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tribuna / OPINIÓN

La profunda transformación de la estructura productiva

20/02/2019 - 

Existe una realidad que ya forma parte de nuestro presente: la profunda transformación de la estructura productiva debido a las Nuevas Tecnologías Digitales.

Estas nuevas tecnologías incluyen procesos de robotización o automatización de tareas y, por tanto, es necesario abordar su incidencia en la competitividad de nuestras empresas, y en la empleabilidad de las personas.

Existe una enorme cantidad de estudios sobre este cambio disruptivo que están produciendo las Nuevas Tecnologías. Muchos de ellos son pesimistas, y predicen altos porcentajes de destrucción de empleos y, además, en un período de tiempo relativamente corto.

Sin minimizar este factor negativo, otros destacan  aspectos positivos gracias a la aparición de nuevos sectores, negocios y ocupaciones para poder cubrir una demanda de servicios previamente no satisfecha, como ya ha ocurrido en otros momentos históricos.

Pero si una cuestión está clara es que el cambio tecnológico es imparable, y que en una economía global no podemos quedarnos fuera de este tren.

Por ello, lo que hay que intentar es que este cambio tecnológico sea igualitario, y socialmente sostenible.

Que sea igualitario y que beneficie en general a todos los sectores y empresas, para que no se produzca el ascenso de grandes empresas dominantes con elevados niveles de inversión en estas nuevas tecnologías, frente al resto de empresas, básicamente PYMES.

Y sobre todo que sea socialmente sostenible. Que el mercado laboral, se vaya acomodando a esta nueva situación, pero sin que el cambio tecnológico sirva de excusa para que muchos trabajadores o trabajadoras acaben desahuciados de este mercado laboral por culpa de las Nuevas Tecnologías.

Desde las Administraciones Públicas debemos actuar como impulsores de medidas y políticas que garanticen una transición correcta hacia una Economía más tecnológica, pero que también eviten los potenciales efectos negativos de esta evolución.

Medidas como:

- Democratizar la competencia, es decir, establecer regulaciones que impidan posiciones de abuso de poder en el mercado por parte de empresas dominantes, y potenciar los incentivos y el apoyo público a pymes y start-ups.

- Apoyar el aumento de la capacidad tecnológica e industrial de nuestra economía e impulsar la utilización de las Nuevas Tecnologías Digitales en todos los ámbitos.

- Acometer una profunda revisión de la formación profesional y un considerable incremento en la inversión pública en éste ámbito, para anticipar la preparación de la sociedad para los nuevos empleos, mediante una formación que favorezca el talento y potencie las habilidades creativas de las personas, ya que las habilidades propias de tareas más mecánicas, manuales o repetitivas, pronto serán asumidas por las Nuevas Tecnologías Digitales.

Y sobre todo, es imprescindible ayudar al reciclaje profesional de aquellos trabajadores y  trabajadoras que hasta ahora realizan tareas que serán automatizadas.

Desde la Conselleria de Economía Sostenible estamos trabajando en una estrategia de Reindustrialización, que está sustentada en el Plan Estratégico de la Industria Valenciana. El objetivo fundamental es mejorar la competitividad, mediante la apuesta por una Industria del Conocimiento, tecnológicamente avanzada, donde el Talento sea el verdadero generador de valor añadido.

En este marco estamos trabajando en :

 El apoyo la innovación a través del impulso de la Agenda Industria 4.0, consistente en el apoyo a la digitalización del sector industrial y al desarrollo y consolidación de la oferta de soluciones digitales y de electrónica avanzada.

En la transferencia de conocimientos a la empresa a través del Sistema Valenciano de Innovación, al que pertenece la Red de Institutos Tecnológicos de la Comunitat Valenciana y la puesta en marcha de plataformas de colaboración sostenibles entre empresas y agentes generadores de conocimiento.

En una redefinición de las políticas industriales de manera más específica a las realidades de cada sector y el apoyo a los clusters sectoriales y territoriales, ya que es en los ecosistemas industriales de cooperación donde se genera y se acelera la transmisión del conocimiento y la innovación.

En la utilización de mecanismos para atraer las inversiones extranjeras, priorizando aquellas de contenidos tecnológicos avanzados, a través de la Red de Acción Exterior del IVACE y mediante el impulso de las acciones previstas en la Ley de Aceleración de la Inversión en Proyectos Prioritarios.

En dar preponderancia al capital humano como factor estratégico de competitividad y como herramienta de reciclaje profesional hacia nuevos yacimientos de empleo, fomentando acciones formativas relacionadas con las nuevas tecnologías digitales.

Y en el apoyo a la expansión de los nuevos sectores y actividades emergentes, como la economía basada en el medio ambiente y, en general, la economía circular, basada en la gestión y reutilización de los residuos y en las energías renovables.

En definitiva, nos encontramos ante un punto de inflexión que requiere de una apuesta decidida tanto de las empresas como de los poderes públicos para, por una parte, minimizar los costes que producirá el cambio tecnológico, y por otra, maximizar los beneficios de la innovación para permitir un crecimiento económico sostenible e inclusivo.

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