ALICANTE. La palabra ‘sauti’ significa riqueza sonora en idioma Swahili. Un concepto con el que juegan, desde la percusión, los músicos Magdalena Myrczik y David Almagro, componentes de Sauti Duo. Usando su música como herramienta, buscan provocar la reflexión y la renovación de las conciencias humanas con el objetivo de favorecer la sensibilización en materia de educación ambiental o de ecología social, desde el punto de vista de la tolerancia. Una música escénica y vanguardista que ha llevado a estos artistas a colaborar con compositores como José Manuel López López, Mateusz Ryczek, Francisco Barajas o Alina Dzięcioł. Han sido varios los reconocimientos nacionales e internacionales que han recibido por sus actuaciones musicales y en abri viajarán a Alemania para actuar en el prestigioso Marimba Festiva.
— ¿Cómo influyen vuestras raíces en la música que hacéis?
— David Almagro: Nuestros países de origen son Polonia y España, y hay aspectos expresivos a la hora de interpretar en los que esta realidad nos influye. Para empezar, la educación no es la misma en ambos países y eso es algo que notamos a la hora de trabajar juntos y que estamos convencidos que nos ha hecho crecer. Los temperamentos tampoco son iguales. En España se tiende a hablar más y de forma más abierta, mientras en Polonia el peso y el significado de las palabras es más profundo.
Esta influencia quedaría más bien en el hecho de que, hasta ahora, hemos trabajado con compositores de nuestros países de origen, tal vez de una forma circunstancial en la que la nacionalidad o el lugar de residencia han jugado un papel importante por motivos de accesibilidad, porque encontrábamos lazos en común o simplemente porque ya nos conocíamos. Eso no quiere decir que estemos cerrados al resto del mundo, por supuesto que no, pues la música, como todas las artes, no debería de tener fronteras.
— ¿Qué os llevó a afincaros en Alicante y qué os aporta musicalmente este territorio?
— David Almagro: Magdalena, por circunstancias personales, disponía de un año para ampliar sus estudios en el extranjero y siempre había querido venir a España, por lo que estuvo a punto de comenzar estudios de música de cámara en el Liceu de Barcelona, pero acabó viniendo a Alicante. A esto le añadimos los instrumentos. Nos sentimos muy afortunados de poder tener una enorme cantidad de instrumentos, pero para ello, necesitábamos también un sitio donde poder tenerlos.
En Alicante, al tener familia aquí, disponíamos de más recursos para poder invertir y adquirir nuevos, además de más facilidades logísticas para poder tenerlos. No obstante, nuestro trabajo es volátil y hace que en realidad viajemos mucho, ya sea para dar conciertos, clases, giras con orquestas y demás, por lo que a veces Alicante es más nuestra base.
En Alicante hay múltiples instituciones y festivales que sirven como fuente de inspiración, ya que para nosotros es importante ser público y nutrirnos con cultura producida por los demás. Festivales como Fresca! o Abril en Danza nos encantan y, por lo general, la programación del Teatro Arniches. Hay que destacar también el ADDA, con ciclos y conciertos en la sala de cámara increíbles y festivales indispensables, como el de Música Contemporánea o el Fijazz. Si buscas por el territorio puedes encontrar con verdaderas perlas.
Algunas de nuestras experiencias artísticas más transformadoras las hemos vivido en festivales, cuando se hacía algo “fuera de lo normal” y creemos que estas experiencias artísticas son muy importantes. Necesitamos que las instituciones y las entidades programadoras apuesten por seguir mejorando las artes escénicas y musicales con programaciones que no solo satisfagan las necesidades de los públicos convencionales, sino que refuercen la creación contemporánea para que esta no esté relegada a intervenciones esporádicas en festivales y que se convierta en algo normal.
Magdalena Myrczik: La mía es una perspectiva de una persona que ha venido de fuera y me gustaría remarcar el papel de las bandas, que es fundamental en la vida musical de Alicante. Esto tiene grandes puntos positivos, como la belleza cultural que aportan o que gran parte de la sociedad toque algún instrumento. Por la parte pedagógica, también he aprendido mucho. De hecho, desarrollarme pedagógicamente fue para mi uno de los motivos de estudiar fuera. Veo que, gracias a las bandas, hay más disfrute en la educación en un sistema menos restringido que fomenta el aprendizaje a través de practica y genera un sentimiento de pertenencia a algo más que un grupo: una familia.
