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entrevista al presidente de aefa y expresidente de coepa

Franscisco Gómez: "El cambio de actores ha logrado la unidad empresarial que proponía Coepa"

15/09/2019 - 

ALICANTE. Francisco Gómez Andreu cumplió la edad legal para jubilarse hace una década. Sin embargo, es en estos últimos años cuando ha vivido la época más agitada de su vida como empresario, tanto en su empresa (la apertura del segundo resort en Crevillent) como en su vida pública (presidente de Coepa hasta su desaparición, del consejo social de la UA...) El 50% del Grupo Marjal ha ido delegando poco a poco el día a día de la empresa en su hijo Sergio, y ahora afronta las últimas semanas como presidente de la Asociación de la Empresa Familiar de Alicante (Aefa). Esta entrevista (la tercera que concede a Alicante Plaza desde su nacimiento en 2016), ya sin la presión de mantener a flote la extinta patronal alicantina, o tener que negociar una integración en la nueva patronal autonómica, muestra probablemente al Gómez más sincero. Y eso es mucho decir, porque el empresario de Guardamar del Segura no ha destacado nunca por morderse la lengua. Mucho menos ahora, que está de vuelta.

-Afronta la recta final como presidente de Aefa, con la inminente entrega de los premios de este año en Guardamar de Segura, en octubre, a punto de expirar su segundo mandato. ¿Mantiene la intención de retirarse y dejar paso a un nuevo liderazgo al frente de la empresa familiar?

-Sí, mi mandato acaba en octubre. Yo empecé mandato a final de septiembre de 2011, y entonces no había limitación de mandatos porque Don Manuel [Peláez, fundador de Ecisa y Aefa] era así y no lo hizo, y entonces cambiamos los estatutos y limitamos, porque así lo pedí yo, como máximo a dos mandatos de cuatro años. Me parece que los políticos deberían aprender algo de esto.

-Entonces, habrá asamblea electoral a finales de septiembre.

-No, bueno, como resulta que tenemos el congreso del Instituto de la Empresa Familiar en Murcia, que es el 28 y 29 de septiembre, y como queremos que haya representación del IEF en la asamblea, la pasamos a finales de octubre. O sea, que voy a estar ocho años y un mes. Entonces, se convocó la asamblea en tiempo y forma, se abrió el plazo de presentación de candidaturas, y el 25 de octubre tendremos la asamblea extraordinaria electoral en la que, creo, se presentará una candidatura encabezada por Mayte Antón.

"espero que mayte antón encabece la única candidatura a la presidencia de aefa en octubre"

-Mayte Antón viene sonando como relevo suyo desde hace tiempo, y ha cobrado mucho protagonismo como vicepresidenta. ¿Ha sido una especie de paso previo para que se 'foguee'?

-Sí, de hecho cuando estás en una asociación tan 'amable' como Aefa, tan familiar, cercana... todo se hace por unanimidad. Así ha sido en mis ocho años como presidente. En un momento determinado, teniendo en cuenta que se acababa mi presidencia, consulté a la junta y le planteé que fuera la vicepresidenta para ir madurando la idea de que fuera mi sucesora en la presidencia. Esto no puede ser un 'aquí te pillo, aquí te mato', necesita un rodaje previo para la asociación no sufra un bache con el relevo. Sabe que Mayte está en su empresa a tope, y esto ocupa un tiempo determinado y necesita gente que le ponga ganas y algo de tiempo. A mi me engañaron [risas], pero cuando te engañan con la empatía que lo hacía Don Manuel, decías que sí y luego te dabas cuenta que no. Si quieres dar un servicio a los asociados, tienes que estar encima, dedicarte a ella, y tener un buen equipo. Yo pasé una etapa bastante dura, hasta que encontré a Juanjo Castón como director. La cosa empezó a rodar. Y ojo que yo empecé aquí a los 64 años, en un momento en que la segunda generación ya estaba incorporada a la empresa. Y por eso me dejé liar [más risas]. Y encima, Don Manuel: "Aefa tiene que estar en Coepa", y venga, a Coepa.


-¿Por si acaso dimitía Moisés Jiménez?

-No, no [risas], porque él consideraba que Aefa, por el hecho de serlo, tenía que jugar un papel importante en Coepa. Y lo hicimos, porque las circunstancias me llevaron, como sabe, a ser presidente en funciones. Y una vez en Coepa, al Consejo Social de la UA, y encima presidente. Se ve que le caí bien al rector [más risas]. Pero a ver, lo de la UA y Aefa ha sido muy dulce, pero lo de Coepa ha sido muy duro, muy duro, encima pensando que podía dañar mi persona, mi empresa... todo el mundo con agresividad hacia la confederación, la Generalitat que quería cargársela... lo pasé mal. Menos mal que también tuve un buen equipo, con José Manuel Lillo y Antonio Galvañ, además del vicepresidente Jaime Llinares. También hubo momentos en que lo pasamos bien, la verdad.

