conferencia en el club náutico de santa pola

José Bono: "Necesitamos menos profetas del dogma y más ingenieros de la eficacia”

10/11/2018 - 

SANTA POLA. El ex dirigente socialista José Bono ha manifestado este viernes en Santa Pola que "todos los políticos deberían sufrir una inspección de Hacienda al ser elegidos para llevar algún tipo de responsabilidad pública y después de abandonar el mandato". El expresidente del Congreso, exministro de Defensa y expresidente de la Castilla-La Mancha –ganó seis elecciones seguidas en su región- ha reclamado a los cargos políticos una mayor transparencia para que no pase como le sucedió a él: “María Dolores de Cospedal me denunció ante Fiscalía cinco veces, las cinco se archivaron, porque ponía en duda como había conseguido mi patrimonio, que decía que lo había hecho de forma ilícita. Lo que yo desconocía por aquel entonces es que mientras ella me denunciaba, paralelamente hablaba con el comisario Villarejo”.

El exministro ha realizado estas declaraciones en la conferencia titulada Situación política actual en España y perspectivas de futuro, organizada este viernes por el Observatorio Económico de la Provincia de Alicante (OEA) en el Club Náutico de Santa Pola. Ante medio centenar de invitados -entre los que destacaba la alcaldesa de Santa Pola, Yolanda Seva; el presidente de la Asociación Empresa Familiar de Alicante, Francisco Gómez; el vicepresidente de Uepal, César Quintanilla; el presidente de la Comunidad de Regantes Riegos de Levante Margen Derecha del Segura, José Andújar, entre otros-,  Bono no ha defraudado y ha demostrado que conserva esa fina ironía que ha sido azote de sus contrincantes políticos e incluso de sus propios compañeros. Al presentarse a los invitados ha espetado: “Soy abogado, pero no soy doctor ni he estudiado ningún máster. Ah, tampoco conozco a Villarejo”.  

José Bono se considera un político “retirado” que vive los acontecimientos políticos que se suceden en España desde una perspectiva más relajada. “Cuando sales de política te das cuenta que no eres el ombligo del mundo, y que simplemente has sido un presidente de Congreso o un ministro más de tantos otros que han pasado por esos cargos”. Bono ha defendido y reivindicado la Transición porque “me siento profundamente orgulloso de lo que hicimos en aquella época, nada fácil y llena de obstáculos”.


El expresidente del Congreso ha afirmado que cuando entró en el PSOE, en 1969, “lo único que tenía cerca era la cárcel”. “Claro que sentí miedo en aquella época. El 29 de septiembre de 1975  Franco fusiló en Hoyos de Manzanares a un hombre que defendí yo, los últimos fusilados del franquismo”, ha indicado. “Claro que tuve miedo, como lo tuve cuando entró Tejero a tiros en el Congreso de los Diputados. Por eso ahora, esta nueva clase de políticos que cuestiona aquel período, que cuestiona la Transición de una dictadura a una democracia, desconoce lo que es sentir miedo. La radicalidad les hace tocar el cielo a algunos, mientras luego vuelven a quedarse a su chalé. Necesitamos menos profetas del dogma y más ingenieros de la eficacia”.

Bono ha asegurado que es necesaria una reforma de la Ley Electoral y de la Constitución. También ha indicado que es fundamental que no culmine el proceso que se está viviendo en  Cataluña, “porque no hay nada más miserable que intentar comer solo para poder comer más”. Ha defendido lo que es una nación y la igualdad de oportunidades frente a la radicalidad, el nacionalismo y la exclusión. “El principio de igualdad debe prevalecer por encima del territorial”.

El exministro socialista ha dicho que la democracia tiene derecho a rectificar y puso ejemplo el cambio de postura de Felipe González que proclamó, al ganar sus primeras elecciones, el de “OTAN, de entrada, no”. Pero que cambió su postura, eso sí, “con un referéndum de por medio”. Asimismo, Bono ha proclamado la importancia de que los políticos sean más autónomos y que intenten ser más críticos con sus cúpulas. “Ahora, en la profesión, hay más costaleros que fieles, debemos recuperar la confianza del votante. Parece que interesa más hacerte amigo de quien hace las listas del que te vota”.

José Bono ha reconocido que seguirá siendo del PSOE hasta que se muera y ha declinado hacer crítica alguna del actual presidente de Gobierno Pedro Sánchez. “Tiene mi respeto. Se gobierna bastante mejor con 202 diputados que con 84, es normal que tenga que ceder en algunos temas”.

También ha recordado sus discrepancias con José Luis Rodríguez Zapatero. “Yo le envíe una carta con mi dimisión como ministro de Defensa por este motivo. No podía aceptar el nuevo Estatuto de Cataluña, que invitaba a la secesión, mientras que yo arrestaba a un general y le quitaba la capitanía de Sevilla por unas desafortunadas declaraciones”.  

Por otro lado, no ha querido hacer demasiada sangre con el Tribunal Supremo por sus fallos contradictorios sobre el cobro de los gatos de las hipotecas, “porque estamos en una época delicada, pendiente de varias sentencias claves para nuestra democracia, y no es el momento de restarle prestigio”. Ha sido muy crítico con el Tribunal de Estrasburgo que dictaminó que Otegi no tuvo un juicio justo en el caso de la reconstrucción de Batasuna. “Otegui no merece ni respeto ni confianza. Es un secuestrador, no estoy dispuesto a llevarlo a los altares. No entiendo cómo algunos en Cataluña acogen a este tipo de personajes, algo les pasa, y es muy grave”.

José Bono ha defendido el equilibrio presupuestario porque no se puede gastar más de lo que se gana. “Yo liquidé 21 presupuestos, sólo dos con déficits, y uno con superávit. Lo que demuestra que endeudarse no es de izquierda ni de derecha. No podemos gastar más de lo que tenemos y condenar a las próximas generaciones”.  

Por último, ha hablado del Trasvase Tajo-Segura. “Cuando fui presidente de Castilla-La Mancha no estaba en contra del trasvase, simplemente quería saber por qué no podía ponerse en marcha otra trasvase desde el Ebro. ¿Por qué el Tajo sí y el Ebro no?”. José Bono ha defendido el Plan Hidrológico Nacional que puso en marcha el entonces ministro de Obras Públicas, Josep Borrell, y que Zapatero frenó por la presión de los nacionalistas catalanes.

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