la familia Candela. 

A esa primera convocatoria, solo se presentó La Borgonesse, que pujó por las dos instalaciones en solitario y acabó resultando adjudicataria de solo uno de ellos (el concurso no permitía optar por los dos): el más próximo a la calle Calderón de la Barca. La familia Candela, por su parte, ha encontrado una nueva ubicación céntrica, próxima al Mercado, en la avenida de la Constitución.  

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