X AVISO DE COOKIES: Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Aceptar Más información

LA YOYOBA / OPINIÓN

Verás cómo viene Trump y la caga

4/11/2016 - 

Estoy que no quepo en mí de gozo. Ha sido investir a Rajoy presidente del gobierno y vuelvo a dormir a pierna suelta. El orden, por fin, ha puesto coto al caos. El horizonte aparece despejado. Inusualmente despejado para estas fechas tan avanzadas en el calendario. Incluso amanece antes, fíjense. Pareciera que el universo se hubiera confabulado para darnos una tregua y los medios, cual tabla de Moisés, se hicieran eco todos a una de lo que sospecho. Que hay un solo Dios y que Rajoy es su profeta.

No quepo en mí de gozo, perdonen que insista. Leo la prensa con alegría. Dicen las estadísticas que el paro se sitúa ya por debajo del 20% y que octubre no ha sido tan malo como otros años. Los maestros han salido de las listas del INEM para abrir hueco a los camareros. Se auguran unas navidades espectaculares para el comercio y ya se ha abierto la temporada de casting para baltasares y papanoeles. ¿Qué más queremos para disfrutar de la vida en cada esquina? Seguro que este fin de semana ya podremos echar la siesta con películas de ambientación navideña en todos los canales.

Los atascos kilométricos durante el puente de Todos los Santos, es la prueba fehaciente de la recuperación de la economía. Pero hay más. Los turistas son tan previsores que muchos ya han pagado su paquete vacacional para el verano que viene. Y encima, Amancio Ortega ha ingresado este año 1.104 millones de euros en concepto de dividendos situándose como uno de los más ricos del mundo. “Yo soy español, español, español…”. Las masas se desgañitan en las calles, orgullosas del nuevo Midas patrio. Que se joda Bill Gates. Los valencianos sacando pecho. Los Roig de Mercadona, “hay que trabajar más”, ya son la segunda fortuna de España, toma y toma.

Salgo a la calle, sonrío a mis vecinos, saludo a los indigentes que se cruzan en mi camino porque sé, aunque ellos aún no lo saben (no leen la prensa, los pobres), que muy pronto su vida cambiará a mejor. Estoy por recomendarles que se presenten para los puestos de papanoel. Algunos juegan con ventaja porque ya llevan la barba incorporada. Sin embargo, un pequeño desasosiego me pone en alerta cuando me siento al volante. Mira que si me cruzo con el Peugeot de Pedro Sánchez en su tournée en busca de avales para las primarias… ¿Qué hago, le echo de la carretera? Al fin y al cabo soy periodista. Alguien me lo agradecerá. Vaya, tan buen día que hacía y se ha tenido que cruzar por mi cabeza este nubarrón sanchista. De todas maneras, no hará falta que haga nada. Con no decir que le he visto ya me vale. Creo que esa va a ser la estrategia periodística imbuida del espíritu Rajoy que tan buenos resultados da. Al fin y al cabo, sin gasolina mediática y con las ruedas cosidas a navajazos no llegará lejos. Es lo que tiene salirse de las rutas establecidas en los mapas, que hay baches, alimañas y caminos sin retorno. Pero esas son noticias feas que ensucian los telediarios y remueven las conciencias. Mejor la cobra de Bisbal o la vpo de Espinar, ¿no creen?

Es que hay gente malvada que pone en duda la independencia de los periodistas y les exige, incluso, que pongan en peligro su puesto de trabajo por una verdad más o menos. ¿Quiénes se han creído que somos, héroes? La heroicidad ha pasado de moda en la profesión. Antes, hace unos tres años, se hizo un experimento con los periodistas de RTVV y no salió bien. Se les acusó de cobardía, de no enfrentarse a sus jefes y comulgar con preceptos editoriales para alimentar a sus familias y miren lo que pasó. Ahora son unos proscritos. No vamos a cometer los mismos errores, que ya hay demasiados periodistas en el paro. Lo hacemos por el bien de España. Además, para periodista “pura sangre” ya está Pedro Sánchez, que se atrevió a desenterrar a Orwell en prime time: “Periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques. Todo lo demás son relaciones públicas”. ¿Pero a quién se le ocurre? Miren que hasta llegué a echar de menos al rey emérito “¿por qué no te callas?”

Ya les contaré cuánto me dura este estado de felicidad mediática abonada al pensamiento único. Verás cómo viene Trump y la caga.

Noticias relacionadas

next