ALICANTE.- El conflicto que mantienen el Ayuntamiento de Alicante con la Cámara de Comercio por la nueva sede de la entidad puede tener una final muy pronto. El consistorio ha dado licencia a la operadora del centro de negocio Panoramis para restaurar la legalidad en la planta de los anteriores cines. La solución no es solo para la Cámara; hay otras dos empresas que deben cumplir con los requisitos que el ayuntamiento le ha dado a la concesionaria del centro de negocios. Hay una tercera, que es el Restaurante Dársena, que debe eliminar la terraza que ocupa el espacio público.
Tras conocer la resolución, en la Cámara no han querido hacer valoraciones; esperan a conocer el decreto de la licencia al detalle, pero la música les suena bien. Pero lsi la Cámara de Comercio quiere hacer uso de la nueva sede -y por tanto, cobrar los 1,5 millones de ayudas de la Generalitat Valenciana- debe cumplir con lo que dice esa licencia. Todo lo que no sea esa salida -más allá del debate legal que se puede producir- no tendría justificación, si de verdad la entidad quiere hacer uso de su sede formativa, algo que podría ser factible el próximo septiembre. Al menos, en su planta inferior, donde no hay debate urbanístico.

- Carlos Baño, presidente de la Cámara.
¿Por qué la Cámara no tiene excusas? Hay varias razones, pues con la licencia concedida a Digital Corner -el actual operador del espacio- se pone fin a parte del argumentario que hasta ahora utilizaba la Cámara para quejarse del trato que le daba el departamento de Urbanismo del Ayuntamiento de Alicante. En varias ocasiones, Baño ha expresado sus críticas por la actuación de Barcala sobre este asunto. Ahora, tiene una solución.
El primer lugar, la administración que preside Barcala no solo da una solución a la Cámara: se la da a otras dos empresas que supuestamente, al igual que la Cámara, habría infringido la normativa urbanística; es decir, utilizar la naya para hacer una planta más. Así que la solución es para todos, no solo para la entidad empresarial.
Dos: la solución es (debe ser) inminente: hay seis meses para adoptarla. Es decir, si de verdad se quiere operar con normalidad en el centro de negocios, los tres afectados tienen seis meses para restaurar la legalidad infringida al generar una planta más en algunas salas de los antiguos multicines por no resultar legalizable. Es más, quien debe cumplir es Digital Corner -aunque la comunicación municipal habla de los cesionarios de esos espacios-, que fue quien a su vez ha firmado los contrato de alquiler de esas oficinas/estancias. Así que Digital Corner debe cumplir; otra cosa es que alguno de los tres afectados arguyera que no quiere seguir en esas condiciones. Pero ese es otro debate. Pero los tres afectados deben, a instancias de Digital Corner, “reponer el material de lo indebidamente ejecutado y de los elementos ilegalmente construidos, que configuran una segunda planta ilegalizable”.

- -
En teoría, no cabe otro debate: eliminar lo indebidamente ejecutado por los tres. Entrar en otras suposiciones, como no utilizar ese espacio, no cumple, a priori, con lo que dice la licencia otorgada. Así que si la Cámara quiere una solución para poder utilizar su nueva sede -como los otros dos inquilinos- no tiene más salida que cumplir. De lo contrario; es decir, entrar en otra discusión jurídica, supondría eternizar el debate. Y no poder usar el espacio, en el caso de la Cámara. Los otros dos afectados deberían vaciar sus dependencias.
Solo hay que echar la vista atrás y recordar que lo ha venido defiendo el presidente de la Cámara: desbloquear la situación y buscar una salida de manera conjunta con Digital Corner, algo con lo que el ayuntamiento ya dejó entrever el pasado noviembre. Carlos Baño debería ser coherente con lo que ha defendido.
El Ayuntamiento aplica la misma solución que le ha dado esta semana al Casino: licencia de obra mayor, y no declaración responsable
La concesión de las licencias a Digital Corner para legalizar los excesos de edificabilidad suponen darle a Panoramis la mismo solución que el consistorio le dio esta semana al Casino Mediterráneo, en el Puerto de Levante; es decir, que para ese tipo de reformas no vale con la declaración responsable, sino con la petición de una licencia de obra mayor. Así lo han venido defendiendo los juristas de Urbanismo, que han insistido en la necesidad de licencia de obra y tener encaje en el cómputo global de la superficie edificable prevista para el conjunto del edificio del antiguo centro de ocio (ahora reconvertido en centro de empresas). Esa solución descarta, por conpleto, el hecho de no utilizar los metros excedidos.
Y lo que se deduce de esta solución es que la concesión de la licencia y la restauración de legalidad, es que todo quedaría amparado por el Plan de Usos del Puerto de Alicante, que es la entidad que debe velar porque todo el edificio de Panoramos cumpla. La responsabilidad de la disciplina urbanística es del consistorio, como así ha ejercido. Y ampliar la capacidad en el Plan de Usos es algo que ya depende de la Autoridad Portuaria. Pero ese es otro debate, que ya vendrá.