ALICANTE. Los vecinos del barrio del Raval Roig de Alicante reactivan la reivindicación de mejoras. Alrededor de un centenar de residentes se han concentrado esta tarde, a las 17:30 horas, en la Plaza de Topete para denunciar lo que califican como una situación de "abandono sistemático" por parte del Ayuntamiento de Alicante. Bajo el lema de la dignidad vecinal, y acompañados por pancartas y libros, "como símbolo de protesta por el recorte de horario de la biblioteca Azorín", según apuntan fuentes del colectivo, los residentes han desgranado un manifiesto que pone el foco "en la falta de inversiones y el incumplimiento de las promesas municipales".
Así, la asociación vecinal critica que, "a pesar de los años de reuniones, instancias oficiales y promesas electorales, el barrio sigue sufriendo deficiencias graves que lastran la calidad de vida de sus residentes". En este sentido, la organización denuncia una situación de emergencia en materia de accesibilidad, exigiendo la instalación urgente de rampas en puntos críticos como las escaleras de la calle San Cayetano y el ensanchamiento de unas aceras que, actualmente, impiden el tránsito normal de personas mayores, carritos de bebé o usuarios con movilidad reducida. "A esta falta de infraestructura se suma el malestar por el constante fuera de servicio de los ascensores que conectan con la playa y la parada del Tram, elementos esenciales para la conexión del barrio", añaden, a través de un comunicado.
La protesta también ha puesto el foco "en el drástico recorte de los recursos públicos y servicios culturales". Los vecinos lamentan que la Biblioteca Azorín mantenga sus puertas cerradas por las tardes, "privando a la comunidad de un espacio fundamental de estudio y dinamización cultural". "Esta carencia se extiende a la falta de un centro social y comunitario propio, así como a la inexistencia de parques infantiles que cuenten con medidas de seguridad adecuadas para los más pequeños", abundan.
Por otro lado, el colectivo vecinal ha mostrado su profunda preocupación "por el estado del patrimonio histórico y las señas de identidad del Raval Roig". Así, han exigido la rehabilitación inmediata de las Bóvedas del Raval Roig (el antiguo Polvorín de los Ingleses), incluido en el catálogo de protecciones municipales. Asimismo, han manifestado un rechazo frontal al desplazamiento de los fuegos del Cocó, una decisión que consideran "un ataque directo a una tradición con más de 50 años de historia en la ciudad sin que se hayan hecho públicos los informes que la recomiendan".
Finalmente, las demandas vecinales incluyen "una mejora sustancial en el servicio de limpieza y la creación de refugios climáticos mediante la rehabilitación de espacios verdes y la instalación de sombras en los parques". Portavoces de la asociación insisten en que "todas estas reclamaciones, que incluyen la necesaria ordenación de la zona de Sangueta, han sido trasladadas al pleno municipal y a diversas mesas sectoriales durante años, obteniendo hasta la fecha únicamente el silencio administrativo como respuesta".
Un frente común vecinal
La concentración ha contado con el respaldo de entidades como la Plataforma Alicante Limpia (CAL), la Asociación de Amigos de la Biblioteca, UNIR Alicante y la Asociación Vecinal de Benalúa, "demostrando que el malestar es compartido por gran parte del tejido asociativo de la ciudad", según las mismas fuentes.
"Nos sentimos abandonadas y engañadas. Hemos agotado todos los cauces oficiales y solo recibimos silencio", ha declarado la presidenta de la asociación vecinal, Conchi Galea, durante la lectura del manifiesto. Ante esta situación, los residentes han anunciado que se concentrarán todos los últimos jueves de cada mes hasta que las necesidades del Raval Roig se transformen en hechos concretos.