ALICANTE. El espaldarazo de la justicia a la modificación número 5 del Plan Especial del Puerto de Alicante (PEPA) despeja el camino a la construcción de la futura marina deportiva de forma definitiva. Tanto que la empresa adjudicataria de su desarrollo, Marina Puerta de Alicante (antes Puerta del Mar y Ocio), ya ha comenzado a programar un previsible calendario de actuaciones a emprender a corto y medio plazo para que su proyecto se convierta en realidad, casi seis años después de haberse convertido en adjudicataria del concurso convocado por la Autoridad Portuaria respecto a la ejecución de esa nueva infraestructura.
El primer paso para dar impulso a su construcción todavía debe tramitarse en los despachos. Se trata de la comunicación efectiva de la firmeza del desestimiento del recurso presentado por un particular frente a la modificación del PEPA, después de que el Tribunal Supremo (TS) admitiese el recurso interpuesto por el Puerto (a través de la Abogacía del Estado) frente a la sentencia del Tribunal Superior de Justicia (TSJCV) que anulaba el cambio de la ordenación urbanística del Puerto.
Entonces, el alto tribunal autonómico consideró que la Autoridad Portuaria había seguido un orden cronológico incorrecto al promover la adaptación de las Determinaciones de Espacios y Usos Portuarios (DEUP) antes de haber aprobado la modificación del Plan Especial. De algún modo, a modo de símil, en esa resolución se concluía que el Puerto había comenzado la casa por el tejado. No obstante, en su pronunciamiento posterior, el Supremo corrigió esa apreciación y consideró adecuada la adaptación simultánea de ambos documentos tras certificar que ambos estaban alineados en sus objetivos. De ahí que conminase al TSJ a emitir una nueva sentencia que avalara el proceder del Puerto.
Con todo, ese nuevo pronunciamiento ya no será necesario, toda vez que el recurrente que interpuso el recurso ha acordado su retirada, como ya ha informado este diario. El TSJ debe dar traslado ahora a la Autoridad Portuaria el testigo de esa decisión que conlleva el archivo definitivo del contencioso para que la quinta modificación del PEPA tenga plena validez. A partir de ahí, el Puerto deberá promover la adopción de un nuevo acuerdo por el que se certifique la aprobación de la concesión del espacio comprendido entre los muelles 10, 12 y 14 en favor de Marina Puerta de Alicante.
Hasta el momento, Marina Puerta de Alicante (también titular de la sala Marmarela) disponía de ese espacio en precario tras el otorgamiento de una autorización provisional, de un mes de duración, aunque renovable de forma automática hasta que el TSJ emitiese la nueva sentencia, que ya no llegará a dictarse por innecesaria. Así, todo apunta que el consejo de administración del Puerto podría aprobar ese acuerdo de concesión definitiva en una próxima reunión (siempre que para entonces ya se haya certificado el archivo definitivo del proceso contra la modificación del PEPA).
Ese momento permitirá que la empresa adjudicataria mueva ficha para seleccionar a la constructora encargada de construir las instalaciones de la nueva marina. El proyecto planteado por Marina Puerta de Alicante comprende la construcción de un complejo náutico, comercial y de ocio con instalaciones en tierra y sobre la lámina de agua que englobaría las actuales instalaciones de la sala Marmarela. Ese futuro complejo contaría con la ventaja adicional de estar concebido para dar cabida al amarre de megayates de grandes esloras tras las construcción de dos nuevos diques que partirían desde los muelles 12 y 14, lo que permitiría que el Puerto se abriese a un sector turístico premium, con una marina susceptible de captar aficionados a la náutica de alto poder adquisitivo.
Instalaciones en tierra y sobre la lámina de agua
Además, la propuesta planteada por Marina Puerta de Alicante -todavía sujeta a posibles modificaciones de detalle- incorporaba distintos equipamientos en edificios en tierra, entre los que se incluye la disposición de 18 locales de 125 metros cuadrados (con terraza tanto en planta baja como en planta primera) para la instalación de tiendas dedicadas a la náutica y negocios hosteleros, así como 29 oficinas-coworking, en una zona que estaría equipada con aparcamiento cubierto. Esa oferta lúdico-comercial se completaría con hasta cuatro restaurantes: dos emplazados en los nuevos diques y otros dos integrados en la remodelación de las actuales instalaciones de la sala de ocio Marmarela.

