ALICANTE. Aena despeja una de las últimas inversiones programadas hasta el momento en el aeropuerto Alicante-Elche Miguel Hernández: la construcción de las nuevas oficinas en las que se pretende reagrupar al personal administrativo que permanece en instalaciones provisionales en el denominado Bloque Técnico. El concurso convocado por el operador aeroportuario para encargar su desarrollo se acaba de decantar en favor de Acciona.
La constructora, que también resultó adjudicataria de las obras necesarias para reabrir la sala VIP original de la terminal (clausurada tras el incendio de 2020), se ha acabado imponiendo, así, a la única alternativa competidora presentada por Vilor, que también ha asumido otro contrato de mejora de la operativa en el aeródromo provincial: la implantación del doble sistema de embarque en diez puertas del edificio procesador.
Acciona recibe el encargo tras presentar una oferta por un importe de más de 5,8 millones (5.833.792,87 euros). Y, desde el momento de la firma del contrato, dispondrá de un plazo de 15 meses para llevarlo a cabo. ¿En qué consiste ese encargo y qué circunstancias lo han motivado? Acciona deberá construir las nuevas oficinas que sustituirán a las dependencias habilitadas durante la ejecución de la Nueva Área Terminal (NAT) hace ya 20 años, que no cumplen con las condiciones de confort ni de prevención de riesgos laborales requeridas, ya que están expuestas a un exceso de calor en verano y a bajas temperaturas en invierno. Además, presentan filtraciones de agua y no cuentan con equipos de refrigeración adecuados, según se concreta en la memoria justificativa de la convocatoria del concurso, como informó este diario.
La intención del operador aeroportuario es atajar esa situación mediante el desarrollo de nuevos despachos en un sector de la planta P30, en la zona Norte del edificio procesador. Esas nuevas oficinas deben reagrupar a cerca de 135 trabajadores. Y, además, el proyecto pretende dejar preparada la estructura de la planta P40, para que, en un futuro, también se dispongan oficinas en esa zona, con perspectivas de albergar nuevos puestos de trabajo adicionales, que ya se deslizan como necesarios en cuanto se ponga en funcionamiento el nuevo dique de embarque previsto tras el derribo de la antigua T-1 (ahora cerrada y en desuso) como principal actuación contemplada en el proyecto de ampliación de la terminal.
La construcción de esas nuevas oficinas se suma a la relación de inversiones impulsadas en la terminal desde finales de 2023 por un importe global que alcanza los 33 millones. Se trata de actuaciones como la provisión de un Centro de Gestión Aeroportuaria (CGA) encargado de coordinar el funcionamiento de todas las áreas del aeropuerto, y de resolver posibles incidencias en tiempo real; de la renovación del sistema de climatización de las pasarelas que dan acceso a las aeronaves; de la instalación de una planta fotovoltaica en las cubiertas de las marquesinas del aparcamiento de vehículos; y de la ya citada ampliación de diez puertas de embarque para habilitar el doble embarque simultáneo (por puerta delantera y trasera). El listado de intervenciones incluye el acondicionamiento y reapertura de la sala VIP, también citado, su equipamiento de mobiliario y los 16,7 millones previstos para la construcción de la nueva calle de rodadura.