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Una evolución del Elche de Vitoria

25/10/2020 - 

ALICANTE. No fue ni mucho menos la primera victoria en Liga sobre el Valencia pero hasta el viernes había que remontarse casi siete años atrás, a noviembre de 2013, para encontrar el último triunfo del Elche ante el primer equipo del conjunto che.

Los goles de Josan y Fidel (que ya había marcado en el choque de la primera vuelta de la campaña 2013/14, en el que los franjiverdes derrotaron por 2-1 al Valencia) avivaron el fuego prendido desde Singapur que amenaza la integridad del club de Mestalla como lo hace con las fallas en la 'Nit de la Cremà': después de cuatro derrotas consecutivas y un mercado de fichajes de verano en el que no concretó una sola incorporación, todos los ninots corren ya el riesgo de ser consumidos por las llamas a orillas del Turia.

Por segunda vez en cinco días, el equipo de Jorge Almirón consiguió una victoria que a estas alturas de la película (con dos partidos menos (ya podía jugar ahora con el Barça y el Sevilla) le permite contar con la cuarta parte de los puntos teóricamente necesarios para lograr la permanencia en Primera. Es verdad que aún queda mucho pero precisamente por eso, como el director deportivo Nico Rodríguez recordaba esta semana, hay también margen de mejora (con el añadido de que los franjiverdes no parten de cero precisamente).

Almirón todavía no emplea su sistema fetiche, pero el equipo está ya cerca de desplegar el juego al que aspira. Frente al Valencia muchos de los rasgos que le caracterizan casi desde el inicio del curso liguero (que para los franjiverdes se produjo en la tercera jornada) no solo se vieron reafirmados, es que el Elche empezó a brillar en otros aspectos: aunque a diferencia de lo que había ocurrido en los últimos tres partidos el viernes encajó un gol, no solo defensivamente estuvo notable, es que también demostró que sabe sufrir ante un grande (ya lo había hecho frente al Huesca, en su último partido como local). El acierto de Edgar Badía y Gonzalo Verdú impidieron al Valencia recortar distancias en el marcador antes y empatar después, erigiéndose en los protagonistas de una línea defensiva que siguió avanzando metros con respecto a los primeros encuentros y asumiendo el reto de salir jugando el balón (en este aspecto Iván Marcone no destacó tanto como en Mendizorroza, pero sí lo hizo a la hora de 'morder' ante un Valencia que apostó fundamentalmente por encontrar el camino del gol por dentro); de nuevo Fidel y especialmente Josan hicieron de las suyas por las bandas (el crevillentino ante un doble lateral Lato-Gayà dispuesto por Javi Gracia que de poco le sirvió en el primer gol), pero esta vez con Emiliano Rigoni (su protagonismo va a ir a más) y el debutante Lucumí (un tanto gris, aunque menos que Koné) como prolongación dinámica, pues siempre que era necesario dejaban los extremos para arropar por dentro a Pere Milla, tan trabajador como siempre frente al Valencia pero un tanto desasistido sin 'Tete' Morente (cuya ausencia en el once inicial fue, sin duda, la gran sorpresa de la noche).

Si el Valencia cerró la ventana de fichajes de verano sin realizar una sola incorporación, el Elche lo hizo firmando más de media docena (concretamente 13 a las que se sumó una decimocuarta fuera de mercado) que en su mayoría están contribuyendo a mejorar un equipo cuya base es la de los cursos anteriores: pilares como Gonzalo Verdú o Josan, que ya lograron en 2018 el ascenso Segunda A de franjiverdes, o Edgar Badía y Pere Milla, claves en el salto a Primera de hace dos meses, se ven ahora apuntalados por los Antonio Barragán, Marcone, Raúl 'Guti', Morente, Rigoni o Lucas Boyé. Y todavía falta el gol de Nino, como diría aquel.

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