ELCHE. El proyecto de rehabilitación del Convento de la Merced, Clarisas, costará definitivamente en torno a 10,1 millones de euros. Una cifra notoriamente superior a los 7,8 millones de euros de los que se hablaba hace varios meses. La Junta de Gobierno ha aprobado definitivamente el anteproyecto de la actuación tras un análisis más detallado y exhaustivo realizado por los redactores de la propuestas: el estudio ilicitano Diego Castaño y el valenciano Carlos Campos Arquitectura, adjudicatario del complejo de Jayton. Tras una revisión minuciosa, el plazo de las obras también se amplía, pasando de 18 a 36 meses, es decir, tres años. El doble de tiempo. Ello debido, principalmente a la situación del complejo, explicaba Castaño, subrayando que donde más se ha enfatizado es en la recuperación de la bóveda gótico-renacentista, la joya de la corona del espacio patrimonial, y una de las grandes desconocidas para la mayoría de ilicitanos.
Financiación del Consell mediante convenios
En este sentido, el alcalde Pablo Ruz incide en que la Generalitat financiará "íntegramente" el proyecto, como lo ha hecho con la redacción del diseño, por un montante de 265.000 euros. Este año el Consell ha consignado 500.000 euros, aunque para abonárselos al Consistorio, habrá que recurrir a un nuevo convenio, como se está haciendo en este mandato con prácticamente todas las inversiones o proyectos tangibles en Elche. Aún queda por concretar si sería un convenio anual prorrogable o uno general que dé soporte a toda la actuación. Con todo, hay que firmar el protocolo previo, como se hizo por la Ronda Sur o el teórico Tram.
Hablando de los tiempos, eso sí, como la visita de enero de la consellera de Cultura, no hay plazos. Tan solo objetivos a corto plazo en el calendario. El regidor quiere licitar cuanto antes el proyecto de ejecución "para poder adjudicar las obras en octubre o noviembre". Independientemente de que luego se rubrique el convenio para que se transfiera el dinero al Ayuntamiento. La administración local adelantará el trabajo y la Conselleria liquidará a final de año, como se hizo el año pasado con la subvención para el proyecto básico.

- Recuperación de la bóveda gótica -
Con esa misma partida, el año que viene, a priori, se renovaría con más dinero para seguir con la obra, si finalmente empiezan este año. Para el alcalde, lo importante es que con ese medio millón se haga hasta donde se pueda antes de finalizar el año: "Este monto cubrirá la dirección de las obras o el acopio de materiales, permitiendo el inicio de las obras este año", señala.
Obras por fases y foco en la bóveda gótica
Una obra que se iría acometiendo por fases, pero cuya apertura llegaría con la obra finalmente completada, a los tres años, lo que implica que durante ese tiempo se deberá mantener cerrado el espacio al completo, desde los Baños Árabes hasta el patio de los naranjos o el claustro. Para Ruz, se trata de "la obra patrimonial más importante en la ciudad después de la recuperación del Palacio de Altamira y su integración con el MAHE".

- Bóveda de la iglesia gótico -renacentista - Foto: PEPE OLIVARES
La actuación contempla tres hitos principales para hacer de Clarisas un núcleo cultural en pleno casco histórico con la reintegración de la capilla y la cúpula gótico-renacentista, la musealización de los baños árabes y la creación de salas expositivas, que estarían en la primera planta, además de integrar el patio de los naranjos como epicentro del espacio.
En cuanto a la bóveda de tracería gótica, se restaurará tal y como está ahora, siendo este el elemento más sensible, tal y como se había previsto, y uno de los culpables del aumento de plazos y presupuesto por su situación sensible. Requiere el desmontaje de los forjados existentes y la preservación de la tracería del siglo XVI para destacar esos elementos. Además, se ha diseñado un sistema de bóvedas de madera para la capilla, que actualmente no las tiene, recreando una bóveda de luceros.
Complejo cultural
Como ya se conocía, se musealizarán las cubiertas exteriores de los baños árabes, incluyendo la parte inferior y la exterior de las tres mangas con lucernarios, con la cubierta ideada por los arquitectos que permitirá entender el funcionamiento de los baños desde el exterior. Además, se prevén catas murarias para identificar posibles capas en el sustrato y los sillares originales de la iglesia gótica. Aunque como explica el arquitecto Diego Castaño, "para corroborar que está lo que imaginamos", no como un proyecto arqueológico amplio que pueda estirar más los plazos. Cabe recordar que ya se realizaron catas hace dos legislaturas, descubriendo el camposanto del convento.

- Bóvedas de madera simulando la antigua iglesia - AP
En cuanto al patio de los naranjos, se integra el aguacatero en una crujía volada. Se habilita la pequeña cafetería en el patio, ofreciendo terraza, y justo enfrente, al otro lado del patio, se destina un espacio como biblioteca en la crujía sur. Las salas superiores se convertirán en grandes espacios expositivos, con el aguacatero blindado. La terraza será accesible y visitable para contemplar elementos como la Calahorra, la basílica de Santa María o Eres de Santa Llúcia, entre otros. En definitiva, el conjunto histórico-artístico. Eso sí, se descarta la posible barra de bar que se planteó como opción.
Para el arquitecto Diego Castaño, que como curiosidad, fue alumno de Carlos Campos, con quien ahora dirige la actuación, "este proyecto transformará la relación del patrimonio con la ciudad de Elche", ya que permitirá redescubrir su historia al ser un complejo con mil años de antigüedad, desde épocas musulmanas hasta la actualidad. Castaño considera que "el éxito del proyecto se medirá cuando cada ilicitano haga suyos estos espacios". Destaca, por ejemplo, que el patio, donde conviven alberca, terraza de cafetería y área para pequeños conciertos o actos, culminado con celosías, se ha concebido inspirados en el espíritu de clausura conventual por esa sensación de paz que pretende generar.