Al mismo tiempo, tienen algo un poco peligroso y es que se generan públicos cuyas fronteras musicales a veces no traspasan este ámbito “amateur”, tal vez desconocedores de la excelencia de las entidades profesionales. Sus necesidades culturales a nivel musical no es raro que queden satisfechas con las bandas. Esto, de por sí, no es algo negativo. El problema viene cuando quienenes programan en las poblaciones creen satisfecha esta necesidad cultural con sus propias bandas, dejando de lado a las entidades profesionales o con una participación menor.
— ¿Qué os hizo centraros en la música de percusión?, ¿qué significan para vosotros estos instrumentos concretos?, ¿qué ofrece al público ese sonido?
— David Almagro: Estamos con estos instrumentos desde nuestra infancia y, a día de hoy, son nuestra vida. A través de ellos y con nuestras propuestas transmitimos mensajes que consideramos importantes y sentimos que, a su vez, gracias al arte con nuestros instrumentos, estos mensajes llegan al público de una forma más genuina. Además, creemos que belleza de la percusión radica en su diversidad. Hay tanta variedad que podemos jugar con tonos y ambientes, lo que hace que un espectáculo sea más atractivo para el público.
La percusión, gracias al movimiento que requiere para su interpretación, no deja de ser bastante visual. El movimiento es el medio para producir sonido; no intentamos exagerarlo ni teatralizarlo, pero, de forma natural, al tocar la percusión, al públic le recuerda a un baile. Esto, aunque no es el objetivo principal, añade un elemento visual que enriquece la experiencia.
Magdalena Myrczik: La percusión es uno de los pocos instrumentos (o más bien familia de instrumentos) que, sin necesidad de experiencia previa, cualquiera puede hacer sonar. A diferencia de los instrumentos de viento, por ejemplo, que requieren de un aprendizaje solamente para producir las primeras notas, la percusión permite una interacción inmediata.
Es por eso que, después de los conciertos, el público (especialmente los niños) suele acercarse con curiosidad. En estos casos, intentamos introducirlos a nuestros instrumentos y darles una pequeña experiencia tocando algunas notas, lo que, para muchos, siembra la semilla del interés por la música y los motiva a explorar otros eventos culturales.
— ¿Se puede hablar de educación ambiental, ecología y tolerancia desde la música?
— Magdalena Myrczik: Por supuesto. Un papel fundamental de los artistas, y mucho más en los tiempos que corren hoy en día, debe ser ir a contracorriente y abordar sin miedo las diversas problemáticas del mundo en el que vivimos, siendo la concienciación medioambiental una de ellas. La música, junto con el resto de manifestaciones artísticas, tiene la capacidad de llegar donde las palabras no alcanzan conmoviendo y generando reflexión.
Motivar a la reflexión es precisamente nuestro principal objetivo. No buscamos imponer ninguna opinión, sino simplemente invitar a nuestro público a detenerse un momento, aislarse del ritmo frenético del mundo y, a través de la música, conectar con sus propias emociones y pensamientos.
David Almagro: En nuestro proyecto #Ecosophy, además de contar con nuestra música, damos voz a personas que desean compartir sus mensajes a través de vídeos con testimonios sobre su relación con la naturaleza. Estos vídeos se intercalan entre las obras que interpretamos durante el espectáculo. De este modo, buscamos reforzar el mensaje. Muchas de las historias compartidas son realmente inspiradoras.

— Entonces, ¿cuál es el propósito de vuestras actuaciones?, ¿cómo las estructuráis y qué pretendéis lograr musicalmente sobre el escenario?
— David Almagro: Depende. A veces los festivales o salas quieren algo clásico o contemporáneo, y otras veces cogen nuestra propuesta. También adaptamos nuestro repertorio a las necesidades de espacio de los festivales, ya que actuamos en lugares muy diversos, desde grandes salas hasta escenarios improvisados bajo los árboles, literalmente. En cualquier caso, intentamos que esas propuestas, sean del ámbito que sean, tengan un sentido. Es decir, que no trate de un conjunto de obras seleccionadas por su especial atractivo, sino que haya un hilo conductor o una razón de ser.
Nosotros estamos llevando esa idea un paso más allá y #Ecosophy es un buen ejemplo de ello. Creamos algo que trasciende la idea de concierto. Adquiere un espíritu teatralizado y el público entiende que no se tratan de cinco obras de música contemporánea, sino que están viendo una obra en sí misma que se compone de cinco piezas musicales interconectadas con textos y videos. En definitiva, usamos la música para transmitir una idea (o varias), para crear espacios de reflexión conjunta y que el público salga diferente a como entró.