-Ya que ha sacado usted el tema de Coepa, sabe que hace poco Alicante Plaza desveló que se había subastado sin pujas, y que ahora probablemente se adjudique al IVF. Es decir, lo que ustedes proponían en el convenio de acreedores. ¿Cómo valora este desenlace?

"Me quedé en Coepa por responsabilidad, para que ningún expresidente pasase por el juzgado"

-Esa es la historia que le conté yo a Manuel Illueca, a los consellers de Hacienda y Economía e incluso al presidente, durante todas mis reuniones. 'Oye, que esto tiene una solución. Si queremos que los empresarios de Alicante tengan una confederación, se hace una dación en pago'. Porque además, se demanda formación en el sector de la construcción. En aquel momento se estaban incrementando los accidentes en las obras de forma exagerada. Si se lo hubieran quedado ellos, se arreglaba. Además, con una tasación que cubría la deuda. Eso podría haberse hecho y Coepa habría podido funcionar. Mire, con la CEV no había ningún problema. Yo siempre he tenido afinidad personal y de visión de las cosas con Salvador Navarro. Tuvimos 40 reuniones, pero claro, estábamos en el filo de la espada con la Generalitat. Si nos hubiera apoyado... ¿Por qué no podía haber una confederación de Alicante, unida a la autonómica, remando en la misma dirección? Además, fíjese que es curioso, pero cuando lo has pasado tan mal como yo y al final se hacen las cosas que mi equipo propuso... hemos perdido un montón de tiempo y ha conducido a lo mismo: una confederación de empresarios de la Comunitat y otra de la provincia, ambas trabajando al unísono en la defensa de todos los empresarios de las tres provincias. Es lamentable que no se solucionen las cosas cuando pueden solucionarse sin causar daños a terceros. Y le digo de verdad, yo me quedé en Coepa por responsabilidad, porque pensé que los expresidentes no tenían que pasar por el juzgado, porque nos habría destrozado la imagen. Por eso me quedé aguantando la bandera hasta que solucionamos un concurso de acreedores calificado como 'no culpable'. Nadie pasó por el juzgado, que era mi objetivo. Pudimos llegar a acuerdos con la Generalitat, pero no quisieron, y la solución ha sido la que nosotros proponíamos.

-Decía usted que tiene afinidad con Salvador Navarro, y es cierto que tuvieron muchas reuniones cuando se estaba creando la nueva CEV, usted estaba en fase de cumplimiento del convenio... y no pudo ser. Pero ahora, Uepal, heredera de Coepa, sí. ¿Satisfecho, dolido...? 

-No, esto es muy fácil: cuando el 'monstruo del lago Ness' que era Coepa desaparece, y desaparecen los actores últimos de Coepa, se facilitan las cosas, indiscutiblemente. Yo eso lo tenía muy claro, y por eso trabajé para que tuviéramos interlocutores empresariales de otro perfil, sin vinculación con Coepa. Y de hecho, pues bueno, después de Miguel Baena, que sí tenía relación con Coepa y fue transitorio, alguien propuso a Juanjo Sellés. Y yo, que conozco bien a Salvador Navarro, tenía claro que con Juanjo podíamos llegar a un acuerdo de forma clara y no muy lenta. Creo que el cambio de actores ayudó. Y eso lo sabía, porque como ya soy mayor y he vivido alguna experiencia de este tipo. El hecho de que estuviera yo, y que tuviéramos algún que otro choque con las propuestas que yo le hacía a Salvador, a pesar de nuestra buena relación... Es curioso, porque si le enseño alguna de las propuestas que remitimos a la CEV desde Coepa, son idénticas a lo que luego se ha aprobado con Uepal. No cambia ni una coma. Porque a ver, nosotros sabemos que la provincia de Alicante no es la de València, y tiene sus propios problemas, por ejemplo el agua. Valencia no tiene nuestro déficit hídrico, y además tiene que darnos agua. Eso necesita una reivindicación 'además de'. Si no tenemos en Alicante una voz fuerte que reivindique esas deficiencias, de agua, infraestructuras, financiación, etcétera, pues lo va a hacer Valencia pero no con la misma fuerza ni el mismo talante que los que lo sufrimos. Y para eso decidimos empezar algo desde cero, que pusiera fin a la confrontación, que representara a Alicante y al mismo tiempo fuera amigable con los empresarios de València. Y creo que lo hemos conseguido.

-Entonces, la solución ha sido satisfactoria.

-Yo creo que sí, para todos. Tenemos a cinco empresarios de Uepal en el comité ejecutivo de la CEV, tenemos voz, voto, podemos reivindicar nuestras necesidades en el seno de la patronal autonómica...