- El proyecto de la nueva marina deportiva promovido por Marina Puerta de Alicante. -
La inversión estimada inicialmente para el despliegue de esas nuevas instalaciones alcanzaba los 18,1 millones, aunque ahora se debe retasar su coste dado el tiempo transcurrido desde ese cálculo y el incremento de los precios de los materiales registrado en el sector de la construcción. En principio, el desarrollo de esos trabajos se debía materializar en un plazo de 18 meses, según las características y la planificación de obra que Marina Puerta de Alicante ha anticipado hasta el momento. Por lo pronto, la intención de la compañía es promover un llamamiento para que empresas especializadas en el desarrollo de la obra civil planteen alternativas económicas para asumir su ejecución en el momento en el que cuente con la disposición efectiva de los terrenos. En principio, se pretende invitar a participar en el proceso a entre cinco y seis compañías. De hecho, en 2023 -antes de que se conociese la primera sentencia contra la modificación del PEPA- ya formuló una primera preselección de constructoras para que planteasen posibles propuestas: CHM, Grupo Bertolín, SATO, Vías y Construcciones (ACS), Ferrovial y Rover. Está por ver si se mantiene ese triaje o si se apuesta por abrir el abanico a otras firmas.
A priori, la selección de la empresa encargada de ejecutar las obras no debería demorarse más allá de entre dos y tres meses. Ahora bien, todo dependerá de los tiempos en los que Marina Puerta de Alicante asuma la posibilidad efectiva de usar el suelo de los muelles objeto del concurso y que comiencen a correr los plazos de la concesión, que se prolongará por una duración de diez años, según las bases de la licitación. Así, la clave de todo el proceso será el momento en el que se produzca la toma de posesión efectiva de los muelles. Todo parece indicar que la realización de otros compromisos previos en el ámbito de influencia de ese dique de Levante podrían acaba retrasando la cesión de ese suelo. Se trata, en primer lugar, de actuaciones que también entrañan la ejecución de obras, como la demolición de la isla flotante situada en la bocana de la dársena interior, en la que justo ahora se está culminando la contratación de la redacción del proyecto de derribo. No hay fecha conocida para que pueda ejecutarse el desmantelamiento de esa infraestructura, considerada en estado de ruina. Pero se trata de una actuación incompatible con la construcción de los nuevos diques previstos en el proyecto de la nueva marina, así que será necesaria una sucesión entre las dos actuaciones.
Al desmantelamiento de la isla flotante se sumará un segundo condicionante: la celebración de la próxima edición de la etapa de salida de la Ocean Race, prevista para enero de 2027. Las obras de la nueva marina no deben interferir en su desarrollo. De hecho, en las bases del concurso se establecía que el concesionario debía poner los muelles bajo su explotación a disposición de la Sociedad Proyectos para la Transformación Digital (SPTD) -la empresa pública responsable de su organización- durante el tiempo necesario para la celebración del evento. Así, a falta de plazos oficiales, se prevé que el inicio de la construcción de la nueva marina no pueda abordarse, como mínimo, hasta la primera mitad de 2027.
Entre tanto, Marina Puerta de Alicante mantiene negociaciones abiertas con varios inversores privados interesados en participar en el proyecto, en el que ya contaría con el respaldo del grupo D-Marin, especializado en la explotación de marinas deportivas, que participaría en el desarrollo de la marina como socio financiero y como previsible gestor de los amarres, aportando su experiencia en los cerca de 26 puertos deportivos que opera en 9 países (Francia, Italia, Malta, Croacia, Turquía, Albania, Grecia, Emiratos Árabes Unidos y España) con más de 50.000 clientes al año.