La verdad es que sí hemos notado esto en este espectáculo, que no concierto). Tratándose de una apuesta un poco rompedora para los estándares musicales clásicos, hemos de decir que ha tenido bastante buena acogida y siempre que hacemos #Ecosophy se nos acerca alguien a compartir sus emociones al verlo. Eso nos da mucha ilusión y ánimos, pues es un indicativo de que estamos haciendo bien nuestro trabajo y estamos consiguiendo transmitir nuestro mensaje.
Magdalena Myrczik: Cuando hemos realizado propuestas más convencionales, ese propio hilo conductor del que hablábamos, genera una atmósfera especial que se mantiene durante toda la actuación y eso el público, consciente de ello o no, lo nota y es capaz de salir del concierto con unas sensaciones muy especiales.
La última propuesta que hemos hecho en esta dirección y que fue todo un éxito entre el público era Danzas y rituales. Buscábamos que fuese algo dinámico y enérgico, que crease un ambiente in crescendo. Con ello conseguimos una propuesta vibrante que funcionaba en diferentes contextos a los de #Ecosophy. En definitiva, cuando hacemos música podríamos decir que siempre hay un objetivo común en todos nuestros proyectos y es emocionar.
— ¿Cómo surgieron todas esas colaboraciones con tantos compositores compositores?
— Magdalena Myrczik: La relación entre intérprete y compositor es una especie de simbiosis, ya que uno no puede existir sin el otro. Desde nuestro lado, a la hora de interpretar, siempre es de gran ayuda conocer personalmente qué quieren transmitir los compositores: sus ideas, su personalidad y todo lo que hay detrás de las partituras. Esto nos permite plasmar sus mensajes de la manera más fiel posible, añadiendo, por supuesto, nuestra propia perspectiva y emociones.
David Almagro: Cada una de estas colaboraciones ha surgido de manera diferente y con distintos objetivos: por fines divulgativos, por la necesidad de adaptar obras existentes o, directamente, por la creación de nuevo repertorio. En algunos casos, fuimos nosotros quienes buscamos el contacto con los compositores; en otros, fueron ellos quienes se acercaron a conocernos.
— Han sido muchos los reconocimientos que habéis obtenido en este tiempo...
— David Almagro: Hemos participado en diferentes concursos, tanto presenciales como online, y afortunadamente no nos ha ido nada mal. El primer reconocimiento que recibimos fue un primer premio del concurso Nacional de Música de Cámara Villa de Cox, compartido con un magnífico cuarteto. A modo anecdótico hemos de decir que fue completamente inesperado, pues a parte del enorme talento del resto de competidores, era nuestro primer año como dúo y Magdalena acababa de ganar por unanimidad el día anterior en la categoría solista del mismo concurso.
Por en medio hemos recibido también premios en importantes concursos internacionales de musica de cámara, como Antón García Abril o Re_cre@, entre otros. El último concurso al que fuimos fue el Concurso Internacional de Música de Cámara Percute, en Catarroja, donde también tuvimos la fortuna de recibir el primer premio en uno de los certámenes más reñidos en los que hemos estado. Tras este no tenemos pensado volver al mundo de las competiciones, aunque quién sabe.
— ¿Qué proyectos tenéis ahora entre manos?
— Magdalena Myrczik: A corto plazo, en los próximos tres meses, preparamos la grabación de nuestro primer álbum musical con obras de compositores de nuestros países de origen y con un tono espiritualista. También estamos grabando la actuación por la que recibimos el premio internacional el año pasado. Además, estamos distribuyendo un proyecto que acabamos de concretar, sumando al equipo una genial flautista amiga nuestra y una maravillosa actriz y artista clown para hacer un espectáculo para niños con música de Ravel y teatro de objetos.
En Polonia y Alemania realizaba varios proyectos de este tipo, pero aquí vemos un hueco en la promoción de la musica clásica para publico infantil y creemos que es algo muy importante. Estamos verdaderamente ilusionados con esto ya que siempre hemos querido hacer algo de carácter divulgativo para niños y creemos que este puede ser un proyecto muy bonito que acerque la música y el arte impresionista a los peques. No sabemos si verá la luz, pues el destino es caprichoso, pero lo estamos distribuyendo por ahora para la próxima temporada.
Por otro lado, también estamos empezando a planear a largo plazo otro proyecto para adultos en la misma línea de #Ecosophy y que queremos que involucre a un mayor equipo. Esto sabemos que será un desafío, pues requerirá de una importante cantidad de recursos, pero el resultado puede ser increíble y original.