"correspondí el abrazo de Salva en la gala de Uepal porque con él me llevo muy bien, tenemos afinidad"

-¿Qué importancia tuvo la foto de la gala de Uepal en la que le entregan el premio a usted y hacen subir al escenario a Perfecto Palacio, presidente de CEV Alicante, y a Salvador Navarro?

-Bueno, cosas de Juanjo Sellés. A mi me lo dijeron al llegar, no lo sabía con antelación. Eso sí lo tiene Juanjo, es un tipo bastante 'político'. Para mi lo importante, además de ese reconocimiento personal, que a todos nos gusta y más cuando te has llevado tantos golpes como yo, fue ver a 400 empresarios alicantinos en esa explanada del castillo de Santa Bárbara. Aquello fue algo que marca un antes y un después para los empresarios de Alicante. Se vio el apoyo que tiene una confederación provincial, porque todos quieren que alguien cercano defienda sus intereses, porque es quien mejor los conoce. Y si además los defiende la CEV, mucho mejor. Y para mi ese abrazo de Salva, que correspondí... es que con él me llevo muy bien, como he dicho. Siempre hemos congeniado, pero no pudimos llegar a acuerdos quizá porque no era el momento.

-Volvamos a Aefa. Son ahora 148 empresas, ¿se mantiene el límite de 150?

-Bueno, la idea es llegar a 150 a finales de año, porque cuando hay cambios de presidente siempre se producen bajas. Hay gente que está ahí porque el presidente eres tu. Quizá caigan cuatro o cinco, pero luego la nueva presidenta también traerá gente por el hecho de estar ella. Pero el límite no es que sean 150, pero es una cifra con la cual Aefa tiene ingresos suficientes con una cuota muy aceptable, para ser independiente económicamente y no estar pendiente de subvenciones. Que ha sido siempre nuestra visión, para poder hablar claro. Y al mismo tiempo, si quieres crecer mucho, a lo mejor te dimensionas en exceso en un sector concreto, y esto no es una sectorial, por lo que no puedes tener 40 despachos de abogados, o muchos jugueteros, o zapateros. Lo que nos enriquece es que tengamos a los más fuertes de cada uno de los sectores de la provincia. Y de hecho, eso nos puede dar ese número de 150, que es el óptimo. Cuando yo entré hace ocho años teníamos 73 asociados, y sin hacer grandes esfuerzos hemos doblado. Y creo que con la futura presidencia se puede seguir avanzando, pero habrá que ser algo más selectivo por sectores, no tanto por facturación, para no meternos en un porcentaje muy alto de un solo sector.

"Me dolió vender la mitad de mi empresa a Corpfin, pero al final me convencieron y no me arrepiento nada"

-Hablando de empresas, hablemos de la suya. Hace poco se publicaron los resultados de la división de Marjal sobre la que está usted más volcado, que es la de los resorts. A la luz de esos resultados, ¿se puede decir que la operación con Corpfin para venderle la mitad del capital fue un éxito?

-Bueno, la verdad es yo como fundador de esa rama fui el que me jugué el tipo con la apuesta por los resorts, porque ya me contará: un resort a 20 kilómetros de la playa, en un pueblo que no tiene nada de turístico como Crevillent... en fin. Fue la intuición que a veces tenemos los empresarios. Porque yo pensaba en los pensionistas del norte de Europa, que no buscan playa, sino clima. Son gente que viene a pasar largas temporadas en invierno, y pensando en eso y con el desbordamiento de nuestra instalación en Guardamar, me lancé. Y cuando algo como esto te cuesta tanto, porque pasamos seis años de tramitación con la Generalitat, empezamos en 2005 con una situación boyante y en 2008 la cosa se hunde... la verdad es que lo pasé mal. Y mis hijos, Javier Fur, su padre... lo pasamos mal todos, su padre me quería matar. Pero eso hace que luego, desprenderte de ese 50% del que nos hemos desprendido que ahora está en manos de Corpfin, pues me dolió. Pero luego, razonando, pensando en un proyecto amplio para ser competitivo en el sector del camping en España, había que hacerlo. Pero puse el condicionante de que vendiéramos solo el 50%, para no perder el control de la empresa, y porque además yo siempre he estado acostumbrado a trabajar al 50%, como venía haciendo con la familia Fur. Lo conseguimos, porque dimos con un grupo de gente que no era un fondo buitre, sino un family office, nacional, cercano... y esto me convenció al final. Si te planteas crecer al ritmo que nos marcamos, de cinco instalaciones en diez años, no puedes hacerlo solo. Y eso fue lo que hizo que mi hijo y Javier Fur me convencieran, junto con el director general de la empresa, que ya estaba muy profesionalizada. Y de hecho no estoy nada arrepentido. Fíjese que con otra empresa familiar hubiera sido imposible, porque cada uno ve su empresa como suya, está dentro la familia, tiene valor sentimental... con un capital riesgo, hay gente que lo ha hecho, como Miñano [Inaer, ahora Babcock], los Alcaraz [Goldcar], que les ha ido bien. 

