ALICANTE. El Colegio Territorial de Arquitectos de Alicante (CTAA) ha presentado ante el Ayuntamiento de Alicante la propuesta formal para que el arquitecto José Guardiola Picó (1837-1909) sea nombrado Hijo Predilecto de la ciudad, en reconocimiento a su legado arquitectónico, urbanístico y social, clave en la configuración de la Alicante moderna.
La solicitud, acompañada de un informe técnico y cultural, subraya la trayectoria de Guardiola Picó como figura central en la transición de una ciudad amurallada, insalubre y desorganizada hacia un modelo urbano racional, saludable y coherente con las nuevas necesidades del siglo XX, según informan fuentes de la entidad.
El CTAA lidera así una iniciativa previamente impulsada por la familia del arquitecto, en concreto de su bisnieto Enrique Guardiola, y acompañada por múltiples adhesiones institucionales como son la Universidad de Alicante, el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, la Fundación Mediterráneo, Casa Mediterráneo, la Unión Profesional de Alicante, el Ilustre Colegio Oficial de Médicos, el Colegio Oficial de Economistas, el Colegio Oficial de Doctores y Licenciados en Filosofía, Letras y Ciencias, el Conservatorio Profesional de Música “Guitarrista José Tomás” y la Asociación de Periodistas de la Provincia de Alicante.
José Guardiola Picó es considerado una figura esencial en la transformación de Alicante durante el siglo XIX. Su legado incluye obras icónicas como el barrio de Benalúa, el Casino de Alicante, la Casa Alberola, el Teatro Circo, el Hospital del Niño Jesús, el Asilo de Nuestra Señora del Remedio y la Explanada, entre muchas otras. Además, dejó una abundante producción escrita en la que abordó con profundidad los problemas urbanos de su tiempo desde una perspectiva técnica, social y humanista.
Así, Guardiola Picó fue arquitecto provincial, municipal y diocesano; miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, y autor de proyectos emblemáticos como el barrio de Benalúa, el Casino de Alicante, la Casa Alberola, la reforma del Teatro Circo o el parque de Canalejas. A su vez, fue un prolífico pensador urbano, con más de 800 páginas publicadas en prensa, recopiladas luego en obras como Memoria higiénica de Alicante (1894) o Reformas en Alicante para el siglo XX (1895, 1909), donde planteó soluciones técnicas, sociales y morales a los problemas estructurales de la ciudad.
El informe del CTAA, que acompaña la nominación, sitúa a Guardiola como un pionero en la aplicación de criterios higienistas a la planificación urbana, adelantándose a debates actuales sobre sostenibilidad, movilidad o justicia climática. En su reflexión urbanística integró elementos como el clima, la ventilación, la densidad, la salubridad y el acceso equitativo a la vivienda, especialmente para las clases trabajadoras.
"Nos parece de justicia que Alicante reconozca institucionalmente a uno de sus hijos más lúcidos y comprometidos con el bienestar colectivo", indica el presidente del Colegio Territorial de Arquitectos, Emilio Vicedo. "Guardiola Picó no solo dejó edificios. Dejó una idea de ciudad, un modelo basado en la dignidad humana, el paisaje mediterráneo y la vocación de futuro", añade.