entrevista | josé garcía, economista y apoderado de gestión ambiental urbana

"Geamur preveía más costes salariales y menos beneficio que el resto, ¿dónde está la temeridad?"

6/06/2021 - 

ALICANTE. José García es el apoderado de Geamur, o Gestión Ambiental Urbana, la empresa que hasta hace unos meses se encargaba de la contrata de jardines de Alicante y que sigue haciéndolo en multitud de municipios de la provincia. Economista de formación, García fue el responsable de realizar el estudio económico de la propuesta de Geamur para renovar la contrata, que fue rechazada al considerarse como una baja anormalmente reducida aunque el Tribunal Administrativo Central (TACRC) la validó y ahora se dirime en el TSJCV. Nos recibe en las instalaciones de la empresa en el polígono de la carretera de Ocaña para hablar de la polémica contrata, de la marcha de la empresa y de sus planes de futuro en la que confiesa que es la primera entrevista que concede en su vida.

-Vamos a ir de lo general a lo particular, si le parece. ¿Qué tal está Geamur en estos momentos, tras perder la contrata de Alicante? ¿Cuál es la foto fija de la empresa?

-Seguimos prestando servicio a muchos ayuntamientos, con contratos a los que les quedan varios años de duración. Crevillent, Albatera, Castalla, Villena... nos encargamos de las zonas verdes para muchos municipios, pero además tenemos contratos de limpieza de edificios, como en San Vicente del Raspeig, o la limpieza del puerto, en UTE con Gestaser. Y en el caso de Albatera también tenemos la limpieza de colegios.

-Les acaban de adjudicar el mantenimiento de Ciudad Patricia, la residencia del Instituto Social de las Fuerzas Armadas.

-Efectivamente, hemos resultado adjudicatarios de la gestión integral de los servicios de mantenimiento de zonas verdes, limpieza en viviendas, reparación y mantenimiento del mobiliario del complejo 'Capitán General Gutiérrez Mellado', es decir, Ciudad Patricia, para cinco años. Empezamos el 1 de julio.

-Al margen de las zonas verdes y la limpieza, ¿han entrado en otros campos?

-En Albatera tenemos también adjudicado el servicio de conserjería y gestión del centro deportivo municipal, que tiene piscina, gimnasio... Estamos diversificando. Originalmente estábamos centrados en el mantenimiento de zonas verdes, pero vamos abriendo camino en servicios distintos. También trabajamos para particulares, como empresas o comunidades de propietarios. Básicamente trabajamos en la provincia de Alicante, aunque también algo en Murcia, y tenemos una plantilla estable de unas 100 personas, teniendo en cuenta que cuando te adjudicas un servicio municipal normalmente te subrogas al personal que lo venía prestando.

-¿Qué tal ha ido el año 2020 en cuanto al negocio?

-Bueno, más o menos se ha mantenido, porque igual que hay contratas que terminan hay otras que empiezan. Nuestra idea siempre es licitar, intentarlo. Hay muchos concursos y solemos presentarnos a todo lo que tenga que ver con nuestro ámbito. Contando con la contrata de Alicante, nuestra facturación está en torno a los 6 millones de euros anuales.

-Ya que hablamos de Alicante, entremos en materia. ¿Qué ha pasado con esa contrata?

-Pues que Geamur fue la empresa que obtuvo la mejor puntuación desde el punto de vista técnico, y también la que hizo la oferta económica más barata, y se nos consideró baja temeraria por un margen de menos de dos puntos, porque en este caso, al contrario que la norma general que se fija en el 10% de desviación de la baja media, se estableció el umbral del 5%. Presentamos una justificación de 500 folios con 16 anexos para explicar por qué nuestra baja no era temeraria, pero el Ayuntamiento no la admitió. Y luego el TACRC nos dio la razón hasta en dos ocasiones, porque recurrimos el acuerdo de la mesa y el de la junta de gobierno. Según el TACRC, el Ayuntamiento debería habernos readmitido y elegirnos como adjudicatarios, pero en vez de eso recurrieron al TSJCV.

-¿Era la suya una baja temeraria o no?