-Con Corpfin han sumado un nuevo resort, en Tarragona. ¿Hay alguno más en el horizonte?

-Sí, tenemos tres o cuatro vistos. Pero algo que parece fácil en realidad no lo es, porque los campings suelen ser negocios familiares con mucho enganche emocional. Pero estamos ahora mismo negociando tres instalaciones de este tipo, que vamos a ver si fructifican. Yo me estoy dedicando fundamentalmente a esto junto a mi hijo, porque desde los 21 años está en el camping de Guardamar, y somos los que tenemos el conocimiento y la experiencia para valorar una instalación. Estamos viendo instalaciones en todo el arco mediterráneo, y yo creo que próximamente tendremos tres o cuatro. Vamos a ver qué sale de la negociación.

-Ha sacado usted a relucir en varias ocasiones la cuestión del relevo generacional. ¿Confía en que la Generalitat elimine el impuesto de donaciones este año, como prometió Puig en campaña?

-Esperemos que sí, porque fue el propio Puig quien se comprometió motu propio. Es un impuesto dañino, que puede incluso hacer desaparecer una pequeña empresa. El 91% de nuestro tejido son empresas familiares, y si les das un palo en un momento sensible como el relevo generacional, puede que las fuerces a cerrar y destruir empleo. Aquí, por fortuna, hay Gobierno, así que no hay excusa para no plasmarlo en los presupuestos de 2020. Madrid no lo tiene, y otras comunidades como Murcia y Canarias han seguido su ejemplo y lo han bonificado al 99%. A los empresarios de la Vega Baja nos cuesta muy poco domiciliarnos en Murcia, por cierto. Mire, este 'impuesto de la muerte' puede suponer la muerte de una empresa, porque cuando llega, tus hijos no tienen ahorros para pagarlo, de forma que tienes que donarles el dinero, como los 150.000 euros que tuve que donar yo en mi día, y eso que entonces estaba bonificado al 75%, no al 50% como ahora. De forma que pagas por las participaciones de la empresa, y por el dinero que donas para que paguen por las participaciones de la empresa. Una doble tributación que muchas pequeñas empresas no pueden afrontar y prefieren cerrar.

"Estamos negociando algunas compras y creo que podremos sumar tres o cuatro campings"

-Como empresario que sufre las decisiones políticas, ¿cómo ve el contexto actual, con un Gobierno en funciones, sin presupuesto y parece que abocados a otras elecciones?

-Esto no es bueno. Una situación incierta, para la empresa y la inversión no es buena. Conozco empresas que si la situación fuera más segura, habrían realizado inversiones. Mucha gente con la que hablo dice 'vamos a esperar a ver qué pasa'. Ese 'vamos a ver' hace que se ralentice la economía. La venta de vivienda, por ejemplo, ha caído este trimestre. Pero le digo que afecta a la inversión, pero los empresarios de la provincia de Alicante, que somos líderes en agroalimentario, residencial y turístico, han seguido trabajando y en esos sectores hemos crecido. La situación hace que se ralentice, pero no que se pare, y si se clarificase y las políticas fuesen correctas, esto iría para arriba. Necesitamos unos presupuestos, porque ya ve cómo están las comunidades autónomas. Por ejemplo, en mi pueblo se iba a hacer un colegio, y ya no se hace, siguen los barracones. Y así todo. Además, en Alicante se nota especialmente, porque ya estaban invirtiendo poco... como por ejemplo las rutas ciclopeatonales, pagadas con dinero europeo: el 98% para Valencia y el 1% a Alicante.

-¿Sigue a su juicio el maltrato inversor de las administraciones?

-Sin duda. Y por otra parte, hay inversiones que parece que las hacen sin ganas. Porque a ver, la ampliación de accesos al aeropuerto no soluciona nada. No se si ha visto las obras, pero están creando dos cuellos de botella. Tengo que ir al aeropuerto desde Benidorm, me meto en la autovía, que está colmatada. Y cuando tengo que entrar al aeropuerto solo tengo un carril, que hace que se retenga más todavía. Si no haces un enlace que no tenga cuello de botella en la A-7 o la N-332, es como si haces un trasvase que lleve 3.000 metros cúbicos por segundo pero llega un punto que solo le caben 100. No soluciona el problema. Creo que nuestros políticos se apoltronan cuando llegan a Valencia. Ahora, en la comisión del Tajo-Segura, han entrado los municipios de la cabecera, que lógicamente son antitrasvase. ¿Y nosotros? Como la provincia no se conciencie y trabaje en esa dirección, perderá pronto la quinta posición del ranking.

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