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POR AMOR AL ARTE / OPINIÓN

Thylane Blondeau

6/10/2019 - 

Santiago Calatrava es un buen arquitecto pero se le caen los edificios. La crispación es entretenida porque le aguijonea a uno como a un burro la tensión sexual no resuelta, pero Iniciativa y el Bloc deben hablar. No sé, como Mariano Rajoy y Felipe González. En plena cruda y desabrida campaña 10N, la cosa que nos está trastornando, ai Toni Mestre i Frederic Martí!, De dalt a baix en la nostra terra valenciana, es la guerra abierta entre Mónica Oltra y Joan Baldoví. Aquí, en el “Levante feliz”, nos jugamos la piuleta, el tronaor y la mocadorà: el Botànic 2. Que, vale, no es para echar cohetes, ni sacar a la comuniantas con las luces de navidad en la processó del poble. Está claro: sin financiación no hay solución, pero reconózcamoslo, podríamos -una novena por el Pare Camps- estar muchísimo peor. Hasta sin el Extra FLA. 

Uno empieza a adorar el silencio de Pope ortodoxo, aurealado de ese tono ligeramente celestial, claramente arzobispal, el calmante vitaminado del Palau: Rubén Dalmau. Justo aquí, en este segundo del primer parráfo del artículo, falta la pizarra de Manolo Mata y, de propina, un discurso de Íñigo Errejón en un impoluto y perfecto valencià. Seguro que ahora aparezca silbando desde el mismo corazón de la “y” que une a Oltra y Baldoví en la sexta línea por los bancales de la Diputación de Alicante amb la seua aixà Gerard Fullana, el fenotip y sex simbol valencià. Jhon Bercow afónico se traga “los huevos de un canguro” y, al final, impone compostura y orden en el parlamento británico. Atentos a la etiqueta: siempre, siempre, la presencia. Frank Sinatra, Audrey Hepburn, Jhonny Deep, Fred Astaire, Bin Salman, príncipe heredero de Arabia Saudí. Puedes cometer un asesinato execrable e impune. Pero lo verdaderamente importante es el traje que se escoje para cada ocasión. Especialmente para ofrecerse dignamente a la guillotina. Sin corbatas en la visita real. Ximo Puig concelebra, junto a Carlos Mazón, la festa de tots els valencians en Orihuela. Felipe VI se agacha ante un niño, rescatando del barro la bandera de la ilusión. Letizia Ortiz, elegancia, sobriedad y contención, saluda a los daminificados mientras su mente sobrevuela la Vega Baja subida de copiloto al taxi de su abuelo de San Gabriel.

Viva la muerte. Uno sufre los telediarios y aunque es un rojo de mierda -y con pedigrí- no le da por quemar iglesias. Aunque le entran unas terribles ganas -ooommm Imma Juan- de releer de una  tirada y, así a secas, la Enciclopedia Británica, las obras completas de Joan Fuster, Immanuel Kant, a todo el estructuralismo de las dos orillas y las únicas y verdaderas Sagradas Escrituras antes de menear cualquier músculo del esqueleto. Amén. Pablo Casado, Albert Rivera, el generalato y la tropa del más allá vuelven a medirse -los pactos, las encuestas secretas, las ofertas obscenas- otra vez a ver quien la tiene más larga. Desde este humilde articulito de provincias declaro cerrada la polémica: Putin. Una cosa así como Rasputín pero sin formol. 

Como se verá esta mañana en el mitín de Vistalegre 2, Ortega Smith no es para nada el caballo encabritado de Santiago Abascal en el furor de la batalla. Es el verdadero caudillo -una especie de Millán Astray que prefiere invertir en Notre Dame- preparando la sucesión, conspirando junto Iván Espinosa de los Monteros “el aristogato” para que todo parezca un accidente. Isabel Bonig sigue apagada sin pronunciarse sobre  el enfriamiento global de la economía, Trump, la Ford, Almussafes, l’Albufera y la matanza de vacas y toros escapados -libertad, siempre libertad- y se deja abducir con su retórica homérica y plúmblea de la corte aznariana de la capital. Sigue sin asomarse al realismo -nosotros- Kean Loach social, que ya se me confunde con -vuelve la estética burguesa-  Mireia Mollà. Menos mal que Madrid nos para muy lejos y tenemos el cortafuegos Coldplay del pensat i fet i el meninfotisme i el esmorçaret que, por ahora, nos libra de los cuerpos de asalto del movimiento nacional. Los narcotraficantes salvan a los guardiaciviles en el mediterráneo. Viva la Vida.

Luis Barcala no acaba de cuajar como alcalde. Mociones de censura. Así me lo lanza delante de un old fashioned soltándome un tiro en la frente la Carolina Bescansa del PP y parte del del extranjero. Antes de pagar y escapar triscando entre la basura y a seguir soltando veneno a tota virollla por el resto de la galaxia opinante me dice: “ el lejía no sabe que está encerrado en la lavadora y que no vamos a apagar el botón de centrifugado”. Alicante sigue sin pájaros. Debbie Harry, la cantante de Blondie, la Thylane Blondeau de mi generación, cuenta en sus memorias que le consiguió un tirito de coca a Iggy Pop y a David Bowie y que el Duque, agradecido, le enseñó su pene. “El tamaño era notorio y a él le encantaba mostrársela a hombres y mujeres. Era divertido, adorable y sexy”. Consuelo Císcar, al borde del banquillo por vender obras falsas de Gerardo Rueda. Jocker sin armas ni máscaras. Rubén Alfaro, alcalde socialista de Elda repite como presidente de la FVMP. Hoy hace veinte años que fue asesinado Miquel Grau en Luceros. Aquí se abre un hiriente paréntesis PP y C’s institucional. Paco Sanguino -no pienso vivir como si estuviera muerto- anuncia que va a dejar los 20 gramos de su alma y más para recuperar el Ideal para todos los alicantinos. Natxo Bellido arrasa entre los suyos. Nacho Vidal también. Naiara Davó da así como un poco de miedito. Ha muerto la vaca Fusilera de la ganadería de Vicente Benavent.

Mi vida ha cambiado. He perdido a Isabel una madrugada atrás. Dormimos con mantas y romero en las trincheras del Pico Espadán. Más al norte, en Morella, Amparo Panadero escribe en la oscuridad. Abajo, en la costa, Carlos Aimeur espera pacientemente. Bruma. El viento anuncia el final. Surge desnudo del pozo hondo mi nunca bien ponderado ni pagado Herr Direktor Miquel González y busca su ordenador y una toalla. Por ese orden. Me llama. Inmaculada De la Concepción sueña en voz alta con el útimo relato de Nicolás Herencia López. Sonríe. Somnolienta, me besa. Suena el campanio de Aín. Pablo Serrano espera en Alacant una crónica que seguramente me habrá escrito él. Las niñas están exactamente bellísimas. Acaban de salir con el sol de otoño. El horizonte.

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