-Nosotros llevamos 35 años prestando este servicio, y además manteniendo 44 zonas verdes adicionales que habíamos ido recepcionando sin ampliar el contrato, valoradas en 300.000 euros al año. Ese es el aval más importante a nuestro trabajo. Aquí no peligraba ningún servicio, que es lo que significa una baja temeraria, es más, en nuestra propuesta los costes salariales, que son el 75% del total, eran más altos que los de la actual adjudicataria, así que no se dónde está la temeridad ¿Por qué pudimos bajar más el precio sin reducir el coste de personal? Porque reducíamos costes generales por esa experiencia y esas instalaciones que ya tenemos, y porque sacrificábamos beneficio industrial. El coste de ejecución del contrato era el mismo, pero bajamos el beneficio y los costes generales, lo que redundaba en ahorro para el ciudadano en un momento de crisis, como destaca el TACRC en sus fallos.

-Al poco de asumir la nueva adjudicataria la contrata, a comienzos de este año, se comenzó a escuchar y leer en redes sociales que "ahora Alicante sí está bonita". No sé cómo le sientan estas afirmaciones.

-Lógicamente cuando la dotación económica y de medios humanos es mayor que la que había se tiene que notar. Pero con STV, con Eulen o con nosotros. Lo complicado era la situación anterior, recibiendo zonas verdes nuevas durante ocho años y estirando el contrato, además sin actualización de precios en los últimos años. 

-Desde su punto de vista, ¿es positivo o negativo que al final las adjudicaciones las decida la oferta económica? ¿Se pone en peligro la calidad de un servicio público?

-Depende de la licitación, a veces es un concurso en el que se valora precio y calidad, y a veces es directamente una subasta. Para un servicio de esta índole, creo que lo aconsejable es un concurso: que el precio sea una parte de la valoración pero que se prime la calidad. Si no, se producen luchas sin cuartel y se provoca que luego el adjudicatario no pueda defender el servicio. De todas formas, la actual Ley de Contratos del Sector Público prima que se tenga en cuenta la parte técnica, es una tendencia que va al alza.

-Cambiando de tema. ¿Tiene algo que ver su empresa con Viveros Albatera? Porque están absolutamente identificados en el imaginario colectivo de los alicantinos.

-Esta empresa no tiene nada que ver con Viveros Albatera a nivel societario, y desde hace muchos años no hay ninguna relación ni siquiera personal. Geamur es una SLU cuyo socio único es Francisco Rodríguez, que en su momento tuvo una participación en Viveros Albatera, de un tercio. Es más, Francisco Rodríguez, como persona física, fue durante años el adjudicatario de la contrata de jardines de Alicante, hasta que en 2009 fundó Geamur y en 2013 le traspasó a la nueva empresa la contrata. Los camiones que usaba estaban rotulados como Viveros Albatera porque era la empresa de la que él tenía un 33%, pero nunca ha sido adjudicataria. Es más, había gente que cuando tenía una queja llamaba a Albatera y allí les decían que ellos no tenían nada que ver y los remitían aquí. Supongo que de ahí viene la confusión, de los camiones.

-¿Y con Enrique Ortiz, tienen alguna relación? Porque también se comenta...

-Tampoco. Puede que le hayamos plantado algún árbol en alguna de sus obras, poco más.

-¿Cómo se presenta el futuro de Geamur?

-Estamos apostando por mejoras medioambientales, con vehículos eléctricos que hemos adquirido para diversos servicios, así como maquinaria no contaminante. También estamos automatizando el control de calidad y hemos incorporado una herramienta informática para eliminar el papel. Asimismo tenemos en el horizonte varias contratas a las que aspiramos: la limpieza de instalaciones deportivas de San Vicente, el cuidado de las palmeras de Elche, el mantenimiento de zonas verdes del Taibilla, o las de Salinas y Castalla, así como la recogida de residuos en Orihuela Costa o el mantenimiento del palmeral de Orihuela, entre otras. Nuestra intención es seguir licitando a contratas de jardinería y limpieza, en UTE con otras empresas interesadas en algunos casos, y prestar los servicios que ya llevamos, a plena satisfacción de los clientes.

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